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Transición 5G: ¿está tu empresa preparada para ella?

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Describimos los principales retos que va a plantear la transición hacia la tecnología 5G, los puntos hacia los que hay que mirar para poder evaluar el grado de adaptación de nuestro negocio a esta nueva tecnología.

  • Las tecnologías de telecomunicaciones están en permanente evolución
  • Ya se coloca la vista no solamente en la implantación de la tecnología 5G, sino también en el desarrollo de la tecnología 6G

La tecnología 5G comienza a implantarse en un proceso que será progresivo, dadas las enormes potencialidades que incorpora. Todo tipo de empresas deben plantearse cómo será la transición entre su situación actual y la futura.

Y deben hacerlo con una doble mira: a corto y largo plazo. De hecho, la próxima década se plantea un reto más ambicioso, la tecnología 6G, que ampliará las posibilidades de la inteligencia artificial y, entre otros aspectos, está llamada a ser la puerta de entrada al internet de los sentidos. En cualquier caso, hoy es urgente evaluar algunos aspectos ante la cercana llegada de la tecnología 5G.

Veamos los principales retos.

El reto inversor

  • La tecnología 5G puede llegar a una densidad de 1.000.000 de dispositivos conectados por cada kilómetro cuadrado. Estamos, previsiblemente, ante un cambio enorme para el internet de las cosas. Por ello, hay que pensar tanto en los nuevos dispositivos que hay que incorporar a los procesos internos como en el impacto en la comunicación externa.
  • Hay que estudiar muy bien qué dispositivos conectados conviene introducir en los procesos. Para ello, es fundamental analizar la presión competitiva. Tengamos en cuenta que otras empresas pueden realizar cambios que lleven a reducciones de costes y, por lo tanto, a una ventaja sobre la nuestra.
  • Por el contrario, ser pioneros en incorporar nuevos dispositivos tiene una doble faceta. Por un lado, tiene sus riesgos. Al fin y al cabo, no contamos con la experiencia previa de otras empresas para saber cómo implementar los cambios y los retos que supondrá la transición. Sin embargo, los éxitos se traducen en ventajas de costes y de calidad del producto que pueden ser una enorme oportunidad de crecimiento.
  • Desde el punto de vista externo, hay que pensar en la comunicación con los clientes, lo cual debe derivar también consecuencias en los procesos. Así, por ejemplo, está claro que habrá una mayor capacidad de medición continua de magnitudes y atributos relacionados con los bienes y servicios que se les presta y la forma en la que hacen uso de ellos. Ello se traducirá en información clave para la toma de decisiones.
  • Pensemos, por ejemplo, en un dispositivo conectado que hace una medición y seguimiento de la necesidad de mantenimiento de una máquina. Lógicamente, si nosotros somos proveedores de ese servicio de mantenimiento, deberemos estar preparados para actuar conforme a los datos que nos envíe el dispositivo.

El reto de los nuevos servicios

  • La disminución de la latencia va a propiciar el crecimiento de un buen número de servicios en tiempo real. Pensemos, por ejemplo, en la conducción autónoma o en la telecirugía. Ahora comienzan un proceso de transición que, a lo largo de los años, debe demostrar si son servicios factibles a gran escala o solamente en condiciones favorables muy acotadas.
  • La cuestión clave que debemos estudiar en cualquier sector es hasta qué punto tenemos capacidad de respuesta. Los retardos producidos por la conexión cada vez serán una excusa de menor valor.
  • Además del reto que suponen los propios algoritmos, habrá que plantearse muchas cuestiones referidas a la mecánica, la electrónica y, sobre todo, las nuevas formas de colaborar personas y equipos que se encuentran en lugares distantes.

El reto de los recursos humanos

  • Los servicios en tiempo real van a llegar no solamente al consumidor, sino también a la empresa. Cada vez más funciones y departamentos recibirán un soporte a distancia que habrán de encajar dentro de su organización. En empresas más o menos grandes, ello puede suponer mayores facilidades para que un centro de trabajo puede encargarse de una misión concreta de forma remota en todos los demás.
  • Para pymes y autónomos, supondrá un gran reto de colaboración con proveedores externos. En cualquiera de los casos, hay que ir preparando a la plantilla para una cierta pérdida de control. En el ámbito de los recursos humanos, la transición 5G supondrá un cambio hacia una filosofía de inteligencia colectiva.
  • Además, por supuesto, se irán generando nuevas profesiones y es posible que en algunos perfiles no sea sencillo cubrir las vacantes. La política de contrataciones debe ser estudiada con más antelación para no quedarse desfasados ante la falta de personal preparado para cubrir determinadas necesidades que vaya a implicar esta transición.

El reto de la innovación

  • El universo 5G está ya desde su propia planificación creando un ecosistema innovador a su alrededor. Una buena muestra de ello vienen siendo los avances hacia el concepto de ciudades inteligentes y el buen número de propuestas disruptivas que se han ido generando a lo largo del mundo tanto desde el punto de vista empresarial como el de la gestión pública.
  • Pero, además, la propia filosofía de colaboración remota y de fomento de la inteligencia colectiva va a impulsar proyectos de innovación no específicamente ligados a dispositivos conectados ni a equipos de telecomunicación. En el ámbito del I+D+i serán más sencillos los proyectos de cooperación a gran escala entre múltiples empresas de diferentes tamaños.

Todo ello debe generar un gran número de oportunidades y amenazas en los más diversos sectores. Ser pioneros en algún campo exitoso puede ser una ventaja no definitiva pero sí importante. No serlo, pero saber adaptarse a las innovaciones tecnológicas propiciadas por la tecnología 5G, puede ser clave para la supervivencia. Quedarse rezagados, puede ser el principio del fin del negocio.