Guía práctica para superar los retos financieros que traen de cabeza a las pymes españolas

Publicado · 7 minutos de lectura

Exponemos una guía práctica con recomendaciones para que las pymes puedan trabajar en la mejora de sus condiciones de acceso al crédito.

  • En el último año ha caído de forma significativa la financiación a las pymes y, especialmente a las micropyme
  • Las pymes se enfrentan a un conjunto de retos financieros cuya superación no garantiza el acceso al crédito, pero sí lo facilita enormemente

Contenido del post

  1. Dependencia de determinados sectores
  2. La mejora de la planificación y exposición de proyectos
  3. El análisis de los riesgos
  4. La internacionalización
  5. La digitalización
  6. El componente tecnológico de los bienes y servicios ofertados
  7. El acceso a formación y asesoramiento especializados
  8. La adecuada gestión de la tesorería
  9. La mejora de la calidad de la información contable y financiera
  10. Las inversiones que sirven para actualizar el negocio

El Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España de noviembre de 2018, señala que la financiación concedida a las pymes ha caído en un año un 7,2%. En el caso de las micropymes la caída supera el 14%. Además, precisamente las micropymes concentran cada vez mayor proporción de la financiación concedida a las pymes.

Aunque el volumen de la financiación a las pymes depende de muchos factores como, por ejemplo, la coyuntura económica o la situación del sistema financiero, una parte de la responsabilidad de dar la vuelta a las cifras corresponde a actuaciones de las propias pymes que faciliten su acceso a la financiación.

1.Dependencia de determinados sectores

Una proporción notable del emprendimiento en España se concentra sobre sectores, como el constructor o el inmobiliario, que son más vulnerables a la disminución del crédito. Una parte del acceso de las pymes al crédito depende de que, adicionalmente a estos sectores, se desarrolle más emprendimiento en otros.

Los sectores inmobiliario y constructor son especialmente vulnerables, en primer lugar, porque se trata de negocios que, con frecuencia, exigen inversiones a plazos largos, muchas veces con pocos proyectos en cartera de los que se depende excesivamente y una importante necesidad de liquidez, ya que tienen que ir realizando pagos regularmente y sus cobros tienden a concentrarse.

Además, se trata de sectores en los que no solamente se depende del crédito propio, sino también del de los clientes. Por lo tanto, la vulnerabilidad crece de forma muy acusada en las épocas de crisis o cuando, simplemente, se prevé una cierta probabilidad de ralentización del sector.

2.La mejora de la planificación y exposición de proyectos

Lamentablemente, muchas buenas ideas se pierden por falta de planificación. Para que alguien pueda conceder crédito a una pyme, es necesario que crea en la viabilidad su proyecto. Pero la confianza no suele ser gratis, hay que mostrar una buena planificación.

De hecho, un buen plan de negocio cubre varias misiones muy importantes. Por un lado, para su confección, se realizan muchas actividades que contribuyen a dar solidez al proyecto como, por ejemplo, el análisis del entorno interior y exterior, la valoración de las expectativas y riesgos, el planteamiento de objetivos, su cuantificación, la realización de previsiones y calendarios, etc.

Por otro lado, el plan de negocios es una herramienta importante para hacerse entender. Responde a algunas de las inquietudes de nuestros potenciales proveedores de financiación. Ello no obstante, hay que ir un paso más allá. Debemos preparar no solamente un buen documento que refleje el plan de negocios, sino presentaciones adecuadas, cuidando el lenguaje verbal y no verbal y adaptando los mensajes a las necesidades de nuestros interlocutores.

3.El análisis de los riesgos

Lograr crédito reclama confianza. Para lograrla, lo primero que debemos saber es cuál es nuestra situación y cómo podría cambiar. Y, a continuación, debemos ser capaces de transmitir que somos conscientes de los riesgos y que tenemos capacidad de respuesta.

Una parte de las respuestas se ejecutan una vez el riesgo se ha materializado. Ante otros, conviene actuar previamente. Ejemplos claros de ello son, por ejemplo, la contratación de seguros o la realización de operaciones de cobertura para cubrirnos de riesgos como los de tipos de interés, divisa, etc.

Por desgracia, un volumen no despreciable de pymes, en lugar de afrontar los riesgos y gestionarlos de forma adecuada, los elude sistemáticamente. Precisamente en el ámbito financiero, muchas no analizan convenientemente las alternativas de endeudamiento. Las rechazan porque ven un riesgo en ellas y, a menudo, desperdician opciones para financiar inversiones imprescindibles para su supervivencia.

4.La internacionalización

No hace mucho tiempo, hablar de pymes internacionalizadas implicaba referirse a la élite de los pequeños negocios. Se trataba, fundamentalmente, de las que tenían una mayor proyección y que se encontraban inmersas en procesos de profunda transformación y crecimiento.

Hoy existen incluso abundantes micropymes internacionalizadas. Muestra de ello son, por ejemplo, negocios que se apoyan para ello en el comercio electrónico o muchos prestadores de servicios online a escala internacional. El tamaño está dejando de ser la excusa perfecta para no plantearse qué oportunidades existen tras las fronteras de nuestro país de origen. Precisamente por ello, la internacionalización puede pasar de ser un factor facilitador de la concesión de financiación a ser prácticamente un requisito en algunos casos.

Una vez más, hay que trabajar mucho la planificación y comunicación de la internacionalización. Hay que mostrar especial conocimiento de los mercados en los que nos pretendemos introducir.

Otra prueba de fuego es el dominio de las fases del proyecto de internacionalización. Suele ser frecuente que muchas pymes, al comienzo se planteen solamente exportar o importar. Ya desde ese momento han de plantearse posibles escenarios futuros. Hay que prestar atención, por ejemplo, a la posibilidad de abrir sucursales, buscar socios, financiarse en el país de destino, realizar contrataciones, realizar todo tipo de inversiones, etc.

5.La digitalización

Conceder crédito a una empresa que sufra rezago digital implica riesgos elevados. Si, además, no tiene previsto implementar acciones para superarlo, puede ser todavía más complicado.

Y ya no solamente es un problema estrictamente digital, sino organizativo en sentido amplio. Por lo general, la falta de cultura digital es un indicativo de que una pyme es poco flexible y adaptable a las circunstancias del entorno. Tienden a ser negocios que sufren mucho ante circunstancias internas o externas adversas, lo que no facilita que se les preste fondos.

Además, la dificultad se agrava porque puede haber un problema de competitividad. Muchas de las inversiones que pueden mejorar la productividad y los costes no se pueden afrontar en condiciones de rezago digital.

6.El componente tecnológico de los bienes y servicios ofertados

La financiación involucra al futuro de los negocios, que pasa irremediablemente por la tecnología. Y es en los bienes o servicios que lanzamos al mercado donde los proveedores de financiación ajena y cualquier otro tercero tiene la mejor referencia de cómo es la relación de nuestra empresa con la tecnología.

Incluso en los productos más tradicionales existen opciones de actualización tecnológica. Podemos mostrar que estamos al día en la distribución, en la forma de atender al público, en servicios posventa, etc.

Esa es la parte que se muestra de algo que no se ve y que importa mucho a los proveedores de financiación ajena: la relación de la organización con la tecnología. Es decir, contar con productos que están al día es un signo de que la plantilla también lo está, lo que mejora notablemente nuestras expectativas de generar flujos de caja en el futuro con los que podamos devolver lo que nos presten.

7.El acceso a formación y asesoramiento especializados

En el emprendimiento hay espacio para tomar riesgos y adoptar propuestas creativas y, de hecho, algunas veces constituye un gran acierto. Lo que ya es más complicado es sobrevivir sin cumplir unos estándares mínimos en la gestión, en aspectos técnicos, en el cumplimiento de obligaciones, en la forma en la que nos relacionamos con terceros, etc.

Tanto si desarrollamos un negocio muy tradicional como si estamos al frente de una empresa emergente, debemos tener la formación suficiente para afrontar el tipo de actividad correspondiente. En un mundo en constante cambio no es sencillo estar al tanto de todo. Lo que sí ofrece bastante confianza a quien pueda prestarnos dinero es que hagamos un esfuerzo por una formación continua de calidad para los gerentes de la empresa y para el conjunto de la plantilla.

Con el asesoramiento sucede algo semejante. Está inmerso en un proceso de especialización. El asesor se está convirtiendo en una suerte de socio comercial que ayuda a cubrir lagunas y aprovechar oportunidades. Obviamente, para poder dar con los adecuados, lo primero que hay que saber es qué áreas tienen las mayores necesidades y tener una actitud de escucha activa que favorezca la confianza.

8.La adecuada gestión de la tesorería

El endeudamiento obliga a realizar pagos en el futuro y los acreedores están doblemente interesados en la gestión de tesorería. En primer lugar, porque hay que generar la expectativa de que, en todo momento, se va a tener liquidez suficiente para afrontar los pagos. En segundo lugar, porque los excesos de tesorería son un lastre para la rentabilidad y viabilidad de muchos pequeños negocios.

Es muy importante mantener un equilibrio que nos permita generar credibilidad. Hay que mostrar, por un lado, que sabemos hacer unas buenas previsiones y mantener un control de los flujos de tesorería. Ello implica no solamente tener una idea lo más ajustada posible de los valores esperados de cobros y pagos, sino también de los posibles riesgos que pueden afectarlos en cada momento y realizar un seguimiento correcto de su evolución.

También es muy importante mejorar el conocimiento de muchos pequeños emprendedores en dos aspectos. El primero es el relacionado con las fuentes de financiación a corto plazo de las que pueden disponer. El segundo es el empleo de soluciones que permitan una gestión de tesorería adecuada a su negocio.

9.La mejora de la calidad de la información contable y financiera

Para muchas pymes, la contabilidad financiera es pétrea: un requisito normativo. Buscan la manera de cumplir sus obligaciones, pero no de transmitir de la mejor forma las cuentas anuales.

Deben acostumbrarse a elaborar informes y a responder a requerimientos de información financiera, ya que son de interés para la toma de decisiones de concesión de crédito. En ese sentido, es muy conveniente que estén en contacto con soluciones de gestión contable que les faciliten esta labor de la forma más intuitiva.

10.Las inversiones que sirven para actualizar el negocio

La financiación se orienta hacia la inversión, pero ¿hacia dónde mira la inversión de muchos pequeños negocios? Por desgracia, en muchos casos, únicamente a reponer lo que ya es viejo, a dar un pequeño toque de modernidad y, si es necesario, aumentar algo la capacidad.

Sin embargo, las inversiones que más llaman la atención de los proveedores de financiación son las relacionadas con la actualización tecnológica. Hay que incorporar al negocio elementos nuevos que planteen retos y hay que saber mostrar que somos capaces de enfrentarnos a ellos con unas garantías razonables.

Si bien es cierto que la financiación ajena depende mucho del entorno macroeconómico y financiero, si una pyme hace sus “deberes” tiene mucha mayor probabilidad de recibir más fondos y en mejores condiciones, en todo tipo de contextos.

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