Términos del Diccionario Empresarial

Fraude fiscal

El fraude fiscal consiste en la elusión por parte del obligado tributario (persona física o jurídica) de la obligación a contribuir con el sostenimiento de los gastos públicos del Estado.

Dicho de una manera más sencilla, podemos afirmar que se produce cuando, fingiendo que se cumple la ley, el ciudadano o la empresa utiliza medios ilícitos, trucos o artimañas, para evitar o minorar el pago de impuestos.

Características

Este tipo de fraude tiene tres características esenciales:

  • Se realiza en perjuicio de la Hacienda Pública, es decir, del conjunto de los ciudadanos.
  • La conducta del defraudador contraviene la normativa tributaria.
  • El defraudador incumple sus obligaciones tributarias.

Cabe señalar que se puede llevar a cabo tanto por acción como por omisión. Es decir, poniendo los medios para cometerlo, pero también ocultando determinados datos a la Agencia Tributaria.

La defraudación fiscal se puede realizar de dos maneras fundamentales:

  1. Elusión del pago. Esto es, realizar actuaciones encaminadas a no pagar o pagar menos el tributo que corresponda.
  2. Disfrute indebido de beneficios fiscales. Es decir, acogerse a devoluciones, reducciones y cualquier otro beneficio que no corresponda.

Tipificación como delito

Estamos ante una infracción administrativa que, cuando sobrepasa determinadas cantidades, se considera delito, tipificado en el artículo 305 del Código Penal. Este artículo sobre el delito penal tiene una redacción que busca especialmente la recaudación de lo defraudado, ya que permite la exención de responsabilidad penal cuando haya regularización voluntaria del obligado tributario. La cantidad marcada para que el fraude fiscal pase a tener consideración penal ha de ser mayor de 120.000 euros.

La Administración Tributaria, a través de sus órganos de control (sobre todo la Inspección y Subinspección tributaria), realiza la actividad de detectar, evitar y, sobre todo, prevenir el fraude fiscal a través de las medidas autorizadas por la Ley. Recientemente se han introducido novedades tributarias en relación con la prevención y la lucha contra el fraude fiscal, con la Ley 11/2021, de 9 de julio, transposición de la Directiva (UE) 2016/1164.

Fraude, elusión y evasión fiscal

Estos tres conceptos frecuentemente se utilizan como sinónimos, pero no son exactamente lo mismo:

  • De manera general, se puede afirmar que el fraude fiscal se caracteriza por un incumplimiento consciente de la norma.
  • La evasión fiscal implica la ocultación de ingresos o de información con el objetivo de pagar menos impuestos.
  • La elusión fiscal se habla de actuaciones al límite de la legalidad, que aprovechan vacíos legales o lagunas para obtener ventajas no previstas en la ley. Hay que tener en cuenta no solo la ley al pie de la letra, sino su propósito, esto es, el «espíritu de la ley». Y estas actuaciones elusivas van precisamente contra ese espíritu de la ley.

En nuestro país el problema del fraude, la evasión y la elusión es bastante grave. Como muestra, algunos datos. Se estima que el 14,9% del PIB de la Unión Europea es economía sumergida, fundamentalmente en forma de trabajo no declarado y menor declaración de Ley de Medidas para la Prevención del Fraude Fiscal. Por otra parte, en 2020 los técnicos de Hacienda calcularon que se dejan de ingresar por este hecho 60.600 millones en impuestos y 31.000 millones en cuotas a la Seguridad Social.

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