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Teletrabajo: pros y contras para la economía

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Debido al COVID-19, el teletrabajo ha llegado para quedarse en miles de empresas españolas. En este post repasamos las principales ventajas y desventajas de esta modalidad de trabajo y qué consecuencias puede suponer para la economía.

  • En España, el 32% de los trabajos puede desempeñarse desde casa, según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid. Esta cifra es inferior a la de otros países debido el peso de sectores como el turismo, la construcción o la hostelería en nuestro país.
  • El Gobierno ha aprobado ya una nueva ley para regular el teletrabajo, que busca proteger a trabajadores y empresas de las carencias que existen en este ámbito.

La implantación del teletrabajo tiene un impacto sobre prácticamente cualquier aspecto social y económico que imaginemos. Desde el medio ambiente, por el menor uso de transportes, hasta la productividad, la satisfacción laboral o la rentabilidad.

La normalización del trabajo a distancia también ha revelado carencias y abusos en este ámbito. Por ejemplo, la flexibilidad ha supuesto para algunas empresas la oportunidad perfecta para disponer de sus empleados fuera de su horario laboral. Asimismo, hay trabajadores que aprovechan la distancia para ausentarse de su puesto sin que nadie se percate.

También los gastos derivados del teletrabajo, como los costes de equipo o software, han suscitado dudas entre empresas y trabajadores. Con esta y otras incertidumbres en mente, el Gobierno ha aprobado ya el Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia.

¡Novedad Legal! Un resumen del Real Decreto sobre la regulación del trabajo a distancia.

Ley del trabajo a distancia o teletrabajo: lo más destacado

A continuación, hacemos un resumen de lo más destacado:

¿Quién puede teletrabajar?

  • El trabajo a distancia será voluntario, reversible y la empresa tendrá que ocuparse de los gastos asociados.
  • Se garantizarán los mismos derechos y deberes que el resto de empleados de la empresa, aunque se trabaje en remoto.

¿Es necesario un acuerdo formal?

  • Empresa y empleado deberán estar de acuerdo con esta modalidad.
  • Existirán limitaciones para los menores de 18 años y los contratos formativos o en prácticas.
  • Además, al menos el 30% de la jornada tendrá que realizarse fuera del centro laboral, en un periodo de referencia de tres meses.
  • Ambas partes deberán firmar un acuerdo por escrito con las condiciones del teletrabajo o trabajo en remoto que se deberá formalizar antes de tres meses.
  • En el documento se recogerán, entre otros, el inventario de medios, equipos, etc.; los gastos por trabajar a distancia, el horario de trabajo; dónde se desarrollará; o la duración del acuerdo.

¿Quién paga los gastos?

  • A nivel de medios y gastos corrientes, será una compensación «proporcional» pagándose entre ambas partes.
  • Será obligatorio llevar a cabo el registro o control horario, incluyendo el inicio y el fin de cada jornada laboral.

En relación a la situación por COVID-19, existe una disposición transitoria que no está sujeta a esta nueva ley, y que establece la implantación “excepcional” del trabajo a distancia como consecuencia de la pandemia. Otra excepción será la del sector de la Administración Pública, que tendrá un acuerdo firmado por separado.

Desafíos de un nuevo entorno de trabajo

Las empresas se enfrentan a numerosos retos económicos que precisan una rápida adaptación a un nuevo entorno laboral, donde las nuevas formas de trabajo, la tecnología y las habilidades digitales son la clave de la supervivencia.

Para muchas compañías, la implementación del teletrabajo requiere adaptar los equipamientos, las metodologías de trabajo y la propia cultura empresarial, pero también está influyendo en las preferencias, las expectativas y los hábitos de los consumidores, y no todas las empresas están preparadas para asumir estos cambios rápidamente.

La brecha del teletrabajo

De acuerdo con un estudio de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Oxford, existe una clara relación entre el índice de adopción del teletrabajo y la duración de los contratos, el nivel educativo o incluso la comunidad autónoma donde se encuentre la empresa.

Por ejemplo, los trabajadores con estudios universitarios tienen mayores posibilidades de teletrabajar, al igual que quienes disfrutan de un contrato indefinido a tiempo completo.

Flexibilidad y productividad perdida

Por otra parte, el horario flexible puede conllevar riesgos difíciles de atajar. Por ejemplo, un trabajador puede escabullirse del trabajo durante horas o, por el contrario, no tomarse el descanso pertinente por miedo a recibir una llamada por Skype.

En ocasiones, algunos empleados tendrán que alejarse de su puesto para atender a sus hijos, apagar el horno o abrir la puerta a un repartidor. Cuando se acumulan horas de manera desproporcionada, esto se convierte en un problema para la rentabilidad de las empresas.

En general, la recomendación de los expertos es trabajar en mejorar la motivación y el compromiso del empleado. Construir un ambiente de confianza, alimentado una comunicación fluida entre los diferentes miembros del equipo, es fundamental para un funcionamiento óptimo en tiempos de teletrabajo.

Tener un control de las horas trabajadas es muy importante, pero una vigilancia intensiva puede perjudicar la productividad, además de violar el derecho a la intimidad del trabajador.

La hostelería, un sector especialmente vulnerable

En sectores como el turismo o la construcción, la opción del teletrabajo puede ser muy difícil de adoptar. Pero en casos como el de la hostelería, y en concreto los bares de menú, el teletrabajo afecta directamente a la continuidad del negocio.

En polígonos industriales y zonas de negocio, los bares con menú del día han sido una opción tradicional para miles de trabajadores, pero la llegada del teletrabajo ha acabado con buena parte de la clientela de estos establecimientos.

Según la Confederación Empresarial de Hostelería de España (CEHE), entre un 15% y un 20% de los 300.000 establecimientos hosteleros que hay en España podrían echar el cierre.

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Castilla y León, Extremadura e Islas Baleares son las comunidades con menor índice de teletrabajo, por la influencia del sector primario y el turismo.

Ventajas del teletrabajo para la economía

No todo iban a ser desventajas. Al igual que una parte de la hostelería se ve perjudicada, otros sectores como la telefonía móvil y las compañías eléctricas podrían experimentar una mejora de sus ingresos como consecuencia del trabajo a distancia.

Especial mención requieren los espacios de coworking, que un año antes de la pandemia habían visto multiplicado el número de operadores de espacios debido al auge de la demanda. El sector prevé que la demanda siga creciendo, pero esta vez con una mayor demanda por parte de medianas y grandes empresas.

En términos generales, el teletrabajo podría tener un impacto positivo en la economía. Se puede argumentar que, aplicado de la manera adecuada, facilita la accesibilidad al trabajo, contribuye a la igualdad de género y ayuda a la motivación de los empleados.

La posibilidad de trabajar a distancia es uno de los incentivos que más valoran los trabajadores, junto con la flexibilidad horaria que les permite conciliar la vida familiar y profesional. Tampoco es de extrañar que el trabajo a distancia se considere uno de los principales impulsores del desarrollo de económico de las zonas rurales.

De vuelta a los pueblos

El trabajo a distancia posibilita a los trabajadores volver o, al menos, pasar más tiempo en sus pueblos y regiones de origen. Esto tiene una serie de efectos positivos para la economía:

  1. Menor “fuga de cerebros”, dado que la localización ya no limita el desarrollo profesional.
  2. Repoblación de las regiones de la llamada España vaciada.
  3. Reactivación de la economía en las zonas rurales, así como del empleo juvenil.
  4. Descongestión de las grandes ciudades como Madrid o Barcelona.
  5. Por último, reducción de la contaminación en las capitales.

No obstante, la escasa conectividad puede poner freno a este desarrollo económico de las zonas rurales. Aunque la mayor parte del territorio español cuenta con conexión a internet, solo el 13,4% de la población rural tiene acceso a una banda ancha superior a 30mb (Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales, 2019).

En definitiva, el teletrabajo tiene el potencial de incentivar el desarrollo económico de las zonas rurales, mejorar la satisfacción de los empleados y facilitar la accesibilidad a los puestos de trabajo, pero para lograrlo, las empresas deben ser capaces de superar los desafíos del teletrabajo y adaptarse rápidamente al nuevo entorno.

Nota del autor: Este artículo fue publicado por primera vez el 14 de septiembre de 2020 y ha sido actualizado el día 23 de septiembre de 2020 por su relevancia.