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Formación en la empresa: del conocimiento a la motivación del trabajador

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Formación en la empresa: del conocimiento a la motivación del trabajador

No es ninguna novedad decir que el salario no lo es todo para los trabajadores. A la hora de pagarles por su trabajo hay más cosas que ayudan a que se sientan bien remunerados y motivados. 

  • Para la generación millennial uno de estos aspectos es el hecho de que el trabajo permita estar continuamente aprendiendo y creciendo profesionalmente, según se desprende del estudio sobre “Felicidad en el lugar de trabajo 2019” realizado por Udemy.
  • En este post hablamos de cómo la formación y las certificaciones profesionales sirven, además de para motivar, para tener un equipo preparado y dispuesto a enfrentarse a cualquier reto.

La formación como inversión de futuro en personas 

El pago de la formación al trabajador no debería suponer un problema para ninguna empresa, sino más bien una acción de inversión en capital humano 

La formación es una vía para que el equipo crezca y evolucione, adaptándose a los tiempos que corren y, además, una forma de remuneración que sirve para mejorar la motivación y autoestima del trabajador. 

¡Comparte! El salario no es todo para los trabajadores. La formación también es una forma interesante de remuneración. 

Retener el talento 

Una máxima a la que se recurre en multitud de ocasiones es la de “se van los buenos, se quedan los mediocres”. Pero así es.  

Si no se forma a los trabajadores será misión imposible retener el talento. Además, a largo plazo, tendrá consecuencias en los empleados que se queden:  

  • Cualificación por debajo de lo deseable 
  • Pérdida de competitividad 

Invertir en el futuro 

Así, cuando una empresa decide invertir dinero en pagar a un trabajador un curso o prepararlo para que pueda aprobar el examen que le otorga una certificación profesionalno está tirando el dinero, sino que está invirtiendo en una persona y, por extensión, en un equipo. 

Según el estudio de Udemy “Felicidad en el lugar de trabajo 2019”, un 62% de los millennials estaría dispuesto a renunciar a un mayor salario para trabajar en una compañía que los motive. 

Por tanto, formar a un trabajador no es tirar el dinero, aunque se vaya a trabajar a otra empresa, sino la manera de crear un equipo de profesionales de futuro.  

El gran error: dejar la formación al 100% en manos del trabajador 

El error que cometen muchas compañías es dejar la formación al 100% en manos del trabajador, dando vía libre para que se forme en lo que considera más importante o, en el peor de los casos, para que no se forme en ninguna materia o habilidad. 

Esto sucede, por ejemplo, en empresas que piensan que basta con ofrecer al trabajador la opción de contratar formación libremente a través de un plan de compensación flexible o mostrarse accesibles aprobando las solicitudes de permisos de formación.  

Pero esto no vale ya que es parte de la remuneración económica del trabajador y no es garantía de que los trabajadores se formen en lo que interesa a la empresa para su posición actual y su recorrido futuro dentro de la compañía. 

Una cosa es que la empresa disponga de un presupuesto de formación y otra bien distinta la cantidad de salario que el trabajador quiera dedicar a su formación de forma voluntaria. En el primer caso, la compañía pondrá a disposición del trabajador una asignación anual ordinaria para formación, para que éste libremente la utilice en la que considere más apropiada. 

Esta fórmula es muy típica en el sector de la informática y es utilizada por técnicos de todos los niveles para aprender idiomas, nuevos lenguajes de programación, bases de datos y estar así adaptados a los tiempos que corren en un sector tan cambiante como el de la tecnología. 

Aprender idiomas o el desafío de la internacionalización 

En plena época de la globalización, la internacionalización de las empresas muestra una realidad: es tendencia, cada vez más, el tener empleados de distintas nacionalidades.  

En ocasiones, esto lleva aparejados problemas de incomunicación al no hablar el mismo idioma, por lo que será importante que las empresas pongan foco en ayudar a sus trabajadores a mejorar esta habilidad. 

Inmersión en un país nativo de aprender idiomas 

Cursos de inglés a través de plataformas online, profesores particulares dentro de la empresa…son muchas las formas tradicionales en las que se ofrece la formación en idiomas en las empresas. 

Pero no hay mejor manera de mejorar la capacidad para hablar en un idioma que vivir en un país nativo. Y, si es posible, realizando una inmersión en una oficina de la propia compañía en otro país, trabajando durante varios meses en el mismo área de desarrollo y con compañeros que realizan las mismas funciones. 

Este es el objetivo de un proyecto de formación piloto llevado a cabo en Sage para la mejora del nivel de inglés de los trabajadores de la compañía

Alberto García Hompanera, Talent Acquisition Partner en Sage, junto a los compañeros de Sage en Newcastle

Un proyecto que he podido vivir en primera persona y que me ha permitido dar un “salto de gigante” en mi carrera profesional: 

  • Una experiencia formativa de 4 meses de duración vivida junto a distintos equipos de Sage en Newcastle (Talent AcquisitionFormación y Desarrollo, Compensación, Nóminas, entre otros), que demuestra que trabajar “codo a codo” en proyectos del país de acogida nos facilita una mejora del idioma mucho más rápida y enriquecedora. 
  • Crear un sentimiento de pertenencia global de compañía, comprender los “cómo” y “por qué” de cada cultura, compartir las best practices y abrir nuevas vías de colaboración han sido algunos de los objetivos alcanzados. 
  • En definitiva, un proceso formativo y de desarrollo profesional en el que el apoyo de los managers es fundamental para facilitarnos este desarrollo en nuestras competencias y habilidades, proceso que, como todos sabemos, no finaliza nunca. 

Todas estas fórmulas deberían ser parte de una estrategia mayor de formación.  

Un ajuste fino que sirviera para complementar los gaps que el trabajador considera que debe cubrir, al mismo tiempo que ha de ser compatible con un plan de formación global que le sirva a la empresa como inversión para dirigir a los empleados hacia un futuro en el que puedan aportar más valor. 

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