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Margen de beneficio, ¿cuál es la fórmula para calcularlo?

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A la hora de poner precio a tu producto o servicio, el margen de beneficio es la cantidad que quieres ganar con la operación. Describimos en este post las principales claves del margen de beneficio y cuál es su fórmula para calcularlo.

  • El margen de beneficio representa la cantidad que queremos ganar en cada operación.
  • No siempre un margen muy elevado es lo más adecuado.

El margen de beneficio es una de las cuestiones importantes que queremos conocer cuando hablamos de precios. Nos orienta sobre cómo los ingresos se transforman no solo en retribuciones a recursos productivos, sino también a generación de beneficios.

Sin embargo, su comprensión genera ciertos retos. El margen de beneficios depende de decisiones en las que hay varias cuestiones que debemos considerar. Por eso es un concepto en el que no solo hemos de considerar qué es y cómo se calcula, sino también sus propias limitaciones.

La fórmula del margen de beneficio

El margen de beneficio lo definimos como un porcentaje del precio que está por encima del coste. Representa el beneficio que obtenemos con cada venta. Su fórmula es:

MB=(P-C)/P

Donde:

  • MB es el margen de beneficio.
  • P es el precio.
  • C es el coste.

Si queremos expresarlo como porcentaje en lugar de como tanto por uno:

MB=100*(P-C)/P

Por ejemplo, si el coste es de 15 y el precio es de 20, calcularíamos el margen de beneficio como:

MB=100*5/20=25%

Por lo tanto, de 20 que cobramos, un 75% va destinado a cubrir los costes y un 25% a la obtención de beneficios.

El precio a partir del margen de beneficio

En ocasiones, lo que nos interesa no es conocer el margen de beneficio, sino el precio. Es decir, saber el precio para el que obtendríamos el margen de beneficio que nos proponemos lograr. Lo podemos calcular despejando en la fórmula anterior:

       P=C/(1-MB)

Si expresamos el MB en porcentaje, la fórmula será:

       P=C/(1-(MB/100) )

Imaginemos que, por ejemplo, tenemos un coste de 12 y queremos saber cuál es el precio para el que el margen de beneficio es un 25%. Para calcularlo, procederíamos así:

P=12/(1-0,25)=12/0,75=16

Vemos como, con un precio de 16, un 75% va destinado a cubrir costes y el otro 25% a la generación de beneficios.

Además, recordemos que, al precio antes de impuestos, hemos de añadir el impacto del IVA y otros tributos indirectos y,si existiesen, los gastos de la operación. Si, por ejemplo, el único que afecta a nuestro producto es el IVA al 21%, tendríamos que:

PVP=16*1,21=19,36 donde PVP es el precio de venta al público.

margen de beneficio

Analizando información financiera y sobre el margen de beneficio.

El margen de beneficio depende de la cantidad producida

En los sencillos ejemplos que hemos puesto, conocíamos cuáles eran los precios y costes. Sin embargo, la realidad es un poco más compleja. Tanto uno como otro son variables que pueden depender de la cantidad producida.

Cómo dependen los precios de la cantidad producida

En cuanto a los precios, algunas empresas tienen que aceptar sin más los que le marca el mercado. Sería el caso si somos una empresa muy pequeña con muchos competidores que hacen exactamente lo mismo que nosotros. En ese caso, no podemos cobrar más que los demás, ya que perderíamos clientes.

Sin embargo, la mayoría de las empresas sí tienen una cierta capacidad para fijar precios. Su producto puede parecerse al de otros competidores, pero con ciertas singularidades. Es probable que haya clientes que estén dispuestos a pagar un poco más.

Lógicamente, aunque gustemos a ciertos clientes, la cantidad de ellos que está dispuesta a comprarnos irá decreciendo a medida que subimos el precio. Es decir, un margen de beneficio más elevado puede implicar una caída de las cantidades demandadas.

Un margen de beneficio muy elevado puede traducirse en merma de las cantidades demandadas por los clientes de nuestro producto

Cómo dependen los costes de la cantidad producida

Con los costes, sucede algo semejante. Hay una parte de ellos que no depende de la cantidad producida, los llamados costes fijos. Pero hay otros variables que reflejan que producir más implica reclamar más recursos. Un ejemplo de ello serían los costes laborales.

En general, cuando se produce poco, aumentar la producción implica que los costes por unidad de producto se reducen. Los costes fijos se reparten entre más unidades del bien o servicio que producimos. Por su parte, los variables se aminoran porque se pueden aprovechar las ventajas del tamaño y la división del trabajo.

Sin embargo, llega un momento en el que los costes variables comienzan a crecer. El tamaño representa un reto organizativo y de gestión de la información. Los recursos empleados han realizado sus principales aportaciones al negocio y comienza a disminuir su productividad.

Además, cuando valoramos los costes fijos por unidad de producto, vemos que ya están muy repartidos y que pesan cada vez menos. Siguen descendiendo a medida que aumenta la producción. Sin embargo, llegará un momento en que no caerán lo suficiente como para compensar unos costes variables cada vez más elevados.

¿Conviene maximizar el margen de beneficio?

Naturalmente, las empresas pueden tener objetivos diferentes a la maximización del beneficio. Es el caso, por ejemplo, del emprendimiento social o de aquellos negocios que buscan, por el motivo que sea, tamaño o cierta notoriedad.

Sin embargo, aunque pretendamos ganar lo máximo posible, tampoco la vía es maximizar el margen de beneficios. Un margen muy grande puede ser sinónimo de oportunidades perdidas. Habremos renunciado a ventas con un margen menor, pero positivo.

En ese sentido, la tendencia es la búsqueda de un crecimiento apoyado en el conocimiento. Las empresas buscan la generación interna de intangibles que les hagan llegar más lejos. Intentan aplicar lo que saben sobre su producto a otros contextos como segmentos de consumidores, países o productos diferentes.

No podemos comprender el margen de beneficio sin entender el contexto en el que se alcanza.

Pero el conocimiento no entiende de márgenes de beneficio a corto plazo, sino que es una inversión de largo recorrido. Por lo tanto, no es tan raro ver proyectos sin margen, pero en los que las empresas que los desarrollan buscan experiencia. Incluso, hay casos en los que, si queremos superar una curva de aprendizaje y ser competitivos, debemos asumir pérdidas iniciales.

Por lo tanto, el margen de beneficios es una herramienta para la planificación y el control. Sin embargo, hay que examinarlo detenidamente y entender su contexto y evolución temporal, incluyendo las previsiones futuras.

Nota del editor: Este contenido fue creado por primera vez en octubre de 2018 y actualizado a noviembre de 2020 por su relevancia.

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