Si quieres cobrar pronto tus facturas, mejor trabaja para una micropyme que para la Administración

Publicado · 4 minutos de lectura

Analizamos el retraso medio de pago que sufren las empresas, es decir, el tiempo que tardan en cobrar por los bienes vendidos o servicios prestados

  • El tiempo que tarda en cobrar una empresa una factura depende del tipo de entidad pagadora y de su tamaño
  • En general, son las empresas de menor tamaño las mejores pagadoras y las administraciones públicas las peores

Uno de los problemas más graves de la crisis económica que afectó de forma notable a las empresas fue la falta de liquidez. Esto se tradujo en una alta morosidad y retrasos notables en el tiempo a la hora de hacer frente a sus pagos.

Afortunadamente, parece que es algo que pasó a la historia y desde 2015 se va recuperando la normalidad poco a poco, acortándose el retraso en el tiempo que se tarda en cobrar una factura. Si quieres cobrar pronto, lo mejor es trabajar para micropymes que para una administración, o al menos eso es lo que indican los datos.

Según el estudio Informa, que mide el comportamiento de pago de las empresas españolas para el primer trimestre de 2018, el retraso medio de pagos se ha vuelto a reducir en términos generales sobre lo observado en 2017, un descenso que se mantiene de forma constante desde 2015.

¡Tuitea el dato! La Administración Pública es la que más se demora en pagar a sus proveedores tardando 21,65 días.

El efecto perverso del retraso en los pagos para las empresas

Un retraso en los pagos produce un efecto bola de nieve, donde una organización no paga y los deudores afectados a su vez pueden retrasar sus pagos a los demás. De esta forma se produce una propagación del retraso que afecta a muchas más empresas de las que directamente están implicadas en la transacción.

A veces se produce el retraso por falta de liquidez y otras veces simplemente porque un director financiero de una empresa decidió que era mejor invertir el dinero a corto plazo que pagar a aquellas empresas que les vendieron algo o profesionales que les prestaron servicios. En estos casos son las empresas más pequeñas, las pymes y micropymes las más perjudicadas, ya que no cuentan con el músculo económico necesario para aguantar. Lo mismo ocurre con los autónomos.

Y lo peor de todo es que estas obligaciones acaban repercutiendo en los más débiles, que, además de vender o prestar sus servicios profesionales a otras empresas, se convierten en una fuente de financiación a corto plazo. Afortunadamente, cada vez son menos las que se encuentran en esta situación indeseada o se van reduciendo los plazos de cobro.

Qué tipo de empresas son las mejores pagadoras

En el primer trimestre de 2018, las empresas que peor han pagado han sido las administraciones públicas. En concreto, la Administración se demora 21,65 días en pagar, aunque aquí también hay algunos matices. Mientras las comunidades autónomas son relativamente rápidas a la hora de pagar, con una media de pago en 11 días en 2017, son ayuntamientos, diputaciones y la Administración estatal los que tardan algo más.

Por sectores, las empresas peor pagadoras son las de hostelería, con una demora de 16,5 días para cumplir con sus obligaciones. Aquí la estacionalidad del turismo en buena parte del sector no ayuda, menos en un momento como el actual donde las ventas dependen en muchos casos del tiempo, sobre todo en todo lo que tiene que ver con sol y playa. Una mala campaña de Semana Santa o una primavera tormentosa provocan una bajada de ingresos y retrasos en los pagos de forma habitual.

De todas formas, tampoco se sitúan tan lejos de otros sectores como el transporte, que paga con 15,4 días de retraso o la energía que lo hace con 14,3. Los mejores pagadores son el sector industrial, que paga en 10,4 días, o el comercio, que lo hace en 11,1.

El tamaño sí que importa para cobrar antes

Como hemos comentado antes, son las empresas más pequeñas las que se pueden ver más perjudicadas por estos retrasos en el pago de las facturas. Quizás por eso, por la conciencia que tienen del daño que puede suponer una demora en el cobro, se convierten en las mejores pagadoras.

La micropyme lidera los pagos puntuales, aquellos que se hacen al momento en un 58,35% de los casos. La pequeña empresa realiza estos pagos en el 51% de los casos y el porcentaje disminuye al aumentar el tamaño. La mediana baja al 30,33% y la grande al 12,22%.

En el caso de los pagos hasta 30 días, los porcentajes se invierten. Son las grandes las que más utilizan esta fórmula de pagos, en el 82% de los casos, por un 63,5 de las medianas, un 43,11% de las pequeñas y un 33% de las micropymes. En el caso de los pagos a 120 días, el porcentaje total disminuye a 4,61% entre todos los tamaños de las empresas.

Los mejores pagadores no son los más pequeños

Pero una cosa es cuándo se tiene intención de pagar, de forma puntual, a 30 o 120 días, y otra diferente cuándo se paga realmente. Aquí es la pequeña empresa la más eficiente, con una media de retraso en los pagos de 10,60 días. En segundo lugar, es la mediana, puesto que acumula 12,64 días de media de retraso.

Las micropymes lo hacen con 13,18 días de demora. En muchos casos se debe a tensiones de tesorería puntuales; en otros a una organización menos eficiente en lo que respecta al tema de pagos a proveedores o falta de personal especializado que ayude en el área financiera. La gran empresa se convierte en los peores pagadores, llegando su retraso a los 14,65 días.

Quizás por eso, a menor tamaño de la empresa, más necesidad de contar con un programa de contabilidad y facturación más eficiente, sencillo, que permita poner orden en la gestión financiera del negocio. Así podrán afrontar antes sus pagos, pero también reclamar a sus deudores.

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