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Deudas con la Seguridad Social: 3 pasos hasta el embargo

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Relatamos cuál es el itinerario que siguen las deudas con la Seguridad Social.

  • No pagar la cuota de autónomos o la Seguridad Social de los trabajadores puede llevarnos hasta al embargo de nuestros bienes
  • El pago de las deudas con la Seguridad Social es prioritario

Situaciones en las que la falta de liquidez y tesorería son protagonistas en nuestro negocio pueden ocasionarnos serios problemas. Las deudas con Seguridad Social, ya sea por el pago de nuestra cuota de autónomos o por los seguros sociales de los trabajadores, pueden acarrear recargos, intereses de demora, costas del procedimiento e, incluso, el embargo de nuestros bienes.

No obstante, la situación crítica puede extenderse aún más. A veces, los clientes nos exigen certificado de estar al corriente de los pagos con la Seguridad Social. ¿Qué significa esto? Que si no estamos al día con este organismo puede que ni cobremos las facturas de nuestros clientes. No obstante, antes de llegar a estos términos, recordemos que una buena gestión de nuestro negocio puede evitar encontrarnos en este tipo de circunstancias.

Deudas con la Seguridad Social: ¿cuáles son?

Las dos principales deudas que podemos contraer con la Seguridad Social son la cuota de autónomos y los seguros sociales de los trabajadores. Su impago se produce cuando no las satisfacemos o lo hacemos fuera del plazo establecido, lo cual nos pude suponer responsabilidades. Si el trabajador se pusiera de baja, por ejemplo, sería el empresario quien tendría que realizar el abono de las prestaciones por incapacidad.

Igualmente, mes a mes nos giran en el banco la cuota de autónomo. No hacer frente a esta obligación también da lugar a una situación de deuda con la Seguridad Social. Tengamos en cuenta que el impago de la cuota en su plazo establecido genera un recargo del 10 al 20%. Además, puede que sea la excusa perfecta para que acudan a nuestro negocio a realizarnos una inspección.

Aplazamiento de deudas

La Seguridad Social nos permite la solicitud del aplazamiento de la deuda siempre que supere como mínimo el doble del salario mínimo interprofesional mensual vigente, que equivale, por ejemplo, a alrededor de seis cuotas mínimas de autónomos impagadas.

Si la deuda es inferior a 30.000 euros, no necesitaremos aval ni ninguna garantía, mientras que, para las superiores, normalmente, se pedirá aval solidario formalizado por la entidad financiera.

Evidentemente, tener este tipo de deudas con la Seguridad Social puede no resultarnos agradable. No obstante, ante un momento de crisis de tesorería, pueden salvarnos de la situación.

3 pasos hasta el embargo con la Seguridad Social

Mantener deudas con la Seguridad Social puede ser el camino hacia el precipicio. Veamos los pasos por los que podría discurrir dicha deuda.

Imposición de recargos e intereses de demora

Los recargos que nos pueden imponer dependen de dos factores: si hemos cumplido o no con nuestras obligaciones en materia de liquidación y el tiempo transcurrido.

  • Si hemos cumplido con las obligaciones de liquidación, el recargo será del 10% durante el mes posterior a la finalización del plazo establecido para efectuar el ingreso y del 20% si lo hacemos más tarde.
  • Si no hemos cumplido con las obligaciones en materia de liquidación, será la Administración la que lo hará por nosotros a través de un procedimiento de reclamación de deuda o un acta de liquidación y nos dará un plazo para pagar. Si realizamos el ingreso dentro de dicho plazo, el recargo será del 20%. Si lo hacemos más tarde, pasará a ser del 35%.

No obstante, no acaba aquí… A estos recargos tenemos que sumar los intereses de demora, que suponen el interés legal del dinero más un 25%, es decir, el 3,75% de la deuda en el 2019. Y, además del principal de la deuda, para calcular los intereses de demora deberemos sumar los que correspondan al recargo de la siguiente forma:

  • El principal devengará intereses de demora desde el día siguiente al del vencimiento del plazo reglamentario de ingreso.
  • El recargo que nos corresponda devengará intereses de demora desde el vencimiento del plazo de los 15 días naturales siguientes a la notificación de la providencia de apremio.

Providencia de apremio e inicio de la vía ejecutiva

Si no hemos cumplido dentro del plazo establecido las obligaciones de liquidación de las cuotas, la Administración detectará un problema e iniciará la vía ejecutiva. Se trata de un procedimiento para el cobro forzoso de la deuda.

La iniciación del procedimiento de la vía ejecutiva se realizará a través de una providencia de apremio, en la que nos indicarán que, en caso de no efectuar el abono de la deuda en un plazo de quince días, se nos embargarán los bienes por el valor al que ascienda la deuda, lo que incluye el principal de la deuda, los intereses de demora, los recargos e, incluso, las costas de procedimiento.

A partir de ahí, el procedimiento de apremio se impulsa de oficio en todos sus trámites y, una vez iniciado, solamente se puede suspender en los siguientes casos:

  • Por resolución por la que se concede aplazamiento de la deuda.
  • Por la formulación de un recurso, si a la vez se garantiza la deuda con aval suficiente o se consigna su importe, incluidos, en su caso los intereses correspondientes, así como el recargo de apremio y el 3 por ciento del principal y recargo e intereses como cantidad a cuenta de las costas reglamentariamente establecidas.

El embargo de bienes

Cuando las anteriores vías han resultado ser un fracaso, la Unidad de Recaudación Ejecutiva de la Seguridad Social buscará información de nuestros bienes para proceder al embargo.

¿Qué nos pueden embargar? Los bienes que nos pueden embargar son:

  • Cuentas bancarias. Es el primero en realizarse.
  • Créditos, títulos, derechos a corto plazo, valores o instrumentos financieros que estén admitidos en el mercado secundario oficial de valores.
  • Rentas en dinero, intereses y frutos de cualquier tipo.
  • Bienes muebles y participaciones sociales.
  • Bienes inmuebles.
  • Sueldos, pensiones, ingresos de actividades profesionales y empresariales, siempre que no sean inferiores al salario mínimo interprofesional.

Posteriormente, si seguimos sin satisfacer la deuda, procederán a la enajenación de los bienes. La Unidad de Recaudación Ejecutiva nos notificará su valoración. En caso de no estar de acuerdo, podremos presentar un recurso en el plazo de 15 días. Si la diferencia entre ambas valoraciones no excede del 20% de la menor, se establecerá como valor la tasación más alta.

La enajenación de los bienes se llevará a efecto mediante subasta pública o concurso. Los bienes serán entregados al comprador una vez haya sido hecho efectivo el importe concertado.

Finalmente, pondremos punto final al procedimiento de apremio en el momento que resulten pagadas las deudas que tengamos con la Seguridad Social, incluidos los recargos, intereses en su caso y costas.

Como vemos, no se trata de un procedimiento agradable y la prevención es básica. Entre otros aspectos, es muy recomendable contar con soluciones que nos permitan mantener al día toda la información laboral y la gestión de la tesorería.

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