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Cálculo de bruto y neto en facturas, presupuestos y salarios

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Sage

Explicamos cuál es la diferencia entre bruto y neto, y cuál es su repercusión en distintos ámbitos de la gestión empresarial.

  • Mientras el sueldo neto es inferior al bruto, el precio neto suele ser superior al bruto
  • Tan importante es saber calcular los importes brutos y netos como ser capaces de transmitirlos correctamente a las partes con las que nos relacionamos

El precio de un bien o servicio debe quedar claro desde el principio para los clientes. Esto nos ayuda a evitar posibles malentendidos o quejas. De lo contrario nos podemos encontrar con conflictos indeseados.

Desde el primer momento, se debe indicar si la cantidad fijada es bruta o neta. Vamos a ver la diferencia entre ambos conceptos tanto para precios, facturas o presupuestos como para nóminas o negociar un salario.

¡Comparte ! Y aprende contabilidad básica para calcular correctamente el bruto y neto en facturas, presupuestos y salarios.

¿Cuáles son las diferencias entre precio bruto y precio neto?

El precio bruto de un bien o servicio es su valor real. En dicha cantidad, no se incluyen ni impuestos ni deducciones o descuentos. Es el precio que el empresario determina que cubre sus costes y le deja un margen de beneficio suficiente para hacer sostenible su negocio.

El precio neto será el resultado de sumar el precio bruto más impuestos.

El más habitual que se puede aplicar es el IVA, de un 21% en la mayoría de los bienes y servicios. Por lo tanto, para un producto cuyo precio bruto sean 1.000 euros, el precio neto sería 1210 euros, como suma del bruto más el impuesto de valor añadido aplicado.

El precio neto, salvo descuentos importantes, suele ser superior al precio bruto

La empresa tendrá que entregar al estado posteriormente el IVA que ha repercutido a los clientes en la correspondiente liquidación, donde al IVA recaudado por los servicios o bienes facturados hay que restar la parte deducible del IVA pagado por los bienes adquiridos.

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En este post te enseñamos las diferencias entre bruto y neto a la hora de calcular presupuestos, facturas y nóminas.

Presupuestos y facturas, diferencias entre bruto y neto

Como regla general en contabilidad y gestión, los presupuestos se hacen sin incluir los impuestos.

Esta circunstancia debe quedar claramente advertida en el propio documento.

Lo ideal es que los impuestos estén claramente desglosados por concepto aplicado y en cada uno de ellos. Como ejemplo, en un presupuesto de un profesional que trabaja por cuenta propia, se podría aplicar en el presupuesto al precio bruto:

  • IVA, que en la mayoría de los casos es del 21% si no tiene reducción
  • IRPF, en el caso de un autónomo que también grava el precio bruto del servicio prestado.
  • Otros impuestos, aplicables según determinados casos. Un ejemplo sencillo sería el canon digital que hay que pagar cuando se compra un ordenador por tener un dispositivo de almacenamiento, su disco duro.
  • Descuentos que se aplican sobre el precio bruto y antes de aplicar los impuestos. Un ejemplo serían las promociones del día sin IVA, donde el descuento del 21% se aplica sobre el precio bruto, razón por la cual, si el coste neto del producto es de 100 euros, no nos van a descontar 21 euros, sino unos 16,5, resultado de aplicar la promoción del 21% sobre su precio neto de 79 euros.

Nóminas y salarios, el ejemplo de dos trabajadores con diferentes circunstancias familiares

En el caso de las nóminas o salarios, entran en juego más conceptos porque además de los descuentos más comunes como IRPF o Seguridad Social, se incluyen otros como formación o desempleo.

  • El sueldo bruto se calcula por todo el año y no incluye las deducciones de impuestos o Seguridad Social. A la hora de abonarlo se puede hacer en 12 o 14 pagas habitualmente, que sería el sueldo bruto mensual.
  • El sueldo neto es el resultado de restar al sueldo bruto las deducciones aplicadas por IRPF, variables en función de las circunstancias de cada persona, cotizaciones a la Seguridad Social del trabajador, incluidas las cotizaciones por formación y por desempleo.

No hay que confundir el total devengado, la suma de los conceptos por los que cobra el trabajador, con la base de cotización. Hay conceptos por los que el empleado no tiene por qué cotizar necesariamente. El sueldo neto será el resultado de la resta del total devengado menos el total a deducir.

No es lo mismo el salario bruto que el coste por empleado de la empresa

Para la empresa el coste es mayor que el salario bruto, ya que, además, tiene que ingresar su parte de cotización a la Seguridad Social, que es un porcentaje mucho más elevado del que paga el trabajador. Por este motivo desde hace unos años es obligatorio incluir en las nóminas el coste total de la empresa por cada trabajador.

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¡Recuerda! No es lo mismo el salario bruto que el coste por empleado de la empresa.

Ejemplo ilustrativo

Vamos a ver un ejemplo de dos empleados de la misma empresa, cuyo sueldo bruto es el mismo, pero no ingresan la misma cantidad neta.

Pongamos que tienen un salario de 22.000 euros brutos al año, repartidos en 12 pagas. El sueldo bruto mensual sería de 1833,33 euros.

A ambos les aplican una cotización de seguridad social del 4,70%, a lo que se suma formación con un 0,1% y desempleo con un 1,55%. El total a deducir en ambos casos por estas cantidades será de 116,42 euros.

Pero en el IRPF hay diferencias:

  • Al primero por circunstancias familiares se le aplica un tipo del 10%, por lo que suma una deducción de 183,33 euros
  • Al segundo se le aplica un tipo de IRPF del 13%, que resulta una deducción de 238,33 euros

Vemos, por tanto, una diferencia en lo que ingresan a final de mes entre ambos trabajadores que cobran el mismo sueldo bruto de 55 euros mensuales en su salario neto.

Posteriormente, en la declaración de IRPF se pueden compensar parte de esta diferencia si tienen derecho a deducciones.

Por este motivo a la hora de negociar el salario con un futuro empleado las ofertas se suelen realizar con el salario bruto, para que cada uno en función de sus circunstancias personales tenga en cuenta cuál va a ser su sueldo neto.

El ejemplo más habitual de distorsión ocurre cuando un trabajador se incorpora a mitad de año y le aplican una retención muy baja, que corresponde a la mitad de sueldo. Cuando al año siguiente le aplican la correspondiente al total, su salario puede parecer más bajo, aunque en realidad es igual.

Con todo esto, tendrá que quedar claro si se está hablando de bruto o neto cuando se comunica a un futuro empleado cuánto va a cobrar. Lo más correcto será comunicar el bruto anual, ya que el neto se puede tergiversar en función de las retenciones que realmente se apliquen. Además de que, no debemos olvidar de que, en cualquier caso, el neto a percibir por cada empleado dependerá siempre de sus circunstancias personales.

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