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Criterios para fijar el capital social de una SL

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En el momento de crear una Sociedad Limitada una de las decisiones a tomar es la cuantía del capital social de la nueva empresa. En muchas ocasiones se constituye con el mínimo legal, que son 3.000 euros, pero no debemos tomarnos esta cuestión a la ligera y hay que aplicar varios criterios para fijar el capital social de una S.L.

Pensemos que la aportación al capital puede hacerse en efectivo, en especie (aportando bienes) o de las dos maneras, por tanto la disponibilidad de dinero inicial no debería ser un factor determinante. Tampoco ha de serlo la diferencia en el coste de los trámites de constitución, que suele ser mínimo.

Claves de constituir con un capital bajo

El hecho de constituir la sociedad por el capital mínimo, o un cifra baja, tiene una serie de repercusiones. En primer lugar la responsabilidad de los socios está limitada a su aportación al capital, eso implica que esa responsabilidad es menor cuanto más bajo sea éste.

Por otro lado no se puede proceder al reparto de dividendos cuando el patrimonio neto de la sociedad sea inferior al capital social, por tanto al empresario le interesa que el capital social sea lo más bajo posible para poder cobrar de los beneficios empresariales por este concepto.

Pero también es importante hacer constar que en el momento en que los fondos propios de la empresa estén por debajo del 50% del capital social la empresa estará en causa de disolución. Por tanto debemos considerar que cuanto más bajo sea el capital más posibilidades habrá de que se dé esta situación, lo que nos obligaría a ampliar capital o bien a cerrar la empresa.

Cuando el capital es más elevado

Un capital social más alto nos daría mayor margen de operatividad con la empresa. Evidentemente tendría el inconveniente de que la responsabilidad limitada sería más amplia y que el reparto de dividendos más dificultoso al principio, pero la sociedad tendría una mayor fortaleza.

Eso también puede ser importante frente a terceros. La necesidad de negociar con proveedores, con entidades financieras o con inversores que aporten liquidez al negocio también es una factor a tener en cuenta a la hora de establecer el capital social.

Por tanto debemos valorar todas estas cuestiones a la hora de fijar la cifra con la que se constituya la sociedad. Lo que beneficia a los socios puede ser perjudicial en otros aspectos, así que hay que buscar el equilibrio.

Además pensemos que siempre será menos costoso constituir con un capital más alto que quedarnos cortos y tener que suscribir luego una ampliación del mismo.