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Claves para comprender el impacto de la moneda extranjera en las cuentas anuales

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Analizamos como, con el cierre de las cuentas anuales, muchas empresas se encuentran con la problemática de que tienen cuentas y coberturas de cambio en moneda extranjera.

  • Explicamos qué es la moneda funcional
  • Damos las claves para que conocer mejor cómo funciona la moneda extranjera

Con el proceso de internacionalización de las pymes, en un contexto de constante incremento de las exportaciones y con un elevado volumen de importaciones que se realizan en nuestro país, hacen que la moneda extranjera sea cada vez más utilizada. Incluso, algunas recurren a la financiación en monedas distintas del euro o se lanzan a realizar inversiones en países con otra divisa.

La contabilización de las operaciones en moneda extranjera y su conversión en moneda funcional, cuando la presentación de las cuentas anuales sea en unidad distinta al euro, es, por lo tanto, cada vez más habitual. A continuación, presentamos los puntos clave que hay que conocer si trabajamos con moneda extranjera

Moneda funcional

La moneda funcional es la del entorno principal en que opera la empresa, aquella en la que la sociedad no soporta riesgo de tipo de cambio y en la que la empresa genera y emplea la mayor parte de su efectivo.

Según el Plan General de Contabilidad (PGC), la moneda funcional de una empresa española puede ser distinta del euro, si en ella se genera y emplea la mayor parte del efectivo de la empresa.

Se presume que, para las empresas radicadas en España, la moneda funcional es el euro y una vez definida la moneda funcional no se cambiará a menos que se produzca un cambio en tales transacciones, sucesos y condiciones de la empresa.

¿En qué moneda hay que presentar las cuentas anuales?

La obligatoriedad de presentar las cuentas anuales en euros exige que, una vez reconocido el efecto derivado del tipo de cambio en moneda extranjera, la empresa deba reconocer el efecto de conversión de su moneda funcional al euro. Para ello, las diferencias de conversión se deben contabilizar directamente en el patrimonio neto, dado que las partidas denominadas en moneda funcional no se convertirán en euros en el corto plazo y, en consecuencia, no afectarán a los flujos de efectivo de la empresa.

La norma de moneda extranjera también incorpora al Plan General de Contabilidad los términos de partida monetaria y no monetaria, utilizados en la norma internacional de referencia, NIC 21 adoptada en la Unión Europea y en nuestro país en el Real Decreto 1815/1991, de 20 de diciembre.

Tratamiento contable de las operaciones realizadas en moneda extranjera

El tratamiento de las operaciones realizadas en moneda extranjera viene recogido en la norma 11.ª del PGC 07, en donde se indica que las transacciones en moneda extranjera son aquellas cuyo importe se determina o se exige su liquidación en una moneda distinta de la funcional.

En las cuentas en divisas, las operaciones se realizarán en la divisa en la que se ha abierto dicha cuenta, siendo esta distinta de la funcional, por lo que es necesario convertir las operaciones que se carguen o abonen en dicha cuenta a la moneda funcional, aplicando al importe en moneda extranjera el tipo de cambio de contado, que es el utilizado en las transacciones con entrega inmediata, entre ambas monedas, en la fecha de la transacción entendida como aquella en la que se cumplan los requisitos para su reconocimiento.

Otra opción que incluye el PGC es aplicar un tipo de cambio medio de un periodo (como máximo mensual) para todas las operaciones que se realicen en dicho intervalo en la misma moneda, siempre y cuando el tipo de cambio no haya sufrido variaciones significativas durante el periodo de tiempo considerado.

Valoración y contabilización de las partidas monetarias en moneda extranjera al cierre del ejercicio

Al cierre del ejercicio, las partidas monetarias en moneda extranjera se valorarán aplicando el tipo de cambio de cierre vigente en dicha fecha, entendiendo este como el cambio medio de contado en esa fecha, trasladándose las diferencias de cambio, tanto positivas como negativas, que se pongan de manifiesto al realizar esta nueva valoración a la cuenta de pérdidas y ganancias.

Según la NIC 21, en cada fecha de balance:

  • Las partidas monetarias en moneda extranjera se convertirán utilizando el tipo de cambio de cierre.
  • Las partidas no monetarias en moneda extranjera que se valoren en términos de coste histórico se convertirán utilizando el tipo de cambio en la fecha de la transacción.
  • Las partidas no monetarias en moneda extranjera que se valoren al valor razonable se convertirán utilizando los tipos de cambio de la fecha en que se determine este valor razonable.

Las diferencias que se produzcan como consecuencia de las modificaciones en el tipo de cambio se contabilizarán a la cuenta “Diferencias negativas de cambio (668)” si se producen pérdidas por modificaciones del tipo de cambio en partidas monetarias denominadas en moneda distinta de la funcional, o a la cuenta “Diferencias positivas de cambio (768)” por los beneficios producidos por modificaciones del tipo de cambio.

Finalmente, es importante destacar que todo el trabajo contable relacionado con operaciones en moneda extranjera se facilita enormemente si contamos con una solución de gestión contable que nos permita trabajar con divisas.