Todo lo que necesitas saber sobre el Impuesto de Sociedades (e-book)

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Con la fecha del 25 de julio como tope para la presentación del Impuesto de Sociedades, actualizamos el contenido de nuestra guía con las últimas novedades en la presentación de este impuesto para 2018.

  • Existen distintos tipos impositivos del Impuesto de Sociedades para cada negocio, siendo diferente, por ejemplo, para emprendedores o cooperativas
  • La presentación del Impuesto de Sociedades se hará de modo obligatorio a través de Internet, mediante la presentación del modelo 200 y el modelo 202

Oir hablar del Impuesto de Sociedades es algo muy frecuente pero, en ocasiones, no todo el mundo sabe exactamente de que se trata: un impuesto que prevé la legislación fiscal para gravar la renta de las personas jurídicas.

¿Quién está obligado a presentarlo?

Son sujetos pasivos del Impuesto de Sociedades las personas jurídicas en general: sociedades mercantiles -las más conocidas son las sociedades limitadasy las anónimas pero tributan por este impuesto todas las reguladas en nuestro ordenamiento jurídico-, las sociedades civiles con actividad mercantil, las entidades sin ánimo de lucro (fundaciones, asociaciones, etc.), las sociedades cooperativas y agrarias.

En nuestro país existen multitud de figuras jurídicas que tributan por el Impuesto de Sociedades, las cuales se encuentran detalladas en el eBook que se acompaña a este post.

Si quieres conocer las novedades respecto a este tributo en 2028, descarga de forma gratuita el eBook “Todo lo que necesitas saber sobre el Impuesto de Sociedades” en el siguiente enlace.

¿Qué es lo que grava?

El Impuesto de Sociedades es, como ocurre con el IRPF para las personas físicas, un impuesto personal y directo que hace tributar a las personas jurídicas por las rentas -riqueza- que obtienen en un ejercicio determinado.

La contabilidad es la base de tributación del Impuesto de Sociedades. Así es. La renta sobre la que deben tributarse se manifiesta, básicamente, con el resultado contable. Al mismo, se le realizan una serie de ajustes -positivos y negativos- previstos en la Ley y el Reglamento de Impuesto para corregir el resultado obtenido y, finalmente, acabar tributando por lo que el legislador considera que es la riqueza generada por la entidad en el periodo impositivo.

En este sentido, en el pasado ejercicio de 2017, pese a “vender” la rebaja del Impuesto de un tipo impositivo del 28% a uno menor del 25%, el Gobierno aprobó ciertas normas que, sobretodo para las grandes empresas, aumentaron sustancialmente la cargas impositiva. Así, la limitación a la exención de dividendos percibidos y la obligación de revertir los deterioros fiscales dotados sobre carteras de valores en ejercicios anteriores, son ejemplos claros de lo indicado.

La norma preveía incentivos fiscales -deducciones, bonificaciones, etc.- para favorecer algunas actividades claves de la económica nacional o ayudar a cierto tamaño de empresa (como es el caso de las pymes), así como exenciones -totales o parciales-, para determinado tipo de entidades que considera que realizan una labor de interés para el conjunto del estado.

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¿Cómo se presenta?

La declaración ordinaria, la que deben presentar el grueso de sociedades, se realiza en el Modelo 200 y debe ser presentado, obligatoriamente, telemáticamente en la Sede Electrónica de la Agencia Tributaria. En el caso de tributación consolidada, la sociedad dominante presentará el Modelo 220.

En cuanto a la liquidación en sí misma, lo ideal es que el impuesto a presentar no sea más que la rúbrica de todo lo planificado por la empresa durante durante el ejercicio fiscal. El importe de la liquidación no debería ser una sorpresa, sino el resultado natural de la planificación fiscal realizada durante todo el año con la ayuda del asesor fiscal.

En cuanto a los aspectos formales del modelo a presentar, debe tenerse en cuenta que, además de la liquidación en sí misma, existe obligación de aportar múltiple información sobre la identidad de la sociedad, sus socios, sus participadas, administradores, etc., así como el desglose completo de los estados financieros del ejercicio.

Es importante, asimismo, tener claro qué retenciones se han soportado y qué pagos fraccionados se han ido realizando a lo largo del ejercicio, ya que esos importes representan anticipos sobre el importe final a liquidar a Hacienda.

Este impuesto, a diferencia del IRPF, y sin perjuicio de la normas de aplazamiento y fraccionamiento que la Ley General Tributaria prevé para todos los tributos, no prevé la posibilidad automática de pagarlo en varias veces, sino que debe ser liquidado íntegramente antes del 25 de julio, bien mediante adeudo en cuenta en el momento de la presentación, o bien mediante domiciliación bancaria, siempre que se presente con tal opción antes del 20 de julio.

Algunas novedades del Impuesto de Sociedades en 2018

El año 2018 podemos considerarlo como de relativa estabilidad en este impuesto, tras unos años anteriores de numerosas modificaciones (se han producido algunos cambios en su regulación pero no afectando de manera generalizada a las sociedades).

Una de ellas será, por ejemplo, que la aportación de acciones o participaciones sociales por contribuyentes del IRPF tendrán la consideración de aportación no dineraria. Otro ejemplo será que las sociedades que presten servicios profesionales relacionados con el diseño y la publicidad ya no están excluidas de la presentación del impuesto.

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Todo lo que necesitas saber sobre el Impuesto de Sociedades

Actualizada con las novedades de 2018, una guía con todo lo que necesitas saber sobre la presentación de este impuesto.

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