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Gastos del autónomo: guía definitiva para reducirlos y ahorrar

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Te contamos cómo puedes reducir los gastos del autónomo. Porque sí es posible ahorrar siendo autónomo y con este artículo descubrirás cómo hacerlo.

Ser autónomo no es fácil. El trabajador por cuenta propia debe asumir una serie de gastos que, a menos de que cuente con una gran cartera de clientes le dejará con el dinero justo a fin de mes.

Y es que entre los gastos del autónomo destacan las cuotas a la Seguridad Social, el pago trimestral del IVA o de otros impuestos, en función de si se está dado de alta como empresa, las cargas sociales de sus empleados, si los tuviera, aparte de pagos de facturas como luz, teléfono o gasolina.

Sin embargo, no hay motivo para ‘ahogarse en un vaso de agua’ siendo autónomo. Hay muchas maneras de reducir los gastos del autónomo, como verás a continuación. Porque emprender un negocio no tiene por qué ser una actividad que te complique la vida. Y te lo vamos a demostrar.

Gastos deducibles de los autónomos

Reducir los gastos es sinónimo de rentabilidad. Es por eso por lo que lo primero en lo que habrá que fijarse será en los gastos que todo autónomo tiene derecho a deducirse en sus declaraciones trimestrales. Antes de hacer nada, lo primero en lo que hay que fijarse es que los gastos del autónomo que se piensen deducir estén relacionados directamente con la actividad profesional. De no ser así, Hacienda podría sancionar al trabajador independiente.

Además de eso, te recomendamos que lleves al día la contabilidad de tu negocio y que guardes todas las facturas de los gastos que estén relacionados con tu actividad profesional y que pienses deducirte. En caso de inspección de Hacienda, será lo que deberás aportar para justificar haber actuado conforme a la legalidad y evitar así una de las sanciones más habituales de Hacienda a los autónomos.

Bonificaciones a autónomos

  • Cuando se trata de ahorrar siendo autónomo, hay que empezar por las posibles bonificaciones que se puedan tener como trabajador independiente.
  • Antes de iniciar la actividad económica, es preferible consultar en la Tesorería General de la Seguridad Social si se pertenece a alguno de los grupos con bonificaciones por alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.
  • Si eres nuevo como trabajador autónomo podrás pagar 50 euros al mes, más IVA, por tus cuotas sociales o en el caso de haber estado dado de alta pero en los dos últimos años no como trabajador autónomo, también es accesible este tipo de tarifa durante un año.
  • De la misma forma, la edad cuenta, si eres mujer y tienes menos de 35 años u hombre y tienes menos de 30 podrás disfrutar de esa tarifa especial.
  • Pasado el año las deducciones continuarán, pero serán de un 50% de la cuota de autónomos del mes 12 al 18 y del 18 hasta el 24, la reducción será del 30%.
  • Además, los autónomos con discapacidad también tienen cuotas reducidas similares a la llamada ‘tarifa plana’ y por bajas maternales, paternales o de conciliación con bonificaciones que llegan al 100% de la cuota de la Seguridad Social.

Cómo reducir los gastos

Otra manera de reducir los gastos siendo autónomo es deducirse algunos de los que se tienen durante el desarrollo de la actividad. Uno de los más comunes es la cuota que se paga mensualmente a la Seguridad Social. Al formar parte de tu seguro social y estar ligada a tu actividad profesional, Hacienda permite al autónomo deducirse la cuota cada mes.

¿Sueles usar folios, libretas o bolígrafos en tu día a día profesional? ¡Pues pide factura siempre que hagas uno de estos pedidos y mete el gasto dentro de la declaración trimestral de Hacienda! Está más que probado que el material de oficina es necesario para sacar adelante un negocio. Lo mismo ocurre con las tarjetas de visita. Siempre podrás justificar ante Hacienda que las empleas con el fin de conseguir más contactos profesionales para tu negocio.

Hoy en día es difícil gestionar un negocio sin un ordenador, ya sea portátil o de sobremesa, es por eso por lo que los gastos de un ordenador se pueden deducir también. En este punto hay que tener en cuenta que si el gasto supera los 800 euros deberás amortizar la inversión del ordenador durante años. Hacienda no verá normal que año tras año imputes a tus gastos la compra de un ordenador. Así que mucho cuidado en este aspecto.

El tema de los desplazamientos con el coche suele ser algo más complejo. Hay autónomos que piensan que pueden incluir todo lo que gasten de gasolina. Error. Si te deduces todo el consumo de gasolina mensual, tendrás que demostrar ante la Agencia Tributaria que el vehículo lo utilizas de manera exclusiva para el trabajo sin darle uso personal. Así que si éste no es el caso, lo recomendable es que te deduzcas solo un 50% del gasto mensual de gasolina.

¿Y qué hay de las típicas reuniones con clientes en las que quedas para comer o cenar? ¿Se pueden deducir en la declaración trimestral del IVA? ¡Por supuesto! Eso sí, mucho ojo con deducirse las dietas porque Hacienda tendrá muy en cuenta el tipo de actividad en el que estés inscrito. No es lo mismo ser comercial que administrativo.

Por otro lado, una de las mejores maneras de atraer clientes es recurriendo a la publicidad online. Las redes sociales son un excelente escaparate para muchos negocios. Tanto que muchos están recurriendo a la publicidad en las redes sociales. Las facturas que se generen de esta actividad también se pueden deducir, al igual que las que pidas por compra de software para realizar tu actividad diaria.

Y en caso de que veas que el gasto por alquiler de un local se te va de las manos, piensa siempre en alguna alternativa. Los espacios de ‘coworking’ se han puesto muy de moda y alquilan salas de reuniones por horas, quizá es la alternativa económica que necesitas para reducir los gastos de local y recibir a tus clientes en un entorno lo más profesional posible.

20% menos de IRPF

Y por si fuera poco, muchos autónomos podrán deducirse hasta un 20% de IRPF en su próxima declaración. ¿Cómo hacerlo? Muy sencillo. La reducción de debe presentar en la próxima presentación del modelo 100 de la Declaración de la Renta de Personas Físicas.

Se trata de una deducción anual, cuyo único requisito es que el trabajador tribute en el régimen de estimación directa, es decir, que tributa por los ingresos reales. Gracias a este tipo de reducciones, el trabajador autónomo pagará menos impuestos y tendrá más liquidez en el bolsillo.