El IVA, o Impuesto sobre el Valor Añadido, es un impuesto de tipo “indirecto” que se paga cada vez que se producen entregas de bienes y prestaciones de servicios efectuadas por empresarios y profesionales, adquisiciones intracomunitarias o importaciones de bienes.

Aunque en España aparece en 1986, en 1992  el impuesto fue objeto de reforma a nivel comunitario para adaptarlo al denominado “mercado interior” dentro de la Unión Europea que supuso la supresión de los controles en frontera. La ley fundamental que regula el tributo es la Ley 37/1992.

El empresario o autónomo se convierte en sujeto pasivo del impuesto y es responsable de su correcta aplicación, su recaudación, así como de su declaración y pago posterior. Ésto ha creado, a medida que ha ido aumentando la tasa y se ha ido incrementando el índice de morosidad en España, una situación de preocupación, frustración y falta de liquidez que afecta al negocio, a menudo, de forma grave.

Algunos consejos para tratar de sobrellevar esta obligación por parte de pequeñas empresas y autónomos, serían:

  1. Infórmate y elige el régimen de tributación que realmente te corresponde, pues, por ejemplo, el comercio minorista no está obligado a tributar en el Régimen General, sino en el de Recargo de Equivalencia. Y los autónomos entran dentro del Régimen Simplificado.
  2. Evalúa y trata de prever el flujo de caja que se va a dar en tu negocio, para elegir adecuadamente si te vas a acoger al Criterio de Devengo o al Criterio de Caja que ha sido aprobado recientemente y entrará en vigor en 2014.
  3. Revisa el tipo impositivo que corresponde a tu actividad o a tus productos, pues existe el tipo general del 21%, pero también están el reducido de un 10% y el superreducido con un 4%.
  4. Consulta si tus operaciones están exentas de IVA, pues ley deja fuera de gravamen determinadas operaciones, por diversas circunstancias; entre las más importantes se encuentran los servicios médicos, determinadas actividades educativas, culturales y deportivas, también las operaciones financieras y de seguro
  5. Utiliza una herramienta que lo haga más fácil y sin errores. Sage Contabilidad y Facturacion incluye la funcionalidad para la declaración trimestral del IVA en función de las facturas que vas haciendo en la aplicación. Así todo queda bien atado y te aseguras de no llevarte sustos después.
  6. Todo suma: asegúrate de contabilizar todos los gastos asociados a tu actividad, con su correspondiente factura o factura simplificada, de forma que puedas deducirte todo el IVA posible correspondiente a dichos gastos.
  7. Tramitación online. El proceso es mucho más rápido y menos doloroso si no tienes que desplazarte y perder tiempo en colas para ser atendido. Presenta tu declaración por Internet. Pronto podrás hacerlo directamente desde Sage Contabilidad y Facturacion, simplificando aún más el trámite.
  8. Si te sientes superado por el tema impositivo, tal vez te debas plantear externalizar su gestión, y en ese caso, también te recomendamos que empieces a usar Sage Contabilidad y Facturación, pues próximamente se incorporará la opción de que las gestorías tengan acceso a las facturas de los autónomos o empresarios clientes que éstos han ido creando, para hacer la gestión de forma eficiente sin necesidad de que tengas que ir a la gestoría a llevar las facturas.

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