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4 puntos que te interesa conocer sobre la fiscalidad digital

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Describimos por qué la digitalización de la sociedad supone un reto para los sistemas fiscales de todo el mundo.

  • La fiscalidad digital supone un reto internacional
  • Dentro de la Unión Europea (UE) ya se vienen adoptando propuestas para afrontar un nuevo marco

Los efectos de la  digitalización  en el consumo afectan a la recaudación de impuestos, ya que los canales tradicionales cada vez pierden más terreno frente a los digitales. Ejemplos no faltan. Amazon, Netflix o Airbnb  son algunas de las empresas más conocidas que están transformando la distribución, la difusión de contenidos audiovisuales y la reserva de alojamientos, respectivamente.

¡Comparte! Conoce en qué situación se encuentra España en lo referente a la fiscalidad digital.

Las haciendas de todo el mundo están observando con atención todos estos cambios. Así, por ejemplo, en España, la Agencia Tributaria ya ha puesto el ojo en el alquiler vacacional, obligando a estas plataformas a declarar los alquileres que se realizan a través de ellas, mediante el modelo 179, una declaración informativa con la que Hacienda pretende controlar esta actividad.

En el último debate de investidura, el candidato a presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo que impulsará la fiscalidad digital, un objetivo que está también en el foco de la Unión Europea, ya que la fiscalidad y los marcos regulatorios existentes se encuentran totalmente superados y se muestran ineficientes, ante la nueva economía digital que, en la mayoría de los casos, trasciende las fronteras nacionales e, incluso, comunitarias.

¿Dónde se pagan los impuestos de las actividades digitales?

Con frecuencia, la economía digital provoca que los impuestos no se paguen en los países donde se genera el valor económico, lo que motiva que la UE trabaje activamente para adaptar los sistemas tributarios de los Estados miembros a la era digital. Este desajuste y el hecho de que las empresas digitales obtengan sus ingresos en su mayor parte de activos intangibles, suponen todo un reto para los sistemas tributarios.

La economía digital está dejando superado el actual marco tributario en diferentes aspectos

La fiscalidad digital en la UE

En marzo de 2018, la Comisión Europea adoptó dos propuestas legislativas destinadas a adaptar las normas fiscales vigentes a la economía digital.

  • La primera iniciativa propuso reformar la normativa fiscal de las empresas con el fin de que los beneficios se registren y sean objeto de imposición en el lugar en el que las empresas mantengan una interacción significativa con los usuarios a través de canales digitales, siendo esta la solución a largo plazo que recomienda la Comisión.
  • La segunda propuesta se relacionaba con el sistema común que grava los ingresos procedentes de la prestación de determinados servicios digitales, o «impuesto sobre los servicios digitales» y supondría un tributo provisional que los estados miembros tendrían que introducir y aplicar y que comprendería determinadas actividades digitales que generan ingresos en la UE.

¡Comparte! Te contamos dónde se deben pagar los impuestos de las actividades digitales según diferentes organismos internacionales.

La fiscalidad digital más allá de las fronteras de la UE

A nivel internacional, se busca también un consenso a largo plazo. En el informe sobre la economía digital de Naciones Unidas, se especifica que los países están reconsiderando la forma en que deben distribuirse los derechos impositivos para evitar la posibilidad de que las principales plataformas digitales estén infragravadas en una economía digital en rápida evolución.

Según este informe, se hace patente el desajuste entre el lugar donde se gravan los beneficios y el lugar y la forma en que se crea el valor. Teniendo en cuenta que los países en desarrollo son principalmente mercados para las plataformas digitales mundiales y que sus usuarios contribuyen significativamente a la generación de valor y a los beneficios, las autoridades de esos países deberían tener derecho a gravar esas plataformas.

Será necesaria una participación amplia e inclusiva de los países en desarrollo en el debate sobre la fiscalidad de la economía digital

Bajo los auspicios de la OCDE, se están analizando diferentes opciones con el objetivo de llegar a una solución de consenso para fines de 2020. A medida que el panorama fiscal evolucione en los próximos años, será esencial garantizar una participación más amplia e inclusiva de los países en desarrollo en los debates internacionales sobre la tributación de la economía digital.

La fiscalidad digital en España

En nuestro país, el boletín oficial de las cortes del 25 de enero de 2019 publicó el Proyecto de Ley del Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales, que pretende gravar con un 3% el importe de los ingresos, excluidos, en su caso, el Impuesto sobre el Valor Añadido u otros impuestos equivalentes, obtenidos por el contribuyente por cada una de las prestaciones de servicios digitales sujetas al impuesto, realizadas en el territorio de aplicación del mismo.

La fiscalidad digital, por tanto, va a plantear debates en los próximos tiempos tanto a nivel nacional como internacional. Debemos permanecer atentos a ellos por sus repercusiones en materias como el consumo, la inversión o las relaciones laborales, entre otros aspectos.