Estrategia y Gestión

Cambio en el sistema de cotización para autónomos: ¿Mejor protección social para los trabajadores por cuenta propia?

Analizamos los beneficios e inconvenientes que los cambios en el sistema de cotización producirán en la protección social de los autónomos.

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Descubre lo bueno y lo malo del nuevo sistema de cotización de los autónomos y cómo afectará a su protección social.

  • La cotización por ingresos reales incrementa el protagonismo de la Seguridad Social.
  • La protección social de los autónomos tendrá cambios en diferentes direcciones.

La protección social de los autónomos, con el nuevo sistema de cotización y los cambios en algunas prestaciones, está generando mucho interés. Los afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) se cuestionan qué pueden ganar o perder.

¿Ganan o pierden los autónomos con el nuevo sistema de cotización? ¡Toma nota de lo que pesa en cada platillo de la balanza!

Es indudable que el juez último de esta discusión será el tiempo y que es razonable pensar que todos los autónomos no se verán afectados de la misma forma. Mientras tanto, hay otro valor que no debemos perder de vista: el cambio en la forma de cobertura.

¿Qué es la cobertura de la protección social?

Fundamentalmente, son los mecanismos que te ofrecen prestaciones, normalmente monetarias, para el caso de que se den situaciones que te impidan trabajar o hagan recomendable o necesario cierto descanso. Aunque puede haber otras, entre las contingencias más destacadas se encuentran:

  • Jubilación (por edad, enfermedad o accidente).
  • Incapacidad temporal (bajas médicas por enfermedad común o profesional o por accidente).
  • Cese de actividad.
  • Maternidad, paternidad, riesgo durante el embarazo, ejercicio corresponsable del cuidado del lactante; cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave y otras situaciones familiares similares.
  • Fallecimiento, en la medida en que puedan verse afectados familiares. Por eso, por ejemplo, se cubre la viudedad.

La protección social no solo influye en el futuro del autónomo, sino también en el entorno presente en el que toma sus decisiones de negocios.

¿Cuáles son los principales sistemas de protección social para autónomos?

Destacan tres sistemas de protección social para autónomos.

La protección del RETA

La Seguridad Social se basa en los siguientes principios:

  • Es obligatorio. Cada mes, debes pagar una cotización que, a partir de 2023, se liga a los ingresos reales. Anteriormente, había mayor libertad para elegir una base entre la mínima y la máxima.
  • Solo cobras si acontecen las contingencias cubiertas. No hay ninguna forma de rescate de lo que has aportado.
  • Las cuantías y el propio cobro de cada prestación dependen, en última instancia, de la regulación del momento en el que suceda la contingencia. 

Los sistemas privados de previsión social

Estos sistemas se basan en diferentes contratos que concierta el autónomo con entidades financieras o aseguradoras, en algunos casos, con la promoción o intermediación de asociaciones o colegios profesionales y, en otros, por la propia iniciativa del autónomo. De entre todos ellos, destacan los planes de pensiones y diferentes tipos de seguros.

En general, suelen cubrir prestaciones semejantes a las de la Seguridad Social. Sin embargo, tienen características diferentes:

  • Son un complemento del sistema obligatorio de la Seguridad Social. Puedes realizar libremente aportaciones, aunque en algunos casos hay límites legales.
  • Los contratos se plantean en función de un equilibrio financiero que liga prestaciones cobradas y aportaciones pagadas. En general, dicho equilibrio suele estar ligado al comportamiento de las inversiones en las que se ha colocado el dinero que has ido aportando.

Otros medios de ahorro personal

Más allá de los otros dos sistemas, el autónomo puede ahorrar por cualquier otra vía. La idea ya no es cobrar una prestación cuando suceda la contingencia, sino disponer de fondos para el futuro. Entre otras alternativas, destacan:

  • Dotación de fondos propios para su negocio.
  • Adquisición de activos financieros (depósitos bancarios, acciones, participaciones en instituciones de inversión colectiva, derivados, participación en otros negocios, etcétera).
  • Inversiones inmobiliarias.
  • Adquisición de otros tipos de activos físicos o intangibles.

¿Qué cambia con el nuevo sistema de cotización?

El sistema bascula hacia un mayor protagonismo de la Seguridad Social en la protección social de los autónomos. Ello tiene tanto ventajas como inconvenientes.

Principales ventajas

  • Aunque muchos autónomos se verán forzados a cotizar más, eso proporcionará una elevación de las bases reguladoras de las prestaciones. Llegado el momento de la incapacidad temporal, el cese de actividad, la jubilación, etcétera, posibilitará cobrar más.
  • Se reducirán los casos de desprotección por imprevisión. El sistema obligatorio de la Seguridad Social incrementa las coberturas mínimas para autónomos de ingresos medios y altos.
  • El sistema público, que incrementa su peso en la protección social de los autónomos, es menos vulnerable a riesgos financieros extremos. Es muy difícil que, cuando ocurran las contingencias, no haya prestaciones. En los sistemas complementarios, un contexto muy adverso, una mala selección de las inversiones o deficiencias en la diversificación podrían hacer perder todo lo ahorrado.
  • En general, el sistema público está sujeto a una cobertura bastante dinámica de las prestaciones. Cada poco tiempo, hay matizaciones en su regulación que permiten adaptarla a los cambios del entorno. En los privados, suele ser necesario que el autónomo esté atento a las nuevas necesidades para gestionar nuevos contratos financieros o cambios en los que ya ha celebrado.
  • La reducción de los riesgos que el autónomo asume por falta de cobertura de su protección social facilita la toma de riesgos empresariales. En definitiva, la ‘red de seguridad’ de la Seguridad Social se hace más fuerte. Eso puede ayudar a que su negocio asuma proyectos y transformaciones.

Principales inconvenientes

  • Muchos autónomos tendrán que cotizar más cada mes. Sobre todo, lo notarán quienes cotizaban por la base mínima teniendo ciertos ingresos. De todos modos, la elevación de las bases para estos autónomos será progresiva.
  • Se pierde capacidad de elección. Para los diferentes tramos de ingresos reales, el rango en el que puedes elegir tu cotización es más estrecho que antes.
  • El autónomo puede contar con menos recursos para poder invertir en su negocio. Una parte de lo que habría ahorrado irá a mayores cotizaciones. 
  • Los menores recursos disponibles para sistemas complementarios de previsión social reducen las oportunidades de obtener rendimientos financieros ligados a sus inversiones.
  • En el sistema público de Seguridad Social no hay criterios de equilibrio financiero entre aportaciones y prestaciones. En última instancia, lo que cobres depende de las normas vigentes en el momento de suceder las contingencias. Puedes cotizar y no llegar a cobrar.

Vivimos en un mundo cambiante y los autónomos deben estar muy atentos a todo riesgo u oportunidad que afecte a su protección social o a cualquier otro aspecto. Una buena idea es asomarse a Sage Dreamers, un espacio para la información y las ideas inspiradoras.

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