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Deducción por innovación tecnológica: ¿Cómo funciona?

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Sage

Descubre cómo funciona la deducción por innovación tecnológica en el Impuesto de Sociedades, un motivo más para invertir en innovación.

  • Las empresas que invierten en innovación han incrementado sus ingresos cinco veces más rápido que el resto.
  • La base de la deducción debe estar formada por el importe del período de los gastos de innovación tecnológica.

Innovar o no innovar. He ahí la cuestión. Hoy en día son muchas las empresas las que se inclinan por la innovación tecnológica. En los últimos años, la inversión en tecnología ha aumentado y eso es algo que se ha acelerado, en buena parte, por la pandemia. Un estudio de Accenture pone de manifiesto que las empresas que invierten en innovación tecnológica han incrementado sus ingresos cinco veces más rápido que el resto. Esta actuación, además, conlleva beneficios como son las deducciones de las que estas compañías pueden disfrutar.

En qué consiste la deducción por innovación tecnológica

Cuando las empresas invierten en innovación pueden beneficiarse principalmente de dos tipos de deducciones. Una de ellas es la deducción por actividades de investigación y desarrollo (I+D), mientras que la otra, por actividades de innovación tecnológica.

Para poder acceder a las deducciones, la actividad que realice la empresa debe ser de innovación tecnológica. La ley del Impuesto sobre Sociedades califica que este tipo de actividades son aquellas cuyo resultado sea un avance tecnológico. También podrán identificarse como tales las actividades que den como resultado un nuevo producto o proceso de producción que introduzca mejoras en los existentes.

De igual forma se contemplará la materialización de nuevos productos o procesos y la creación de prototipos que no sean comercializables, así como aquellos proyectos de demostración inicial o proyectos piloto en todos los sectores.

Tipos de deducción por innovación tecnológica

Las deducciones por innovación tecnológica estarán compuestas por los gastos invertidos en las actividades de innovación. Según la normativa, la base de la deducción debe estar formada por el importe de los gastos del período en actividades de innovación tecnológica.

Se tiene que tratar de actividades de diagnóstico tecnológico que estén enfocadas en identificar y definir soluciones tecnológicas avanzadas, independientemente de su resultado.

Las actividades de innovación también pueden estar enfocadas en el diseño industrial y en la ingeniería de procesos de producción. Esto incluye tanto la concepción de la idea, como la elaboración de planos o soportes donde se definan las especificaciones técnicas necesarias para su funcionamiento.

También entraría dentro de la deducción, la adquisición de tecnología avanzada en forma de patentes, licencias, know-how y diseños.

Patentes, licencias y diseños también forman parte de los productos a los que se pueden aplicar las deducciones.

La base de la deducción también estará compuesta por la obtención del certificado que refleja el cumplimiento de las normas de calidad de la serie ISO 9000, GMP o similares. No se incluirán los gastos correspondientes a la implantación de dichas normas.

Por contra, no se incluyen en las deducciones las cantidades satisfechas a personas o entidades vinculadas al contribuyente. La ley establece que la base correspondiente a este concepto no podrá superar la cuantía de 1 millón de euros.

¿Cuánto me puedo deducir?

En cuanto a la cuantía de las deducciones, a diferencia de otro tipo de actividades de I+D, la ley establece un solo tipo cuando se trate de innovación tecnológica. En concreto, el porcentaje de deducción que se aplicaría sería del 12%.

Las empresas que vayan a solicitar la deducción tendrán que obtener también un informe que certifique la base de deducción que se les ha aplicado en el Impuesto de Sociedades. Ese documento servirá de justificación ante cualquier requerimiento de la Agencia Tributaria.

Beneficios de la innovación tecnológica

Inteligencia artificial, robotización, big data, machine learning… Estos términos ya no son nuevos para muchas compañías. Las empresas que innovan consiguen mejorar su competitividad frente a otras empresas de su sector. Una organización que incluya la innovación tecnológica está mejor preparada competitivamente que cualquier otra compañía, por muy grande que la competencia pueda llegar a ser.

Las empresas han empezado a incorporar herramientas como la inteligencia artificial, la robotización o el big data.

Asimismo, incorporar la tecnología a los procesos empresariales permite a la organización ascender a las mejores posiciones de la industria: está evidenciado que aquellas empresas que se han preocupado por incorporar la innovación tecnológica han logrado, visiblemente, ascender a las mejores posiciones de su sector. Esto sucede, porque las organizaciones que le apuestan a esta práctica, gracias a que innovan, están mejor preparadas para los cambios, ya sean positivos o negativos.

No hay que olvidar que la innovación genera rentabilidad y permite a las empresas diferenciarse. De igual forma, a largo plazo la innovación se convierte en un elemento estratégico, ya que permite aumentar las cuotas de mercado y obtener mejores márgenes que ayudan al posicionamiento y suponen nuevas utilidades y aprendizaje.

En definitiva, las empresas que apuestan por la innovación tecnológica no solo consiguen deducciones en el impuesto de sociedades, sino que también aportan innumerables beneficios a la sociedad. Por esos motivos, la innovación debe pasar de ser un término de moda a ser una realidad en las empresas. En este sentido, es importante que las compañías tracen primero una hoja de ruta y determinen de qué manera quieren innovar y qué objetivos van a alcanzar.