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¿Autónomo o pyme? Conoce las diferencias

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Emprender es una de las decisiones más importantes de tu vida, vas a trabajar en tu propia empresa y a ser tu propio jefe. ¿Conoces las diferencias entre ser autónomo y constituir una pyme?

  • Influyen aspectos como la responsabilidad que quieras asumir, los impuestos que tendrás que pagar y las deducciones que puedes aplicar. Te contamos todos los detalles.

Pymes y autónomos en España: ¿Cuál es la situación?

Según los datos del Intituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2017, 384.390 empresas comenzaron su actividad económica. Por otra parte, el Ministerio de Economía, informó que en enero de 2018 figuraban inscritos en la Seguridad Social 1.535.472 autónomos frente a 1.307.776 pymes.

En cuanto a la distribución del número de empresas por tamaño, es el siguiente:

  • 53,9% autónomos.
  • 39,9% microempresas (1 a 9 empleados).
  • 5,2% pequeñas empresas de (de 10 a 49 empleados).
  • 0,8% medianas empresas (50 a 249 empleados).
  • 0,2 % grandes empresas (250 empleados o más).

Estos datos demuestran como las microempresas y los autónomos son parte esencial del tejido empresarial en España.

¿Conoces las diferencias jurídicas entre autónomo y pyme?

Una de las consecuencias de emprender es el riesgo de generar deudas con proveedores, por ejemplo. Aunque todos esperamos poder pagarlas a tiempo, es mejor prepararse para casos de falta de liquidez.

En este sentido, la personalidad jurídica de la empresa es determinante:

  • La mayoría de las pymes establecen su personalidad jurídica bajo la fórmula de la Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL). Esto implica que el empresario responde, de cara a terceros, con el patrimonio de la empresa, por lo que en el caso de una deuda podrá proteger sus bienes.
  • Los autónomos, por el contrario, tienen responsabilidad ilimitada, por lo que tendrán que responder ante sus deudas con su propio patrimonio, salvo en los casos del ERL (emprendedor de responsabilidad limitada) que podrá proteger su vivienda habitual de las deudas.

Frente a proveedores y bancos no es lo mismo una sociedad que un autónomo

Las empresas suelen preferir firmar contratos con sociedades que con autónomos, ya que éstas están inscritas en el Registro Mercantil, por lo que toda la información esencial de la empresa (depósito de cuentas, administradores y apoderados, incidencias etc.) es pública, de esta forma, aumenta la seguridad de quienes quieran contratar con esa empresa.

De hecho, tanto en la administración como en algunas empresas privadas, es habitual que sólo se permita firmar contratos con sociedades mercantiles. Con los bancos sucede lo mismo, es más fácil lograr financiación para una sociedad que para un autónomo.

¿Qué impuestos pagan pymes y autónomos?

En muchos casos la diferencia más importante entre pymes y autónomos está en los aspectos fiscales, ya que tienen obligaciones y ventajas fiscales distintas, tanto en el pago de impuestos como en las deducciones.

Los autónomos tienen las siguientes obligaciones fiscales:

  • Deben presentar la declaración de la renta de las personas físicas (IRPF) anualmente, el modelo 111 por las retenciones realizadas a trabajadores o profesionales, y la autoliquidación trimestral y anual del IVA.
  • Si se supera una cifra de negocio de 3.005,06 euros con otra empresa o profesional, deberá presentar el modelo 347 (declaración anual de operaciones con terceros).
  • Suelen tributar bajo el régimen de estimación directa en el IRPF y el importe del pago trimestral será el 20% del rendimiento neto obtenido desde el inicio del año hasta el último día del trimestre, menos los pagos fraccionados de trimestres anteriores y las retenciones soportadas durante el año.
  • El IVA establecido actualmente es de 21%, que los autónomos deben declarar sobre todas sus facturas emitidas en el modelo 303.

Las sociedades, por su parte, tendrán que cumplir con las siguientes obligaciones con hacienda:

  • Declarar el IVA, las actividades económicas (para empresas con una cifra de negocio superior a 1 millón de euros) y, como en el caso de los autónomos, si se supera una cifra de negocio de 3.005,06 euros con otra empresa o profesional, deberán presentar el modelo 347 (declaración anual de operaciones con terceros).
  • En lugar del IRPF, las sociedades deben tributar por el Impuesto sobre Sociedades, con un tipo reducido, en 2018, del 15% para empresas de nueva creación durante 2 años.

Deducciones, reducciones y bonificaciones que se puede aplicar

En cuanto a las deducciones, reducciones y bonificaciones, también hay diferencias entre autónomos y pymes.

– Los autónomos que tributen en régimen de estimación directa se podrán deducir los siguientes gastos en el IRPF:

  • Consumos de explotación.
  • Sueldos y salarios.
  • Seguridad Social.
  • Otros gastos de personal (formación).
  • Alquileres.
  • Gastos de mantenimiento.
  • Honorarios de profesionales independientes.
  • Servicios exteriores (seguros).
  • Tributos deducibles (IBI e IAE).
  • Gastos financieros.
  • Amortizaciones.
  • IVA, cuando no se declare el IVA trimestralmente.

– Además, tras la reforma de 2017, se pueden deducir los gastos por dietas de manutención y el 30% de los suministros, en el caso de autónomos que trabajen desde su casa, teniendo en cuenta el porcentaje de la vivienda destinado a la actividad.

  • Los autónomos que se den de alta por primera vez en la Seguridad Social podrán optar por la tarifa plana de 50 euros durante 12 meses y una reducción en la cuota durante los 12 meses siguientes. Esto supone una reducción de gastos importante que ayuda a los autónomos en los primeros años.
  • Las sociedades, en cambio, pueden aplicar deducciones como la de inversión en beneficios (en el caso de empresas de reducida dimensión), la de actividades de investigación e innovación tecnológica, la de gastos de formación profesional, conservación del medioambiente, creación de empleo o gastos de viaje, entre otros.

La posibilidad de deducir gastos, por lo tanto, puede reducir significativamente la carga fiscal de las pymes y de los autónomos.

Constituir una sociedad es hoy más fácil que nunca y puede tener grandes ventajas, por lo que es recomendable que valores esta opción en función de los intereses y el alcance de tu negocio.

Ser empresario conlleva decisiones complicadas y una de las primeras que deberás tomar es la de convertirte en autónomo o crear una pyme.