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Día internacional de la Juventud: seis ventajas de incorporar talento júnior

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Con motivo del Día Internacional de la Juventud, analizamos el papel de los jóvenes en la empresa y describimos las ventajas y oportunidades que genera la incorporación de talento joven.

  • La buena conjunción de talento de diferentes edades es una de las mejores muestras de salud organizativa de una empresa
  • Es clave comprender que existen muchos perfiles de jóvenes y que las empresas han de trabajar con información objetiva sobre ellos

Cada 12 de agosto se celebra el Día Internacional de la Juventud. “Los jóvenes son el futuro” es una de las frases más repetidas en todo el mundo. Sin embargo, tratar sus papel en el presente de las empresas produce vértigo en muchos negocios, especialmente en los más pequeños.

Y, sin embargo, el reto de incorporar y fidelizar profesionales de distintas edades es uno de los más importantes en la gestión de personas actual. Si cada día somos más conscientes del enorme valor del papel de los veteranos, el de los jóvenes no lo es menos por diversas razones.

La incorporación de conocimientos y habilidades novedosas

Los jóvenes llegan con experiencias formativas que, en cada época, van siendo diferentes a las de sus antecesores por diversos motivos. Uno de los más importantes es el cambio tecnológico y organizativo de la economía.

En los últimos años, por ejemplo, estamos viendo cómo muchas empresas están interesadas en incorporar empleados de la generación Z con el fin de introducir nativos digitales que impulsen la cultura digital dentro de su organización. Ya no solamente es una cuestión de conocimientos, sino de actitudes y se pretende que estos jóvenes sean capaces de motivar a los veteranos en su proceso de adaptación a las nuevas tecnologías.

El reto de la conjunción de los talentos júnior y sénior

Una de las mejores pruebas de salud organizativa en una empresa es la buena conjunción entre veteranos y jóvenes. En estas empresas, personas de diferentes grupos de edad conviven constructivamente, de manera que se genera una cultura que toma como fuente lo mejor de cada grupo.

No menos importancia tiene el encaje desde el punto de vista de la compatibilidad de incentivos. Si la mejor respuesta posible de veteranos y jóvenes es colaborar entre sí, el resultado es que los planes a largo plazo de la empresa ganan credibilidad, se facilitan los procesos de sucesión y las inversiones ganan sentido, con lo que es más sencillo convencer a potenciales inversores de la viabilidad futura del proyecto.

La incorporación de visiones diferentes

En algunas empresas, especialmente micropymes, el secreto del éxito ha sido la buena conjunción de un estrecho grupo de colaboradores. Pasan los años y el negocio sobrevive gracias a que sus visiones son cada día más convergentes, precisamente por la experiencia en común.

Los jóvenes tienen una gran capacidad para someter a estas organizaciones al test de incorporación de nuevas visiones que rompan la monotonía. Es posible, de hecho, que muchas de esas empresas deban afrontar cambios en su forma de proceder forzados por variaciones en el entorno y que un equipo demasiado ligado a la experiencia pasada no sea capaz de verlo.

La transmisión de conocimientos y el aprendizaje continuo

El conocimiento es el motor que permite avanzar a las empresas y su traslado a entornos diversos es una de las mayores oportunidades de crecimiento en la actualidad. Idealmente, los profesionales sénior deberían tener la máxima capacidad para compartirlo entre sí. Sin embargo, muchos no están dispuestos a recibir “lecciones” de otros compañeros con su misma experiencia. Otras veces es la rivalidad la que lleva a que alguien que sabe mucho no esté dispuesto a trasladarlo.

La entrada de profesionales júnior crea un ambiente mucho más propicio para la transmisión de conocimientos. Los sénior que la practican van adquiriendo un gran liderazgo que los incentiva a seguir trasladando lo que saben. Además, se crea una cultura colaborativa que facilita que incluso entre veteranos sea más fácil la comunicación.

Los planes de carrera a largo plazo

Las relaciones laborales duraderas fortalecen vínculos de diversas clases: entre los propios trabajadores, de estos con la clientes habituales, una habituación a los medios materiales de la empresa, etc.

Poder programarlas desde la juventud del empleado es una ventaja para cualquier empresa. Todo ese conjunto de vínculos plantea retos que, en buena parte, son previsibles muchos años antes de que tengan lugar. La anticipación es la llave para generar un sistema de incentivos adecuado y unas transiciones efectivas.

La oportunidad de fichar talento desconocido

El talento joven es mucho más desconocido y abierto. Los propios profesionales júnior no siempre son conscientes de todas sus potencialidades. Las empresas tienen más posibilidades para moldearlas y abrirles nuevos caminos.

La adquisición de experiencias laborales y la participación en iniciativas de formación continua son oportunidades para que el capital humano que atesoran los profesionales jóvenes se revalorice. Y, con ello, se incrementa también el valor de la empresa que los emplea.

Pero para aprovechar el talento júnior al máximo hay un requisito previo: asimilar que no todos los jóvenes son iguales, que dentro de una misma cohorte de edad existen muchos perfiles. Las empresas han de contar con herramientas que permitan monitorizar continuamente a sus empleados y que permitan basar sus decisiones en información objetiva.

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