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Aprende a contabilizar correctamente las provisiones

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Explicamos cómo se efectúa la correcta contabilización de las provisiones contables, lo cual es fundamental para que las empresas dispongan de liquidez para afrontar los pagos derivados de riesgos futuros estimados.

  • Conoce qué son las provisiones y qué tipos de provisiones hay
  • Te decimos cómo se contabilizan las provisiones

La contabilización de las provisiones puede tener una importante repercusión en el resultado de una empresa, motivo este por el que, en ocasiones, su uso no es el adecuado y se utilizan para manipular el resultado en uno u otro sentido.

Por ejemplo, si una empresa quiere dar mayor beneficio de cara a sus socios, puede minimizar determinados riesgos y dotar menos provisiones. Por el contrario, también hay sociedades que, para reducir su resultado y, por consiguiente, la cuota del impuesto sobre Sociedades, pueden ver riesgos por todos lados y hacer un uso indebido de las provisiones, dotando más importe del correcto.

¿Qué son las provisiones contables?

  • Las provisiones contables son partidas por las que las empresas contabilizan un gasto al dotar la provisión, contra una cuenta de pasivo, con el fin de cubrirse frente a contingencias negativas que puedan afectar a su tesorería.
  • En el Plan General de Contabilidad se especifica que la empresa reconocerá como provisiones los pasivos que, cumpliendo la definición y los criterios de registro o reconocimiento contable, resulten indeterminados respecto a su importe o a la fecha en que se cancelarán.
  • También aclara que las provisiones pueden venir determinadas por una disposición legal, contractual o por una obligación implícita o tácita. En este último caso, su nacimiento se sitúa en la expectativa válida creada por la empresa frente a terceros, de asunción de una obligación por parte de aquélla.
  • Toda provisión debe responder a una obligación actual derivada de un suceso pasado, cuya cancelación sea probable que origine una salida de recursos y su importe pueda medirse con fiabilidad.
  • De acuerdo con la información disponible en cada momento, las provisiones se valorarán en la fecha de cierre del ejercicio, por el valor actual de la mejor estimación posible del importe necesario para cancelar o transferir a un tercero la obligación, registrándose los ajustes que surjan por la actualización de la provisión como un gasto financiero conforme se vayan devengando.
  • Cuando se trate de provisiones con vencimiento inferior o igual a un año y el efecto financiero no sea significativo, no será necesario llevar a cabo ningún tipo de descuento.
  • Por otro lado, la compensación a recibir de un tercero en el momento de liquidar la obligación no supondrá una minoración del importe de la deuda, sin perjuicio del reconocimiento en el activo de la empresa del correspondiente derecho de cobro, siempre que no existan dudas de que dicho reembolso será percibido.
  • El importe por el que se registrará el citado activo no podrá exceder del importe de la obligación registrada contablemente. Solamente cuando exista un vínculo legal o contractual, por el que se haya exteriorizado parte del riesgo, y en virtud del cual la empresa no esté obligada a responder, se tendrá en cuenta para estimar el importe por el que, en su caso, figurará la provisión.
  • En la memoria de la empresa se debe de indicar el criterio de valoración de las provisiones y contingencias, así como, en su caso, el tratamiento de las compensaciones a recibir de un tercero en el momento de liquidar la obligación. En particular, en relación con las provisiones deberá realizarse una descripción general del método de estimación y cálculo de cada uno de los riesgos.

Tipos de provisiones

Existen diferentes tipos de provisiones, con el objeto de cubrir diferentes riesgos a los que está expuesta la empresa. Las más habituales son:

  1. Provisiones correspondientes a actuaciones medioambientales, con especial indicación de los derivados de litigios en curso, indemnizaciones y otros.
  2. Provisión por retribuciones a largo plazo al personal.
  3. Provisión para impuestos. Se incluyen en esta apartado la valoración de procesos de inspección abiertos a la empresa por la Agencia Tributaria.
  4. Provisión para otras responsabilidades.
  5. Provisión por desmantelamiento, retiro o rehabilitación del inmovilizado.
  6. Provisión para reestructuraciones.
  7. Provisión por transacciones con pagos basados en instrumentos de patrimonio.
  8. Provisión por deterioros de valor de créditos comerciales. Correcciones por deterioro del valor de los activos financieros por operaciones comerciales debido a situaciones latentes de insolvencia de clientes y de otros deudores.
  9. Provisión por deterioro de existencias.
  10. Provisión por deterioro inmovilizado.

¿Cómo se contabilizan las provisiones?

Para la correcta contabilización de las provisiones es necesario utilizar el Plan General Contable, para ver exactamente qué tipo de cuenta se ajusta al riesgo a provisionar. No obstante, indicamos de forma general como contabilizar las provisiones.

Al reconocer la provisión, la empresa registra en el debe la cuenta de gastos correspondiente contra la cuenta de pasivo que defina la provisión que se registra.

Al finalizar el ejercicio, hay que registrar los gastos financieros por actualización de provisiones, que es el importe de la carga financiera correspondiente a los ajustes de valor de las provisiones en concepto de actualización financiera. La cuenta gastos financieros por actualización de provisiones (660) se cargará por el reconocimiento del ajuste de carácter financiero, con abono a las correspondientes cuentas de provisiones, incluidas en los subgrupos 14 y 52.

Por la aplicación o el exceso de la provisión desaparecerán o aplicarán cuando se cancele la obligación. Si existe un exceso de provisión se utilizará la cuenta 795 de exceso de provisiones para registrar la diferencia positiva entre el importe de la provisión existente y el que corresponda al cierre del ejercicio o en el momento de atender la correspondiente obligación.

Las provisiones son, por tanto, uno de los reflejos contables más relevantes de la forma en la que las empresas se enfrentan a los riesgos de su actividad y a los compromisos que pueda tener que asumir la empresa.