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Qué es el tecnoestrés (y cómo combatirlo)

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En este post, te contamos qué es el tecnoestrés, cuáles son sus causas y qué consejos hay que seguir para evitar padecer la ansiedad tecnológica.

  • Siete de cada diez españoles aseguran que la tecnología les provoca estrés y ansiedad.
  • Una de las principales causas del tecnoestrés es la imposibilidad de desconectar después del trabajo.

Salvo mientras se duerme, gran parte del tiempo se interactúa con la tecnología. Y más aún a raíz de la COVID-19. La pandemia provocó que se afianzaran nuevas modalidades laborales relacionadas con la tecnología. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que durante la pandemia creció al 34% el número de personas en esta modalidad. Esto ha provocado la incapacidad del empleado para desconectar.

Qué es el tecnoestrés

Es muy probable que el 90% de las veces que se consulta un dispositivo electrónico se haga por inercia y sin una urgencia clara a la que atender. Son muchas las personas que trabajan a diario con aparatos tecnológicos, ya sea el ordenador o el móvil. La mayoría de ellas suelen estar conectadas una vez ha finalizado su jornada laboral. Esto puede provocar lo que se ha denominado ‘tecnoestrés’, es decir, la necesidad de estar conectado en todo momento.

El tecnoestrés es la necesidad de estar conectado en todo momento.

El término lo acuñó el psicólogo Craig Brod. Él lo describe como una “enfermedad moderna de adaptación causada por una inhabilidad de manejar las nuevas tecnologías de una manera sana”. Actualmente, siete de cada diez españoles ya aseguran que la tecnología les provoca estrés. Así se pone de manifiesto en el VII Estudio CinfaSalud ‘Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés’.

La digitalización ha obligado a la sociedad a evolucionar. Algo que acarrea tanto ventajas como inconvenientes. No obstante, no hay que olvidar que la tecnología también requiere aprender nuevos hábitos para saber compaginar la vida laboral con la personal, y así evitar riesgos en la salud.

Causas del tecnoestrés

Una de las principales causas del estrés por las nuevas tecnologías es la imposibilidad de desconectar. Para muchos, hoy en día el smartphone se ha convertido en una prolongación más de su cuerpo. El teléfono inteligente no solo sirve para hacer llamadas, sino que recibe mensajes, correos electrónicos y mucho más. De hecho, la mayoría de los encuestados por Cinfa aseguraron atender correos electrónicos del trabajo fuera del horario laboral. 

Una de las principales causas del estrés por las nuevas tecnologías es la imposibilidad de desconectar.

Los dispositivos digitales han invadido la vida personal de los empleados. El smartphone se ha convertido en una especie de ‘oficina portátil’, lo que hace que muchas personas sigan conectadas durante horas y horas. Esto provoca, una vez más, estrés y malestar en caso de no atender rápidamente los requerimientos que se reciben.

Otra de las causas del tecnoestrés es la inmediatez. La necesidad de aportar una respuesta inmediata genera ansiedad. Las nuevas tecnologías provocan adicción y la sensación de tener que responder inmediatamente a cualquier mensaje que se reciba. El usuario empieza a sentirse controlado por la tecnología y eso provoca un mayor estrés.

La exigencia y el control continuo de las nuevas tecnologías provocan aislamiento social. Agotamiento, ansiedad y dependencia excesiva son otros de los factores asociados al tecnoestrés.

Cómo combatir el tecnoestrés

Aunque a priori parezca difícil, el tecnoestrés se puede combatir y superar. A continuación, detallamos algunos consejos útiles para ello.

Organizar la jornada laboral

  • La organización es la clave para acabar con el tecnoestrés. Para ello hay que planificar la agenda del día sin sobrecarcargarla de actividades. Así se podrán gestionar los imprevistos con flexibilidad.

Descansos regulares

  • Conviene realizar pausas y desconectar de la tecnología cada cierto tiempo. En este sentido, es útil hacer pausas a la hora del almuerzo o de la merienda. Ayudará a desconectar la mente.

El trabajo, en la oficina

  • Nada de llevarse el trabajo a casa. Cuando se sale de la oficina hay que desconectar en todos los sentidos. Hay que evitar estar pendiente del móvil o del ordenador fuera del horario laboral. Hacer lo propio durante el fin de semana, aprovechando el máximo tiempo posible para disfrutarlo en familia.

Apagar el teléfono del trabajo

  • Al terminar la jornada laboral, conviene apagar el teléfono del trabajo, a menos que se esté de guardia. Con esto se conseguirá separar la vida laboral de la personal, y así poder desconectar y empezar con más energía al día siguiente.

¿Todo es urgente?

  • Hacerse la pregunta de si todo es urgente es importante para identificar tareas. Conviene distinguir lo urgente de lo importante. Si algo no es urgente, puede esperar al día siguiente.

La formación, esencial

  • La pandemia ha provocado una adopción un tanto apresurada de la digitalización. Cuando se piensa que no se está lo suficientemente preparado para manejar la tecnología, es mejor formarse.

Técnicas de autocontrol

  • Por otro lado, conocer técnicas de autocontrol ayudará a evitar un cierto abuso en el uso de la tecnología. Técnicas como la relajación, la meditación, mindfulness o yoga ayudan a desestresarse.

Dieta saludable

  • Otra recomendación para evitar el estrés tiene que ver con la alimentación. Es aconsejable seguir una dieta saludable, variada y equilibrada. Del mismo modo, se deben mantener los horarios de comidas evitando distracciones tecnológicas durante ese tiempo.

Practicar deporte

  • El deporte reduce el estrés y ayuda al cuerpo a relajarse. Además, fomenta una sensación de bienestar. Es aconsejable practicar una o dos horas de deporte a la semana.

Respetar las horas de sueño

  • Por último, dormir 8 horas al día es esencial para reducir los niveles de estrés. Para descansar bien y sin preocupaciones es aconsejable irse a dormir sin el teléfono móvil.

La tecnología facilita muchas tareas en el día a día, pero también puede ser perjudicial para la salud. Saber mantener los límites es esencial para evitar el llamado tecnoestrés.