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10 conceptos que debes conocer si tienes o vas a tener una tienda física

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Abrir una tienda física no es tarea sencilla. No basta con adquirir el local, los productos y ponerlos a la venta, sino que es necesario pensar en cómo gestionar todo nuestro stock para conseguir su venta lo más rápido posible, o diseñar una distribución que haga que la experiencia del consumidor en la tienda sea agradable. Además, todas estas acciones que podemos desarrollar tienen un nombre: ¿los conoces?

Lógicamente, contar con una tienda en una calle importante de una ciudad puede ayudar a lograr beneficios. No obstante, también es vital conocer la rotación que tiene cada uno de los productos, aplicar técnicas de merchandising u optimizar la zona fría y caliente de nuestra tienda para motivar las compras. A continuación, os anotamos 10 conceptos clave que deben conocer todos aquellos que tienen o van a tener una tienda física y que nos ayudarán a mejorar la rentabilidad del negocio.

Stock y gama de productos

Empezamos con el stock, que es la cantidad de mercancía que tenemos, o las existencias de un determinado producto de las que disponemos. Es muy importante no confundir el stock con el surtido o gama de productos.Este es la variedad de artículos que una empresa ofrece de una misma clase. Por ejemplo, puedes vender pajaritas, y el surtido será pajaritas rojas, verdes, negras, etc.

A un empresario muchas veces se le presenta el dilema de elegir entre estos dos conceptos. Existe la posibilidad de tener un amplio surtido con poco stock para cada uno de los artículos, o tener un surtido pequeño con un gran stock por cada artículo.

Rotura de stock

¿Acaso no es frustrante observar cómo un cliente potencial se marcha con las manos vacías de nuestra tienda porque no tenemos el artículo que demanda? Precisamente, la rotura de stock se produce cuando el mercado demanda un producto que nuestra tienda no puede atender porque no hay existencia en el almacén o por incapacidad de nuestro sistema de producción.

Rotación

Es la velocidad a la que un producto se vende, desde que se pone en la estantería o expositor, hasta que alguien lo adquiere. Igualmente, también podemos definir la rotación del inventario como la cantidad de veces que este debe ser reemplazado. Es un índice necesario de valorar, ya que nos indica la relación entre la entrada y salida de los productos.

Mientras que un producto con alta rotación, además de venderse rápido, nos ayuda al movimiento del inventario y a garantizar la rentabilidad del negocio, un producto con poca rotación, no solo tarda mucho tiempo en venderse, sino que puede afectar a tu caja.

Gestiona tú almacén: FIFO y LIFO

La gestión de un almacén debe ser obligatoria si no queremos incurrir en costes innecesarios. Aunque existen muchas maneras para llevarlo a cabo, el FIFO y LIFO son dos técnicas muy básicas que harán que gestiones tu tienda de forma eficiente.

En cuanto al FIFO, del inglés “First in, first out”, se puede traducir como “el primero en entrar, el primero en salir”. Es el sistema de almacenamiento ideal para cuando vendemos productos perecederos, los cuales, además de estar colocados por su gama, se ubicarán de forma que en salgan primero aquellos que han entrado antes y que, por tanto, tengan una fecha de caducidad anterior.

Diferente estrategia sigue el LIFO, del inglés “last in, first out” o lo que es lo mismo “último en entrar, primero en salir”. Es un método de inventario muy aconsejable para el almacenaje de los productos no perecederos ya que no tienen fecha de caducidad.

Sigamos uno u otro, es muy importante que el almacén tenga un esquema. Por ejemplo, cerca de la salida pueden encontrarse los productos perecederos y de mayor rotación, al fondo los no perecederos y de menos rotación, nunca tener productos cerca del suelo, etc. Todo esto nos ahorrará tiempo a la hora de reponer y sobrecostes.

El merchandising de una tienda

El merchandising es vital para promover las ventas de nuestros productos. Se basa en un conjunto de técnicas que se aplican en el punto de venta y que tienen como fin motivar la compra del cliente. Son protagonistas de estas técnicas la presentación, distribución y la rotación de los productos.

O lo que es lo mismo, el merchandising busca que el producto esté en el lugar, en la forma, durante el tiempo, precio y cantidad más oportuno y conveniente. ¿Cómo? Se trata de llamar la atención del cliente, facilitarle la acción de la compra, reforzar y hacer agradable su experiencia dentro de la tienda, de forma que, en un futuro, regrese.

Identifica las zonas en tu local: zona de transición, caliente y fría

Como hemos comentado, el merchandising tiene muy presente las zonas de tu local y su distribución. En función de la circulación de los clientes, suelen existir tres zonas en una tienda: la zona de transición, la zona fría, en la que deberemos incentivar el paso de personas, y la caliente, donde la circulación es natural.

La zona de transición no es todo el espacio que existe desde el paso de la calle al interior de la tienda. En una grande superficie sería desde que estacionamos el coche hasta que cogemos un carrito de compra. Es una zona muy importante, ya que es la primera impresión para el cliente y algo que puede hacer que compre o se vaya.

Es tan fácil como fijarnos en los clientes cuando entran en la tienda para saber cuál es cada zona. De esta forma, veremos que tienen un gran interés cuando entran a la tienda pero que este va disminuyendo a partir de la mitad, llegando muy poca gente al final.

Zona fría es la parte que abarca desde la mitad de la tienda hasta el fondo, por donde menos clientes pasan de forma natural. Por ese motivo, es interesante ubicar los productos de primera necesidad o mayor rotación y demanda aquí. De esta forma, obligaremos al cliente a que haga un recorrido por toda la tienda.

Paralelamente, se considera zona caliente a la parte del establecimiento por donde los clientes pasan de forma natural. Por eso, suele situarse cerca de la entrada a la tienda. Es en esta zona donde tenemos que ubicar los productos con menos rotación (productos que no son de primera necesidad, por ejemplo).

Debemos, por lo tanto, optimizar la distribución de la tienda para rentabilizar la superficie de venta con simples acciones y teniendo en cuenta las zonas frías (rincones, zonas sin salida, zonas oscuras, parte alta y baja de la estantería) y las zonas calientes (cajas, probadores, zonas de oferta y promociones, zonas con animaciones, etcétera.).

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