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¿Terminarán los comercios físicos y online con un mismo horario comercial?

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¿Están destinados a entenderse los negocios tradicionales y los ecommerce? Te contamos todo lo que necesitas saber sobre sus horarios y una posible liberalización de estos.

Poco a poco Internet le está ganando terreno al comercio tradicional. ¿Has pensado la de veces que has comprado un billete de avión fuera del horario comercio? ¿O las ocasiones en las que tener conexión a Internet te ha sacado de un apuro sobre todo cuando son las diez de la noche y te das cuenta de que debes hacer la compra? Acceder a una web, elegir los productos, realizar el pedido y tenerlo al día siguiente en casa son algunas de las ventajas de los comercios online que hacen preguntarse si tiene sentido el horario de comercio o cuál es el futuro de las tiendas tradicionales.

De 2015 a 2017 se ha duplicado la venta online. Hay estudios como ‘El futuro del eCommerce‘, de Kantar Worldpanel que revelan que las ventas online crecieron un 30% durante el 2017, lo que supuso el doble de incremento con respecto a 2015. Esto se debe, en gran medida, a las facilidades que ofrecen este tipo de negocios, ya que al ser online pueden estar abiertos las 24 horas del día, a pesar de que los pedidos sí se suelen tramitar dentro del horario comercial de un negocio tradicional.

Un problema para las pymes: liberalización de horarios

Los comercios de muchas ciudades españolas ya abren domingos y festivos. Se trata sobre todo de aquellas ciudades más turísticas. Que las tiendas físicas de urbes como Barcelona, Bilbao, Cartagena, Sevilla, Córdoba o, por ejemplo, Granada abran también en domingo y en los días festivos supone un revulsivo para el turismo.

¡Comparte el dato! Según Kantar Worldpanel, las ventas online crecieron un 30% durante el 2017.

El turista no solo desea conocer la cultura y gastronomía de una ciudad, sino que en muchas ocasiones aprovecha para llevarse un recuerdo a casa y eso el Gobierno lo sabe muy bien. Fue precisamente a partir del año 2013 cuando empezó a «obligar» a ciertas ciudades a liberalizar sus horarios comerciales y a permitir que los comercios aumenten el número de horas laborales permitidas. En concreto, en esa época se aumentó de 72 a 90 el número de horas a la semana que podía abrir una tienda.

Sin embargo, el debate sobre la liberalización de horarios sigue candente. Las grandes superficies y los consumidores suelen pedir mayor libertad de horarios para sus negocios sin que haya restricciones por ley. En cambio, el comercio minorista no está tan de acuerdo en que se permita a todas las tiendas que lo deseen abrir en días festivos. La razón es obvia: tienen menos personal y capacidad para hacer frente a este tipo de cambios, por lo que consideran que de haber libertad horaria a la larga se producirían más cierres de empresas y despidos de personal.

Esto es algo que ya ha ocurrido en comunidades como Madrid, donde según la Confederación de Comercio de Madrid, desde la entrada en vigor de la liberalización de horarios en 2012 se han cerrado más de 2.500 empresas, el 90% de ellas tenía contratado a menos de 5 trabajadores.

Asimismo, las pequeñas y medianas empresas ubicadas en ciudades en las que sí se permite la liberalización horaria critican que las grandes superficies hayan aprovechado la situación para modificar los horarios de sus trabajadores, con lo que se «dificulta la conciliación». En palabras de la coordinadora de CC.OO de Madrid, Rosa María Galbarro, «la liberalización no ha generado más empleo», sino que, como asegura ha «empeorado las condiciones de los trabajadores de las grandes superficies, que antes recibían un plus por trabajar domingos y festivos».

Abrir las 24 horas del día

Converger hacia una liberalización horaria que permita al comercio tradicional competir con las grandes superficies y con las tiendas online sí que es posible. Porque abrir las 24 horas al día no significa necesariamente que se tenga que trabajar todo ese tiempo. Por ejemplo, hay plataformas digitales en las que se puede comprar a cualquier hora del día, aunque no es hasta primera hora de la mañana siguiente cuando el empleado no comienza a preparar el pedido. Y en esto sí que podría competir un comercio tradicional con uno eminentemente electrónico.

Tanto el Gobierno como diversas entidades están apostando por la digitalización de las pymes. Principalmente estas ayudas se centran en darles las herramientas para que puedan disponer de una página web y que gestionen a través de ahí sus pedidos. Y es que a través de una tienda virtual, el pequeño comercio podría eliminar las barreras horarias y «abrir» las 24 horas del día para clientes de cualquier parte del mundo.

La tecnología permite a los comercios tradicionales dejar de ser locales para ser globales. Además, podrían aumentar su cartera de clientes, ya que hay quien seguramente no podría desplazarse a la tienda para comprar si se encuentra a decenas de kilómetros de distancia, pero sí podría adquirir algún bien en el establecimiento a través de su tienda online y recibirlo cómodamente en casa.

Los grandes beneficiarios del cambio digital son claramente los consumidores. Son ellos los que deciden cada vez más comprar online y recibir sus productos en casa cómodamente. Porque aunque puedan adquirir cualquier bien durante festivos y fines de semana, de momento, el servicio de mensajería solo funciona de lunes a viernes y en horas restringidas. De ahí que se sea cada vez más consciente de que haya o no libertad horaria, los ecommerce no son un competidor al uso de los comercios tradicionales, sino que están para complementar su servicio y facilitar la tarea al consumidor.

¿Tenderán cada vez más las tiendas físicas y las digitales hacia un mismo horario? Todo apunta a que no.

Por mucho que haya comunidades con libertad horaria en lo que a los comercios se refiere, España es aún el segundo país europeo que más restricciones pone en el ámbito comercial. No obstante, ambos modelos de negocio están llamados a entenderse y a complementarse. Y eso es algo que ya se está viendo con el uso de grandes superficies de distribución de artículos como es Amazon, donde puedes adquirir productos tanto de grandes como de pequeñas tiendas a cualquier hora, aunque no es hasta que no abre el negocio cuando se prepara el pedido y se envía.

La tecnología y lo tradicional están llamados a entenderse.

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