Temporada 1: Cómo encontrar y retener a los mejores

Charlie Gladstone Emprendedor, autor y creativo

Cómo fomentar la inteligencia emocional en el trabajo 

Llevar la felicidad y el espíritu de comunidad a los demás, y ayudarles a ganarse la vida, es algo de lo que me siento increíblemente orgulloso. Quiero que la gente valore y disfrute de su trabajo, y lo defiendo a diario. Me sale del corazón. Pero, además, sé que cuanto más felices son las personas y más valoradas se sienten, más productivas son y más importantes resultan para mi equipo. 

Esto se debe en gran parte a la inteligencia emocional que fomento en mi equipo y en mí. Tiene un gran poder y ayuda a promover una cultura de productividad positiva. 

Los principios de la inteligencia emocional pueden parecer bastante sencillos. En realidad, requiere dedicación y un sinfín de paciencia, bondad y empatía. Sin embargo, a medida que te vuelves más inteligente emocionalmente, te cambia la vida a ti y a tu empresa. 

Estos son mis principales consejos para gestionar positivamente las emociones en el trabajo, basados en más de tres décadas de experiencia en liderazgo: 

1. Conócete a ti mismo 

Puede que creas que entiendes cómo y por qué te comportas de cierta manera, pero si te tomas el tiempo de observar de cerca tus comportamientos y los desencadenantes, lo entenderás mucho mejor. Empezarás a detectar patrones y a establecer vínculos.  

2. Contrólate a ti mismo 

Después, tienes que aprender a controlar tus emociones. No se trata de reprimir los sentimientos. Más bien, se trata de autocontrolar y regular tus emociones. A su vez, te sentirás más tranquilo e influirás de forma más positiva para los demás.       

3. Observa a los demás 

La clave para entender a las personas es simplemente detenerse y escuchar. Atentamente. Observa a los demás con sensibilidad y empatía, y siempre sin juzgar; así es como los conocerás. Y luego, si es necesario, podrás ayudarles. 

4. No reacciones 

Incluso cuando alguien pierde los estribos, lo mejor que puedes hacer es no reaccionar. Eso no significa que no puedes actuar, pero si mantienes la calma y la empatía, el respeto aumenta rápidamente y las diferencias de opinión tendrán solución.    

5. No eres perfecto 

El ser duro con uno mismo no forma parte de una inteligencia emocional desarrollada. Gracias a Dios, no eres perfecto. No pasa nada si tienes un mal día. Recuerda que debes intentar ser consciente de cómo te sientes.  

6. Dile «no» al ego 

No podemos eliminar del todo el ego. Pero las tendencias y los comportamientos engreídos y arrogantes no sirven para la comunidad. A esos, expúlsalos de la sala y verás cómo las relaciones son mucho más fáciles.  

7. Mantén la calma 

La mejor manera de mantener las emociones bajo control es no tratando de no perder los estribos. Pero si te pasa, ¡arrepiéntete! Evalúa la situación, entiende el desencadenante y aprende de ello para actuar distinto en el futuro.   

En conclusión… 

La inteligencia emocional es innata en todos nosotros. Eso es lo que creo. Tenemos que entender y aprender a gestionar nuestras emociones. Pero en situaciones difíciles —y el lugar de trabajo moderno está lleno de ellas—, intenta mantener la calma y la compostura para tener claridad de pensamiento. Sintoniza con esa sabiduría interior. Te servirá a ti y a tu equipo.