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SaaS: el camuflaje de las pymes que les hace parecer grandes

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La “mariposa picaflor” o “mariposa colibrí” es una curiosa especia de mariposa que vive en el Sur de Europa y que vuela batiendo enérgicamente sus alas mientras bebe el néctar de las flores de manera que es muy fácil confundirla con un pequeño colibrí ya que además son del mismo color. Así, otras aves que normalmente la devorarían de un bocado la confunden con un verdadero colibrí y no le atacan, lo que es fundamental para su supervivencia.

En el reino animal hay otros muchos ejemplos de especies que se hacen pasar por animales más poderosos o peligrosos para sobrevivir. Llevado al mundo de la empresa, las soluciones de software en la nube (o SaaS, acrónimo inglés de Software as a Service) es el camuflaje perfecto que hace a una pequeña empresa parecer de cara a sus clientes una gran corporación, lo que sin duda es una herramienta muy valiosa para sobrevivir a los desafíos de un mundo cada vez más conectado.

La adopción de tecnologías cloud es habitual entre las grandes empresas. Según la consultora IDG más del 75% de las empresas de más de 1.000 trabajadores de todo el mundo tienen al menos una aplicación o plataforma que se ejecuta en la nube. Las ventajas de la cloud son evidentes para ellas: Ahorro de costes, ya que las empresas pagan solo por los servicios que realmente disfrutan, accesibilidad de la información en tiempo real para todos los empleados con independencia de donde estén, más rapidez en el desarrollo y puesta en marcha de aplicaciones, mantenimiento a cargo de personal experto del proveedor, flexibilidad para adaptar sus recursos a las necesidades del mercado, etc.

Y además, a todo lo dicho se suma una característica más que hace que las soluciones de software en la nube sean realmente interesantes para las PYMES: su coste es muy bajo y además es predecible, pues la inmensa mayoría de aplicaciones SaaS tiene un modelo de cuota fija mensual, con la ventaja de que ese coste es fácilmente modificable de un mes a otro comprando o dando de baja licencias si las necesidades del negocio así lo requieren. De esta manera, el dueño de un pequeño taller puede utilizar en su móvil exactamente la misma solución para trabajar en movilidad que usa el director de una gran multinacional. O una pequeña empresa puede tener una web alojada en la nube con la misma apariencia que la de ese gran cliente con el que trabaja habitualmente.

Así que al igual que la mariposa se hace pasar por otro animal mucho más grande para protegerse de los depredadores, la PYME puede utilizar las soluciones en la nube para trabajar igual que una multinacional pues dichas soluciones le permiten acceder a recursos que en modalidad de pago tradicional estarían solo al alcance de grandes empresas. Utilizando aplicaciones en la nube no es necesario pagar desarrollos o integraciones específicas, no es necesario actualizar el hardware, el software, las redes o las bases de datos que ya pueda tener la PYME anteriormente, y tampoco son necesarias inversiones en seguridad ni en mantenimiento. Gracias a los servicios “Cloud”, todos los elementos comentados anteriormente pasan a ser responsabilidad del proveedor del software como parte de su propuesta comercial. La PYME solo tiene que pagar una cuota mensual según el número de licencias que necesite para poder acceder a sus herramientas desde cualquier dispositivo con la única condición de que tenga acceso a internet.

Decía Charles Darwin que no es la más fuerte ni la más inteligente de las especies la que sobrevive, sino aquella que mejor se adapte al cambio. Así que, igual que la mariposa del inicio de este artículo aprendió a volar como un colibrí para sobrevivir, las pequeñas empresas deben aprender a trabajar como las grandes para asegurar su sostenibilidad futura. Las aplicaciones en la nube constituyen un excelente medio para lograr ese objetivo.

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