De la nada al todo en el emprendimiento [Alex O´Dogherty, artista, actor y cantante]

Publicado · 4 minutos de lectura
  • Te acerco seis historias de jóvenes emprendedores con final feliz, algo que en España parece complicado pero que no es imposible.

Vivimos en un mundo de película, incluso en los negocios. Porque solo así me explico historias tan increíbles de “#BusinessBuilders” que podrían protagonizar su propia epopeya. Desde los que empiezan montando un negocio en un sótano y años después patrocinan a los Lakers en la NBA, hasta el que vende mermelada de su abuela y se hace millonario.

“Soñar es gratis, montar un negocio en un sótano no tanto. Si no, que se lo digan a Steve Jobs.”

Parece que este par de ejemplos sean historias bizarras dignas de una película de ciencia ficción, pero no es así, querido profesional. Son ejemplos de cómo emprender es sudar la gota gorda, dejarte la piel y los sesos y, con algo de suerte, estar en el lugar y momento adecuados para encumbrarte. “From Zero to Hero”, que dicen los anglosajones.

  1. Álex Moreno, David Moreno, Iñaki Soriano y Pablo Sánchez – Hawkers&Co
    La típica historia de cuatro amigos que ganan lo justo para pagarse unas cañas, pagan 1€ en Facebook Ads con las vueltas y facturan 16 mil euros en un día. Las palmeras de su querida Elche no molaban lo suficiente (que aun así no están, mal, ¿eh?), así que decidieron comerse el mundo. Ni cortos ni perezosos, diseñaron unas gafas ligeras, baratas y que se venden como churros por las redes sociales porque responden a dos necesidades básicas de los jóvenes: molar mucho por poco dinero. En 2017 se convirtieron en la tercera marca de gafas que más ventas hizo tras RayBan y Oakley a nivel mundial. Y si patrocinar a los Lakers no es llegar alto, ya me contaréis.
  2. Luis Ongil, de Percentil
    Lo que sí que mola de verdad hoy día es lo eco-friendly y las causas sociales. Y, dentro de todo esto, ahora lo más es que por fin las empresas empiezan a hacer negocio para las causas sociales y no de las causas sociales. Ahí os dejo el eco-trabalenguas. Y a Luis Ongil, fundador de Percentil. Su e-commerce da una segunda vida a la ropa de segunda mano, apenas utilizada, para reducir el impacto medioambiental de la producción de ropa descontrolada. Ongil tiene olfato para el emprendimiento, desde que montó con 21 años un bar con sus colegas en EE. UU para ganar lo justo y mantenerse mientras estudiaba. Hoy venden un millón de prendas en Europa y han conseguido 5 millones de euros en financiación.
  3. Alejandro Artacho – Spotahome
    “El Amazon de los alquileres online” es Spotahome, una app de alquiler de pisos en varios países del mundo. Nació de la tozudez de Artacho, un estudiante desencantado con las salidas de la universidad que terminó en China abriendo pequeños negocios sin futuro. Dormir mal en sofás y recorrer las incubadoras de start-ups tiene recompensa: 92 millones de dólares de beneficios, y 45 mil espacios de alquiler.
  4. Roman Abramovich – Chelsea FC (entre otros)
    Huérfano desde los dos años, se buscó la vida vendiendo llantas de coche antes de adquirir su primer negocio: una fábrica de juguetes. Con la caída de la URSS vió nuevas oportunidades donde otros solo veían depresión e hizo fortuna con la exportación de petróleo. Sus negocios son objeto de deseo de muchos, al igual que los 23,5 billones de dólares netos que tiene ahorrados en su cuenta. Los más futboleros le conocerán por ser dueño del Chelsea FC.
  5. Howard Schultz – Starbucks
    El salvamañanas de muchos currantes “posturetas” que buscan endulzar su inyección de cafeína mañanera con unos cuantos likes en las RRSS. Howard Schultz fue el primero de su familia en poder graduarse becado en la universidad gracias a dejarse los codos en ello. Sus orígenes, una familia humilde de Brooklyn, cuando aún no era un barrio para hipsters con tanto dinero como barba. Hoy día amasa 2,8 billones de dólares y sus bebidas son las más consumidas y retratadas por los millenials en Instagram. Una persona, una taza y una experiencia.
  6. Bonus point: Fraser Dogherty
    Pues resulta que es cierto. El estereotipo de niño americano que abre su primer negocio como puesto callejero de venta de limonada y termina siendo un tiburón de los negocios es más real de lo que parece. Solo que en este caso fue un escocés y vendía mermelada casera elaborada según la receta de su abuela. El “chiringuito” tuvo tanto éxito que hoy día se conoce como “SuperJam”, se vende en las principales cadenas de supermercados ingleses, está presente en las casas de todo Reino Unido y tiene un hueco propio en el museo de Escocia. También realiza tea parties solidarias para compartir bebida caliente y muchas experiencias con los mayores que viven solos o residencias.

La autogestión es una de las claves para atreverse y emprender. Y si viene acompañado del éxito, mejor aún. Quién sabe si un día nos sentaremos con un frapuccino y tendremos la idea de nuestra vida para convertirla en el negocio del año.

Por eso te espero en la #SageSessions se celebrará en Madrid el 15 de marzo, donde seré maestro de ceremonias de las diferentes ponencias. Hablaremos sobre ciberseguridad, financiación, e-commerce, asesoría y trabajaremos para crear ideas de negocio que triunfen aún más que las que os acabo de presentar.

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