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La factura anual de impuestos se lleva más del 40% del beneficio de las pequeñas empresas

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Analizamos la importancia de los impuestos en las pymes y las conclusiones más importantes de un estudio que ha realizado Sage sobre este aspecto.

  • La factura fiscal de las pequeñas empresas españolas ronda el 40%
  • El contexto fiscal puede reducir la tasa de emprendimiento y el papel de las pymes en el ecosistema empresarial

La factura fiscal de las pequeñas empresas españolas ronda el 40% de su beneficio anual. Esta es una de las principales conclusiones de A Taxing Problem: the impact of tax on small businesses, un estudio realizado por Sage en colaboración con la firma de consultoría Plum sobre 3.000 empresas de 11 países, que analiza el impacto directo e indirecto de la carga impositiva en las pequeñas y medianas empresas.

Por lo tanto, no es de extrañar que el reto fiscal sea uno de los más importantes. Lo es en la gran empresa, pero en las pymes tiene una importancia crítica. De su superación no solamente dependen los beneficios, sino también sus oportunidades de crecimiento.

Las principales conclusiones del estudio acerca de las empresas españolas

Por lo que se refiere a España, el estudio arroja algunas conclusiones muy esclarecedoras. Por un lado, se observa que las empresas pagan más impuestos cuanto más pequeñas son. Por ejemplo, si las empresas pequeñas pagan un 40% de su beneficio en impuestos, en las medianas el porcentaje se reduce al 30%.

¡Tuitea el dato! La factura fiscal de las pequeñas empresas españolas ronda el 40% de su beneficio anual.

Además, los impuestos son un “ladrón de tiempo” en las empresas de menor tamaño. Así, por ejemplo, si las empresas medianas dedican el 0,1% de sus jornadas a esa labor. En las pequeñas empresas ese porcentaje asciende por encima del 0,5%. Finalmente, en las micropymes se lleva hasta un 2,5% del tiempo de trabajo.

Pagar una elevada factura de impuestos puede contribuir a reducir el flujo de caja de las micro y pequeñas empresas, e incluso a que éste se vuelva negativo, lo que, a su vez, reduce su capacidad para pagar tanto al personal como a sus proveedores. Además, contar con elevadas tasas impositivas para las pequeñas empresas y startups podría contribuir a disuadir a empresarios potenciales a establecer nuevas empresas, ya que los rendimientos esperados pueden considerarse insuficientes frente a los riesgos.

Teniendo en cuenta este contexto, el resultado es que, a largo plazo, podría reducir la tasa de emprendimiento, disminuyendo la cantidad de pymes en el ecosistema empresarial y reduciendo, tanto el tamaño del mercado, como su productividad.

La importancia de los impuestos en las pequeñas empresas

El reto de responder óptimamente al entorno fiscal es uno de los más complejos y decisivos para las pymes. En primer lugar, hay que tener en cuenta que ellas mismas son sujetos pasivos de diversos impuestos. Eso obliga a organizar sus procesos para poder cumplir con un conjunto de obligaciones formales. Y, por supuesto, tiene un impacto recaudatorio.

La segunda cara de la moneda es la posibilidad que, en función de las condiciones del mercado, tengan de trasladar esos impuestos. Por ejemplo, el encarecimiento de sus costes puede ser llevado a un incremento de los precios de los productos que venden. Sin embargo, eso tendrá una reacción por parte de los clientes que varía mucho de unos casos a otros.

Así, por ejemplo, algunas pymes pueden realizar esa subida de precios sin temor a reducciones significativas de su demanda. Otras saben que circunstancias como la existencia de fuerte competencia internacional o una gran disponibilidad de sustitutivos hacen imposible aumentar los precios. En algunos casos también puede haber empresas que trasladen parte del impuesto, pero a costa de significativas caídas de la demanda.

Sin embargo, el impacto de los impuestos en las pymes es todavía más complejo. No solamente ellas son sujetos pasivos de impuestos y otros tributos. También lo son todas las personas y entidades del ecosistema que las rodea. A una pequeña empresa la desaparición o disminución de actividad de proveedores, clientes, inversores, trabajadores, etc. le puede ocasionar serios problemas.

¿Por qué las pymes son más sensibles al entorno fiscal que las grandes empresas?

En primer lugar, hay que considerar un factor en el que las distancias se están acortando: la capacidad de análisis. Tradicionalmente, una gran empresa disponía de muchos más recursos para estudiar el entorno y realizar una correcta planificación fiscal.

Esa brecha está disminuyendo progresivamente por dos razones. La primera es la tecnológica. Nunca las pymes dispusieron ni de tantos datos, ni de tantas herramientas para su análisis. La segunda está relacionada con la transformación de las asesorías, que tienden a ofrecer servicios cada vez más especializados y con mayor aporte de valor añadido. Se están convirtiendo para las pymes en auténticos socios comerciales capaces de desentrañar la complejidad de la comprensión del entorno y su impacto, entre otros ámbitos, en el fiscal.

La segunda razón del mayor impacto de los impuestos en las pymes es una menor disponibilidad de alternativas. El ecosistema que rodea a una gran empresa es muy extenso y variado. E, internamente, sus procesos también son más complejos. Ello permite responder a las reformas fiscales con cambios de muy diversos tipos. Por ejemplo, quizá convenga reforzar un proyecto frente a otros, un mercado o segmento concreto o realizar modificaciones en algún departamento. Las posibilidades de actuación son mayores que una pyme.

Por contra, cuando las transformaciones que motivan los cambios fiscales son de determinada envergadura, las pymes pueden tener una cierta ventaja. No tienen que enfrentarse a desafíos organizativos tan complejos. Mientras, las grandes empresas tienen que prever las reacciones de un gran número de personas y entidades.

Otra desventaja en muchas pymes es la relacionada con dificultades en la interpretación de las normas fiscales y en la reacción jurídica ante las diferencias de criterio con la Administración.

La importancia financiera para las pymes de los cambios fiscales

Las implicaciones temporales del cambio normativo fiscal son muy importantes. No se trata solamente de tomar las decisiones más adecuadas para un momento dado, sino de trazar una estrategia que permita a la empresa tener la suficiente flexibilidad como para responder óptimamente ante las reformas fiscales.

Ello permite disminuir los riesgos y hacer más creíble el proyecto emprendedor. Las pymes deben estar al día de las reformas fiscales aprobadas, pero también de las previsibles. Como consecuencia es más fácil financiarse y crecer. En cualquier contacto con inversores hay que saber trasladar que la empresa tiene capacidad de respuesta ante reformas fiscales. En definitiva, los cambios en la normativa tributaria se convierten en una de las pruebas importantes de robustez del proyecto.

La factura fiscal, la propia y la de los personas y entidades del entorno, es un gran reto para las pymes. No obstante, para superarlo, nunca como ahora dispusieron de una tecnología y un asesoramiento de la calidad del actual.