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Oportunidades de crecimiento empresarial en una economía en desaceleración

Finanzas

Oportunidades de crecimiento empresarial en una economía en desaceleración

Sage

En este artículo te contamos cómo afrontar una desaceleración económica, así como la coyuntura que venga después.

  • Cualquier cambio de coyuntura es un examen para la credibilidad de un proyecto empresarial.
  • La transición de una fase a otra se consolida a través de negociaciones con diferentes partes. ¡Te mostramos cómo!

No sabemos aun si la expresión desaceleración económica será la que mejor describa las perspectivas económicas de los próximos meses. En el entorno, hay factores decisivos cuya evolución es difícil de predecir.

No obstante, parece que el escenario de desaceleración económica es una posibilidad razonable para el futuro inmediato, de unas cuantas semanas o meses. Por ello, conviene ponerse manos a la obra en diferentes direcciones.

¡TUITEALO! Un cambio de coyuntura económica es un reto para cualquier negocio. ¿Sabrías cómo afrontarlo? Toma nota de estos consejos.

De la desaceleración económica a la transición

En principio, se usa el término desaceleración económica para representar una situación en la que se sigue creciendo, pero de forma cada vez más lenta. La cuestión clave es saber qué es lo que viene después. Podríamos pensar que llega un momento en el que el crecimiento se para o, incluso, entramos en una situación abiertamente crítica. O quizá, tras un tiempo, llegamos a un punto de inflexión y comenzamos a crecer de forma cada vez más vigorosa.

Ahora, tú no sabes qué es lo que va a suceder exactamente, pero sí que tienes que tomar decisiones. Y lo que es seguro es que las medidas que tomes no valdrán igual si la siguiente fase es de recuperación que si es de crisis.

Dado que nadie puede saber con suficiente aproximación cómo será el entorno dentro de unos trimestres, es necesario ir trabajando varios escenarios con anticipación.

Lo normal es que, dados los escenarios, tú tomes las decisiones conforme a algún criterio. Por poner algunos ejemplos:

  • Ajustar tu negocio de forma que, de presentarse oportunidades, esté en la mejor situación para aprovecharlas.
  • Preparar la empresa para minimizar las pérdidas en el escenario más adverso.
  • Buscar la configuración de tus recursos que sea lo más flexible posible.

Sea cual sea tu criterio, lo más probable es que, con la llegada de la coyuntura que suceda a la desaceleración económica, tu empresa necesite ajustes. Por ello, es conveniente que pienses desde ya en la transición entre ambas fases.

Para lograrlo, es necesario que analices cuáles pueden ser las consecuencias de tus decisiones en diferentes ámbitos y escenarios. Tendrás que pensar en las medidas de financiación, inversión, comercialización, aprovisionamientos, procesos, gestión de personas, etcétera. Y deberás visualizar cómo casarían todas las piezas de la transición pretendida con diferentes gradaciones de situaciones tanto de bonanza como de crisis.  

Estudia lo que dicen todos los agentes

La transición entre una coyuntura y otra viene protagonizada por la interacción con otros agentes: renegociación de contratos de aprovisionamiento, requerimientos nuevos de los clientes, cambios en los convenios colectivos, reuniones con socios (actuales y potenciales), búsqueda de financiación, reacciones de la competencia, reformas legales…

Por ello, una de las claves de una buena transición reside en la capacidad para interpretar a los demás. Debes aprovechar tu conocimiento técnico y experiencia para saber otorgar o no credibilidad a las manifestaciones de las partes. El objetivo es anticipar los movimientos de otros agentes, pero también poder lanzar a estos las señales adecuadas.

Para diseñar y desarrollar una buena transición, es necesario interpretar bien lo que manifiestan los otros y lanzar tus señales de forma adecuada.

La transición es un arte basado en la negociación. Deberás escuchar a los demás y ver hasta qué punto los caminos de tu empresa pueden ser compatibles con sus visiones y aspiraciones. También deberás ser capaz de trasladar tu proyecto de transición de una forma constructiva, abierta y convincente.

Cuida tus intangibles

En una transición a otra etapa, la importancia de determinados recursos intangibles se incrementa. No estamos hablando de aquellos que cumplen la definición de activo, sino más bien de aquellos que no controlamos, pero que tienen un gran poder regulador de tu negocio. 

Piensa en el valor de tu plantilla, tu clientela, la red de contactos, la marca generada internamente… Son elementos que cuesta mucho construir, pero que pueden devaluarse bruscamente por una transición mal diseñada. Y los efectos en tus proyecciones de flujos de caja serán inmediatos y de muy difícil reversión.

En cualquier negociación, se te va a preguntar una y otra vez hasta qué punto los proyectos de tu transición son compatibles con el mantenimiento del valor de estos recursos. En ocasiones, será necesario hacer algún sacrificio, pero la planificación debe ser convincente.

Presta atención a los incentivos 

Lo que más credibilidad da a un proyecto de transición es un buen sistema de incentivos con cada una de las partes implicadas. Con él, tu negocio hace partícipe a otros de tus objetivos y tiene en cuenta sus posibles reacciones. 

Sin embargo, uno de los fallos más frecuentes en un proyecto de transición está en los sistemas de incentivos. Por ejemplo, un acuerdo que parece facilitar una relación en una coyuntura económica nos puede pasar factura en la siguiente fase. 

Incluso existen situaciones en las que los errores son patentes desde el principio. Por ejemplo, negocias con alguna parte un compromiso con el aviso de que, si no se cumple, tendrá unas consecuencias (castigo, pérdida de premio) que, en el fondo, serían perjudiciales para nosotros. Por tanto, los demás (no solo el afectado por el acuerdo) tienen buenas razones para creer que tú no castigarás el incumplimiento y que es probable que el afectado no colabore.

En ese caso, cualquier interesado en nuestro proyecto puede percatarse de que la transición esté mal configurada. Y eso puede tener consecuencias en ámbitos diferentes. Por ejemplo, en una negociación laboral, un acuerdo con proveedores mal diseñado puede dañar la credibilidad del futuro de la empresa.

En el manejo empresarial de las coyunturas económicas, las expectativas son decisivas. Tienes que saber gestionar las que los diferentes agentes tienen sobre tu negocio, incluso aunque cambie la coyuntura. Y, para ello, debes estar preparado para afrontar diferentes escenarios y guiar a tu negocio durante la transición de una fase a otra.