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Las claves de la gamificación que enseña la película «La Vida es Bella»

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Una de las claves para el éxito de una campaña de gamificación está en aportar al cliente un valor diferencial, de tal manera que la relación esfuerzo/beneficio que él perciba le resulte favorable. ¿Por qué iba a dedicar su tiempo un cliente a una campaña de gamificación de una empresa?

La gamificación es también para la pyme. No importa el tamaño, si se ejecuta como es debido, cualquier empresa puede plantear una campaña de gamificación orientada a lograr una mayor fidelización de sus clientes para lograr un buenos resultados. Vamos a ver cuales son las claves de la gamificación, tomando como referencia la gran obra maestra de de Roberto Benigni, «La Vida es Bella».

Hacen falta objetivos, tanto a corto, como a medio y largo plazo

El juego debe plantear un reto que conduzca a una meta final que sea valorada por el cliente. Si el cliente detecta valor y ve que el esfuerzo requerido es razonable, se logrará superar la barrera inicial para que el cliente acepte participar. Pero hay que tener en cuenta que la motivación viene y va porque depende de factores personales que pueden variar de un día para otro, tanto como para que un cliente deje de participar.

Por eso se deben tener en cuenta hitos intermedios, que son importantes durante el juego para mantener la motivación y conducir al cliente a la meta final:

«Cada día leeremos la clasificación por aquel altavoz de allí, al último clasificado le colgaremos un cartel que dirá: Asno. Aquí en la espalda.»

La motivación puede venir en forma de premio o en forma de castigo, en negativo. Dependiendo del juego, puede ser más interesante aplicar una motivación que reste y no sume, por ejemplo, eliminando a los jugadores que vayan al final de la clasificación o, como en La Vida es Bella, destacando a los que van más rezagados. Evidentemente, colgarle un cartel de asno en la espalda a los clientes no es la mejor idea del mundo, pero sí que se pueden encontrar soluciones que ayuden a reconducir y animar a retomar el juego a los participantes.

La motivación en positivo puede ser muy útil también, aún lanzando mensajes tan sencillos como los de Roberto Benigni a su hijo en La Vida es Bella:

«Con voluntad se puede hacer todo».

Se necesita un plan, que no se va a cumplir…

Cuando se lanza una campaña de gamificación es necesario diseñar un plan que sea lo más preciso posible, pero sin llegar a la obsesión. Como en todos los procesos de planificación en marketing, lo único que se sabe a ciencia cierta que va a suceder con un plan es que no se va a cumplir, aunque debería hacerse un esfuerzo para que la realidad se parezca a lo planificado y se consigan buenos resultados.

En la película «La Vida es Bella», el plan del padre de familia representado por Roberto Benigni era que su familia saliera al completo con vida del campo de concentración. Esa fue su lucha constante durante todo el tiempo que pasaron allí, que no te cuento como termina por si no has visto la película. Si la has visto, sabrás si se cumplió o no el plan trazado por:

«Esta es una historia sencilla, pero no es fácil contarla. Como en una fábula, hay dolor, y como una fábula, está llena de maravillas y de felicidad.»

El juego necesita unas reglas sencillas

En la película «La Vida es Bella», el genial Roberto Benigni comenta las normas del juego que le plantea a su hijo para poder sobrevivir al horror de sus días en el campo de concentración nazi. Son unas reglas sencillas, que se explican con unas pocas palabras:

«Empieza el juego, quien no haya llegado ya no juega. Se precisan 1.000 puntos. El primer clasificado ganará un carro blindado nuevo. Menuda suerte. Cada día leeremos la clasificación por aquel altavoz de allí, al último clasificado le colgaremos un cartel que dirá: Asno. Aquí en la espalda. Nosotros estamos en el equipo de los super malos que gritan sin cesar, quien tenga miedo pierde puntos. En tres casos se pierden todos los puntos: los pierden, uno, los que empiezan a llorar, dos, los que quieren ver a su mamá, tres, los que tienen hambre y piden la merienda.»

La sencillez de las reglas ayuda a que los jugadores se sientan más cómodos jugando, por tanto, será más fácil que los clientes se animen a participar en una campaña de gamificación. Además, cuanto más clara y transparente sea la mecánica del juego, se generarán menos reclamaciones o situaciones confusas, las cuales llevan al punto exactamente contrario al que se quiere llegar con el cliente cuando se ejecuta una campaña de gamificación.

Generar el «efecto comunidad» ayuda a que el éxito dure a más largo plazo

Trabajar para que se genere un «efecto comunidad» entre los participantes en el juego ayuda a que las personas a nivel individual se lo tomen con más interés. Es lo de «los beneficios del trabajo en equipo» de toda la vida, tirar unos de otros y hacer piña, para lograr un objetivo común.

En «La Vida es Bella», el padre que representa Roberto Benigni lo sabe y por eso le dice a su hijo que ellos forman parte de un equipo:

«Nosotros estamos en el equipo de los super malos que gritan sin cesar».

Un lema ayuda a alinearse con el objetivo: «Buenos días Princesa»

Los lemas ayudan siempre a apuntar al objetivo deseado, a recordar que hay un motivo y a superar el día a día. En una campaña de gamificación, un lema puede dirigirse a un cliente para animarle a jugar, o bien puede ser el distintivo de una comunidad del juego, que les diferencie de los demás participantes y les identifique como algo así como un clan.

En «La Vida es Bella», hay una frase a modo de lema que queda para el recuerdo, que no es otra que esa famosa «¡Buenos días, Princesa!». Cada vez que la pronunciaba, el padre de familia ayudaba a su mujer a sentirse mejor, al mismo tiempo que servía para que su hijo no se distrajera del objetivo de lograr mil puntos para conseguir el ansiado tanque. En una campaña de gamificación, un buen lema deja huella en los clientes.