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La gestión de la doble contabilidad por el IVA de caja

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La puesta en funcionamiento del IVA de caja no sólo afecta, en determinados casos, a aquellos que deciden acogerse al nuevo sistema. El principio de neutralidad del IVA supone que emisor y receptor de una factura declaren el impuesto al mismo tiempo, por lo que se darán casos de empresas que no estén acogidas al IVA de caja pero que en determinadas operaciones deban declararlo según ese criterio, porque el cliente o proveedor con el que se relacionen sí aplique el nuevo sistema.

¿Qué supone esto? Pues básicamente que estas empresas deberán llevar una doble contabilidad a efectos de IVA. Por un lado, y como criterio general, aplicarán el criterio de devengo por estar acogidas a ese régimen, pero además deberán aplicar el de caja en las transacciones en las que intervenga un contribuyente que haya optado por este sistema. Esto nos obligará a realizar una gestión más exhaustiva del negocio.

 

El modelo 303 y la liquidación del impuesto

En nuevo modelo 303 está preparado para reflejar las operaciones realizadas por cada obligado tributario independientemente del criterio de IVA elegido. Por un lado, los que utilicen el devengo presentarán la liquidación como se venía haciendo hasta ahora y, por otro, los que hayan optado por el de caja deberán cumplimentar además la información sobre la fecha de cobro/pago de cada factura y el método de pago utilizado.

Las empresas que no se hayan acogido al criterio de caja pero que hayan tenido operaciones con empresas que sí lo utilicen deberán presentar la liquidación correspondiente y, además, cumplimentar los datos antes comentados por las operaciones que haya que declarar por el nuevo criterio.

Es necesario tener todo esto en cuenta a la hora de poder calcular las cifras a declarar. Para los que hagan operaciones bajo un único criterio será más sencillo, pero si entran en juego los dos habrá que tener mucho cuidado con las cantidades.

Mayor complejidad en la gestión

Evidentemente esta operativa añade una dificultad a la gestión, ya que habrá que considerar de manera diferente las operaciones que se hagan según el devengo y las que haya que declarar por el criterio de caja para poder declarar correctamente las bases imponibles y las cuotas que correspondan a cada trimestre.

En el caso de las sociedades tendrán que adaptarse a través del software de gestión contable que utilizan. El problema es mayor para los autónomos, las obligaciones registrales para ellos son menores y por tanto la gran mayoría pueden no estar controlando los cobros y pagos de igual manera que hacen con los ingresos y los gastos.

Por eso, tanto utilizando el criterio de devengo o de caja, es conveniente ir adaptando la gestión del negocio a estas nuevas circunstancias para evitar desajustes o errores en las liquidaciones que puedan ocasionar graves problemas con Hacienda.

 

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