Finanzas

Cómo calcular el margen de beneficio y usarlo para mejorar la rentabilidad de tu empresa

Aprende a calcular el margen de beneficio y el precio de venta con ejemplos prácticos. Descubre cómo influyen el markup, los costes, los descuentos y el volumen en la rentabilidad de una empresa.

Chica trabajando en su escritorio.
Publicado el 19 minutos de lectura

Calcular el margen de beneficio permite conocer cuánto deja cada venta, pero la cifra solo resulta útil cuando se interpreta junto con los costes, el volumen de ventas y el contexto del negocio. Una subida o una bajada del margen no explica por sí sola si la empresa está tomando mejores decisiones.

El seguimiento del margen de beneficio es necesario en todo tipo de actividades. No obstante, el indicador debe analizarse con perspectiva para entender qué ha cambiado, por qué lo ha hecho y cómo puede afectar a la rentabilidad de la empresa.

Ideas clave

  • El margen bruto y el margen neto ofrecen perspectivas diferentes sobre los ingresos y los costes de la empresa.
  • El producto con mayor margen no siempre es el que aporta más beneficio o rentabilidad al conjunto del negocio.
  • Las decisiones sobre precios, costes o volumen de un producto pueden afectar al margen de otros productos de la misma empresa.

Al iniciar un negocio, uno de los principales puntos de atracción es que la actividad tenga un buen margen de beneficio. Después, con la empresa en funcionamiento, este indicador continúa siendo una referencia importante para seguir la evolución del negocio.

Sin embargo, lo más útil no es calcular el margen sin más. Hay que traducir el resultado en decisiones empresariales concretas. Por ello, interpretar los márgenes de beneficio es una tarea necesaria para revisar precios, controlar costes y valorar la aportación real de cada producto.

Contenido del post

¿Cuál es la fórmula del margen de beneficio? Ejemplo de cálculo

El margen de beneficio expresa qué porcentaje del precio de venta queda después de descontar el coste considerado en el cálculo. Por tanto, representa la parte de cada venta que no se destina a cubrir ese coste.

La fórmula es:

Margen de beneficio = (precio − coste) / precio

Donde:

  • Margen de beneficio es la proporción del precio que queda después de restar el coste.
  • Precio es el importe de venta.
  • Coste es el importe utilizado como referencia para calcular el margen.

Para expresar el resultado como porcentaje:

Margen de beneficio (%) = [(precio − coste) / precio] × 100

Por ejemplo, si el coste es de 15 € y el precio de venta es de 20 €, el cálculo sería:

Margen de beneficio = [(20 − 15) / 20] × 100 = 25 %

Por tanto, de los 20 € cobrados, el 75 % se destina a cubrir el coste y el 25 % corresponde al margen de beneficio considerado en el cálculo.

Importante: para obtener un resultado coherente, utiliza el precio de venta sin IVA, compara precio y coste sobre la misma unidad y aplica siempre el mismo criterio para determinar qué costes se incluyen.

¿Cómo calcular el precio de venta a partir del margen deseado?

Para calcular el precio de venta necesario, divide el coste entre uno menos el margen objetivo expresado en forma decimal. Esta fórmula permite determinar cuánto debes cobrar para que el margen represente realmente el porcentaje deseado sobre el precio final.

La fórmula es:

Precio de venta = coste / (1 − margen objetivo)

Con un precio de venta de 20 €, la diferencia respecto al coste es de 5 €. Esos 5 € representan exactamente un 25 % del precio de venta.

Error común: sumar el margen directamente al coste

No debes calcular el precio añadiendo simplemente un 25 % al coste:

15 € × 1,25 = 18,75 €

Aunque se haya aplicado un recargo del 25 %, el margen real obtenido no sería del 25 %:

[(18,75 − 15) / 18,75] × 100 = 20 %

Aplicar un 25 % sobre el coste genera un recargo del 25 %, pero no un margen del 25 % sobre el precio de venta.

Importante: calcula primero el precio sin IVA. El impuesto debe añadirse después, porque el IVA repercutido no forma parte de los ingresos de la empresa.

Margen, beneficio y rentabilidad: diferencias clave

El beneficio, el margen y la rentabilidad están relacionados, pero no miden lo mismo. Diferenciarlos permite interpretar correctamente los resultados y evitar comparaciones equivocadas entre productos, periodos o empresas.

IndicadorQué mideCómo se expresa
BeneficioLa diferencia entre los ingresos y los costesCantidad absoluta, normalmente en euros
MargenLa parte de los ingresos o del precio de venta que queda después de descontar los costes consideradosPorcentaje
RentabilidadLa relación entre el beneficio obtenido y los recursos o la inversión empleadosPorcentaje

El beneficio indica cuánto gana la empresa en términos absolutos. El margen explica qué proporción de las ventas representa ese beneficio, mientras que la rentabilidad permite valorar el resultado en relación con los recursos necesarios para obtenerlo.

Por tanto, una empresa puede registrar un beneficio elevado y, al mismo tiempo, una rentabilidad reducida si necesita una inversión muy alta. Del mismo modo, un producto con un margen elevado puede aportar menos beneficio total que otro con un porcentaje menor, pero con un volumen de ventas superior.

Estos conceptos forman parte de los indicadores financieros para controlar una empresa y deben analizarse de forma conjunta para obtener una visión más completa del negocio.

¿Cuál es la diferencia entre margen y markup?

El margen utiliza el precio de venta como denominador, mientras que el markup o recargo utiliza el coste. Esta diferencia explica por qué ambos indicadores ofrecen porcentajes distintos sobre una misma operación.

IndicadorFórmulaCoste: 15 € / Precio: 20 €
Margen(precio − coste) / precio × 10025 %
Markup o recargo(precio − coste) / coste × 10033,3 %

En el ejemplo, el beneficio unitario es de 5 €. Ese importe representa un 25 % del precio de venta, pero un 33,3 % del coste.

El margen mide cuánto representa el beneficio sobre el precio de venta; el markup mide cuánto se ha incrementado el coste para fijar el precio.

Confundir ambos porcentajes puede provocar que la empresa establezca un precio inferior al necesario para alcanzar el margen objetivo. Por ejemplo, aplicar un markup del 25 % sobre un coste de 15 € produce un precio de 18,75 €, pero el margen resultante es solo del 20 %.

¿Qué diferencias hay entre el margen bruto, el operativo y el neto?

El margen bruto, el margen operativo y el margen neto muestran qué porcentaje de las ventas queda después de descontar distintos niveles de costes. La elección depende de si quieres analizar el coste de las ventas, la eficiencia de la actividad o el resultado final de la empresa.

Margen bruto

El margen bruto relaciona las ventas netas con el coste de ventas. Permite analizar cuánto queda después de descontar los costes directamente asociados a los bienes o servicios vendidos.

Margen bruto = (ventas netas − coste de ventas) / ventas netas × 100

En una empresa comercial, el coste de ventas suele estar relacionado con las compras y la variación de existencias. Por eso, una correcta contabilización de existencias es necesaria para calcular el margen bruto con datos fiables.

El margen bruto ayuda a detectar cambios en los precios de compra, los costes de producción, las mermas o los descuentos comerciales. Sin embargo, no indica por sí solo si un producto se vende bien, porque no refleja directamente la demanda, la rotación o el volumen total vendido.

Margen operativo

El margen operativo muestra qué parte de las ventas queda después de descontar los costes necesarios para desarrollar la actividad ordinaria. Incluye gastos de explotación como personal, suministros, alquileres o amortizaciones, pero excluye normalmente el resultado financiero y los impuestos.

Margen operativo = resultado de explotación / ventas netas × 100

Este indicador permite valorar si los procesos internos y la estructura de la empresa consumen una proporción creciente o decreciente de los ingresos.

Margen neto

El margen neto expresa qué porcentaje de las ventas se convierte finalmente en beneficio después de considerar el conjunto de ingresos y gastos. Incluye los gastos de explotación, el resultado financiero y los impuestos.

Margen neto = beneficio neto / ventas netas × 100

El margen neto ofrece una visión global del resultado empresarial, pero no siempre puede atribuirse directamente a un producto concreto. Muchos gastos, como administración, financiación o suministros generales, son comunes a toda la empresa.

Una asignación arbitraria de esos gastos puede hacer que un producto parezca más o menos rentable de lo que realmente es y conducir a decisiones equivocadas.

Para calcular la rentabilidad completa de un producto, los costes indirectos deben repartirse mediante criterios consistentes de contabilidad analítica.

Qué margen utilizar en cada caso

Objetivo del análisisIndicador más útil
Revisar precios de compra, producción o descuentosMargen bruto
Evaluar procesos, personal y costes de estructuraMargen operativo
Analizar el resultado final de la empresaMargen neto
Comparar productos con costes indirectos compartidosMargen bruto y análisis de contribución; margen neto solo con criterios analíticos consistentes

Ningún margen debe interpretarse de forma aislada. Una mejora del margen bruto acompañada de una caída del margen operativo puede indicar que la empresa vende con mejores condiciones, pero soporta una estructura interna más costosa.

¿Cómo interpretar el margen de beneficio en una pyme?

Una subida del margen no siempre es positiva y una bajada no siempre indica que la empresa esté tomando malas decisiones. Para interpretar correctamente el indicador, hay que analizar qué ha cambiado, por qué se ha producido y cómo afecta al volumen de ventas, al beneficio total y a la posición competitiva.

El margen puede subir porque se vende menos

En ocasiones, el margen aumenta porque la empresa reduce sus ventas y se concentra en los clientes con mayor disposición a pagar. El porcentaje mejora, pero el beneficio total puede disminuir si la caída del volumen es superior a la ganancia obtenida por cada venta.

Por ejemplo, un producto puede pasar de un margen del 25 % al 35 % tras una subida de precio. Sin embargo, si la nueva tarifa provoca una pérdida importante de pedidos, la empresa podría obtener menos beneficio en términos absolutos.

Un margen más alto no compensa necesariamente una caída significativa del volumen de ventas.

La mejora debe compararse con el mercado

A veces, un aumento del margen representa un avance, pero puede resultar insuficiente frente a la evolución del sector. Una empresa puede mejorar sus precios o reducir sus costes y, aun así, perder competitividad si otras compañías avanzan con mayor rapidez.

Por eso, conviene analizar a tus competidores y comprobar si la mejora del margen responde a una ventaja sostenible o únicamente a una situación temporal.

El margen bruto y el neto pueden evolucionar de forma distinta

También puede darse que el margen bruto mejore mucho más que el operativo o el neto. En ese caso, la empresa podría estar comprando o vendiendo en mejores condiciones, pero soportando un aumento de los costes internos.

Si sucede lo contrario y el margen neto mejora más que el bruto, la empresa puede haber ganado eficiencia en sus procesos, aunque todavía mantenga problemas en compras, producción, precios o descuentos.

La diferencia entre el margen bruto y el neto ayuda a distinguir los problemas comerciales de los costes de estructura.

El producto con mayor margen no siempre es el más rentable

Un producto puede ofrecer un porcentaje de margen elevado y, sin embargo, no ser el que más valor aporta al conjunto de la empresa. Para decidir dónde concentrar los esfuerzos también hay que considerar el volumen, la rotación, los costes indirectos, la capacidad productiva y la relación con otros productos.

Un artículo de margen reducido puede generar un beneficio total importante si vende muchas unidades. También puede actuar como producto de entrada, facilitar la venta de otros servicios o ayudar a aprovechar mejor la capacidad disponible.

Las decisiones sobre un producto afectan a los demás

Cambiar el precio, el volumen o la promoción de un producto puede alterar las ventas y los márgenes de otros. Esta relación es especialmente importante cuando varios productos comparten clientes, recursos, canales comerciales o procesos productivos.

Por ello, la reorientación del mix no debe basarse únicamente en ordenar los productos por porcentaje de margen. La empresa debe valorar qué combinación contribuye mejor al beneficio total y a sus objetivos comerciales.

El contexto también modifica la interpretación

Como sucede con otros indicadores, el margen debe analizarse dentro del entorno económico y comercial. Mantener casi intacto el porcentaje durante una etapa de inflación de costes, pérdida de demanda o presión competitiva puede ser una señal de resiliencia.

Del mismo modo, una mejora puntual puede no ser sostenible si procede de retrasar gastos necesarios, reducir inversiones o aplicar una política de precios que perjudique las ventas futuras.

El análisis del margen ofrece información útil cuando explica qué cambia, por qué cambia y qué consecuencias tiene para el negocio.

¿Qué errores debes evitar al calcular el margen de beneficio?

Los errores más habituales aparecen al confundir indicadores, omitir costes o trabajar con precios, inventarios y periodos que no son comparables. Un porcentaje mal calculado puede conducir a decisiones equivocadas sobre precios, descuentos o continuidad de un producto.

Error frecuenteCómo distorsiona el resultadoCómo evitarlo
Confundir margen y markupEl margen divide el beneficio entre el precio; el markup lo divide entre el coste. Utilizar uno por otro puede producir un precio inferior al necesario.Define antes qué indicador quieres calcular y utiliza el denominador correcto.
No incluir los costes correspondientesOmitir costes directos eleva artificialmente el margen bruto. Repartir mal los costes indirectos puede distorsionar la rentabilidad de un producto.Aplica un criterio de costes estable y documenta cómo se distribuyen los gastos compartidos.
Utilizar precios inadecuadosIncluir el IVA como ingreso o ignorar descuentos, devoluciones y bonificaciones altera las ventas netas.Trabaja con el precio sin IVA y utiliza el ingreso real después de los ajustes comerciales.
Calcular mal las existenciasUn error en el inventario inicial o final modifica el coste de ventas y, por tanto, el margen bruto.Revisa las unidades, la valoración y la correspondencia entre el inventario físico y el contable.
Asignar ingresos y costes al periodo equivocadoComparar ventas de un mes con costes registrados en otro genera un margen que no representa la actividad real.Aplica correctamente el principio de devengo y compara información del mismo periodo.

Confundir margen y markup

  • El margen y el markup parten del mismo beneficio unitario, pero utilizan bases distintas. El margen se calcula sobre el precio de venta y el markup sobre el coste.
  • La diferencia ya explicada debe mantenerse presente al fijar precios: aplicar un recargo del 25 % sobre el coste no genera automáticamente un margen del 25 %.

No incluir todos los costes necesarios

  • El cálculo debe incorporar los costes que correspondan al tipo de margen analizado. En el margen bruto deben incluirse correctamente los costes asociados a las ventas. En el margen operativo o neto deben considerarse también los gastos adicionales correspondientes.
  • Para analizar un producto, los costes comunes no deben repartirse de forma arbitraria. La asignación de costes indirectos requiere un criterio consistente que refleje, en la medida de lo posible, el consumo real de recursos.

Utilizar precios que no reflejan la venta real

  • El precio de catálogo no siempre coincide con el ingreso final. Los descuentos, devoluciones, rappels o bonificaciones pueden reducir las ventas netas y, por tanto, modificar el margen.
  • El IVA tampoco debe formar parte del ingreso utilizado en la fórmula. El margen debe calcularse normalmente sobre precios y ventas sin IVA, porque el impuesto repercutido se recauda para su posterior liquidación.

Cometer errores en el inventario

  • El coste de ventas depende de las compras y de la variación de existencias. Si el inventario final está sobrevalorado, el coste de ventas puede aparecer artificialmente reducido y el margen bruto parecerá mayor.
  • Si las existencias están infravaloradas, ocurrirá lo contrario. Una diferencia entre el inventario físico y el contable puede distorsionar tanto el margen como la valoración del resultado del periodo.

Mezclar ingresos y costes de periodos distintos

  • Los ingresos y los costes utilizados en el cálculo deben pertenecer al mismo periodo. Registrar una compra, una devolución o una factura fuera del ejercicio correspondiente puede alterar la comparación.
  • El problema es especialmente relevante en cierres mensuales o anuales. Un margen aparentemente mejor puede deberse simplemente a que parte de los costes todavía no se ha contabilizado.

Un margen fiable exige utilizar precios sin IVA, costes completos, inventarios correctos y datos correspondientes al mismo periodo.

¿Qué puedes hacer si baja el margen de beneficio?

Cuando baja el margen de beneficio, la primera medida debe ser identificar si el deterioro procede del precio, del coste de ventas, de los gastos internos o del mix de productos. Actuar sin conocer la causa puede mejorar temporalmente el porcentaje y, al mismo tiempo, perjudicar el volumen de ventas o el beneficio total.

Situación detectadaPosible causaDecisión que conviene valorar
Baja el margen brutoAumento de compras, producción, mermas o descuentosRevisar proveedores, precios y política comercial
El margen bruto se mantiene, pero baja el operativoCrecimiento de los costes internosRevisar procesos, personal y estructura
Sube el margen, pero baja el beneficio totalCaída del volumen de ventasAnalizar demanda, precio y elasticidad
Un producto tiene margen alto y poca rotaciónPrecio elevado o demanda limitadaRevisar posicionamiento y mix
El margen parece correcto, pero los datos no cuadranErrores de inventario o asignación temporalRevisar stock y registros contables

Revisar los precios sin perder de vista el volumen

Modificar el precio es la forma más directa de cambiar el margen unitario, pero también puede afectar a la cantidad vendida. Una subida de precio solo mejorará el resultado global si la ganancia por unidad compensa una posible reducción de la demanda.

Los descuentos requieren el análisis contrario. Reducir el precio disminuye normalmente el margen por unidad, aunque puede resultar útil si genera suficiente volumen adicional, facilita la rotación del inventario o impulsa la venta de otros productos.

Cómo afecta un descuento al margen

Un producto con un precio de 100 € y un coste de 70 € tiene un margen del 30 %:

[(100 − 70) / 100] × 100 = 30 %

Si se aplica un descuento del 10 %, el precio baja a 90 €, pero el coste continúa siendo de 70 €:

[(90 − 70) / 90] × 100 = 22,2 %

El descuento del 10 % reduce el beneficio unitario de 30 € a 20 €, lo que supone una caída del 33,3 % en el beneficio por unidad.

Antes de lanzar una promoción, la empresa debe calcular cuántas ventas adicionales necesita para compensar la pérdida de margen por unidad.

Un descuento del 10 % sobre el precio puede reducir el beneficio unitario en una proporción mucho mayor.

Negociar con proveedores

Los proveedores pueden ayudar a mejorar el margen mediante precios más competitivos, mejores condiciones de compra o acuerdos que incrementen la calidad del producto sin elevar proporcionalmente su coste.

La negociación no debe centrarse únicamente en obtener un precio inferior. Los plazos de entrega, la calidad, las cantidades mínimas, las devoluciones y las condiciones de pago también pueden afectar al coste real y a la rentabilidad.

Mejorar los procesos

Los cambios en los procesos deben conducir a una reducción de costes o a un aumento del valor que percibe el cliente. La empresa puede buscar materiales más adecuados, reducir mermas, mejorar la productividad o eliminar tareas que no aporten valor.

También es posible actuar sobre la calidad. Un proceso más eficiente puede reducir el coste, mientras que una mejora relevante del producto puede aumentar la disposición del cliente a pagar.

Revisar las decisiones comerciales

Las decisiones comerciales pueden afectar al precio, la distribución, la promoción o la configuración de la oferta. La empresa debe valorar si sus descuentos están bien dirigidos, si todos los canales ofrecen el mismo margen y si las condiciones concedidas a determinados clientes resultan sostenibles.

Una campaña puede aumentar las ventas y reducir el margen porcentual al mismo tiempo. El resultado solo será favorable si el volumen adicional compensa el menor beneficio obtenido por unidad.

Valorar nuevas inversiones

Las inversiones deben facilitar cambios en los procesos, aumentar la capacidad o permitir aprovechar economías de escala. Sin embargo, una inversión no mejora automáticamente el margen: también incorpora costes, amortizaciones y riesgos que deben compararse con el ahorro o los ingresos esperados.

La decisión debe basarse en el impacto conjunto sobre productividad, costes, volumen, calidad y capacidad de fijación de precios.

Reorientar el mix de productos

Reorientar el mix exige analizar cómo las cantidades y los precios de unos productos afectan a los márgenes de los demás. El producto con mayor porcentaje de margen no siempre es el que más contribuye al resultado global.

Un producto de margen reducido puede atraer clientes, facilitar ventas complementarias o aprovechar recursos que quedarían ociosos. Por eso, la empresa debe estudiar el beneficio total aportado, la rotación, los costes indirectos y la relación comercial entre productos.

¿Cómo controlar el margen de beneficio con datos fiables?

Para controlar correctamente el margen de beneficio, los datos de ventas, costes, inventario y contabilidad deben seguir criterios coherentes y corresponder al mismo periodo. Una fórmula correcta puede producir un resultado equivocado si la información de partida está incompleta, duplicada o repartida entre herramientas que no coinciden.

En negocios muy sencillos y pequeños, es habitual que haya pocas operaciones y decisiones que analizar. En esos casos, una hoja de cálculo bien estructurada puede ser suficiente para registrar precios, costes y márgenes.

Sin embargo, cuando la empresa crece o su actividad se complica, también aumenta el número de productos, clientes, proveedores y movimientos de inventario. En ese contexto, interpretar el margen exige relacionar información procedente de distintas áreas.

Información necesariaPor qué influye en el margen
Ventas y facturaciónPermiten conocer los ingresos reales después de descuentos, devoluciones y otras condiciones comerciales
Compras y costesDeterminan cuánto cuesta adquirir o producir los bienes y servicios vendidos
InventarioSu valoración afecta al coste de ventas y, por tanto, al margen bruto
ContabilidadPermite incorporar correctamente los gastos y asignarlos al periodo correspondiente
Informes de gestiónFacilitan la comparación entre periodos y la detección de desviaciones

Cuando estos datos se mantienen en hojas de cálculo separadas, pueden aparecer diferencias de criterio, versiones duplicadas o actualizaciones incompletas. Centralizar la información reduce el riesgo de calcular el margen con ventas, costes o existencias que no son comparables.

En este contexto, Sage 50 integra contabilidad y facturación con la gestión de compras, ventas y stock. La solución también permite consultar indicadores e informes financieros a partir de la información registrada en el sistema.

Una herramienta integrada mejora la trazabilidad de los datos, pero el margen solo será fiable si la empresa aplica correctamente sus criterios de costes e inventario.

Cómo convertir el margen en mejores decisiones para tu empresa

El margen de beneficio resulta útil cuando permite comprender qué está cambiando en la empresa y por qué. Una variación puede proceder de los precios, los costes, el volumen de ventas, el inventario, la estructura interna o la combinación de productos.

Por eso, el mejor consejo para seguir los márgenes es mantener una visión amplia al interpretarlos. No basta con comprobar si el porcentaje sube o baja: también hay que analizar el beneficio total, la evolución frente a periodos anteriores y el contexto en el que se toman las decisiones.

Un seguimiento fiable exige trabajar con datos coherentes de ventas, compras, costes, existencias y contabilidad. Cuanto más integrada esté la información, más fácil será detectar desviaciones y valorar qué medidas pueden mejorar de forma sostenible el resultado del negocio.

El objetivo no es alcanzar el margen más alto posible, sino encontrar la combinación de precios, costes y volumen que aporte un mejor resultado global a la empresa.

Preguntas frecuentes sobre el margen de beneficio

A continuación encontrarás algunas de las preguntas más frecuentes sobre esta temática.

¿Debe una empresa intentar obtener el mayor margen posible?

No siempre conviene buscar el porcentaje de margen más alto. Una subida de precios puede mejorar el margen por unidad, pero reducir el volumen de ventas y el beneficio total. La empresa debe valorar conjuntamente el margen, la demanda, la rotación, los costes y la aportación de cada producto al resultado global.

¿Qué significa que el margen de beneficio sea negativo?

Un margen negativo significa que los costes considerados superan los ingresos obtenidos. Si el margen bruto es negativo, la venta no cubre siquiera su coste directo. Si el margen neto es negativo, la empresa registra pérdidas después de incluir el resto de los gastos. La causa debe analizarse antes de retirar un producto o abandonar una actividad.

¿Existe un margen de beneficio adecuado para todas las empresas?

No existe un porcentaje de margen válido para todos los negocios. El nivel adecuado depende del sector, el riesgo, la rotación, la competencia, la estructura de costes y la inversión necesaria. La referencia más útil combina la evolución histórica de la empresa, sus objetivos y los márgenes habituales de actividades comparables.

Nota del editor: Este artículo fue publicado con anterioridad y actualizado a 2026 por su relevancia.

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