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¿Acabas de emprender y todavía no sabes para qué sirve un balance?

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Te contamos qué es un balance, un término contable muy generalizado que todo autónomo o emprendedor de un pequeño negocio debe conocer para comprender mejor las finanzas de su empresa

  • Dentro de las cuentas anuales tendrás que presentar el balance, además de la cuenta de pérdidas y ganancias, entre otros
  • Importante para terceros interesados en la empresa ya que permite acceder a información para hacerse una idea de su rentabilidad o su solvencia

Contenido del post

  1. ¿Cuál es la finalidad de un balance?
  2. ¿Por qué el balance tiene un interés para terceros?
  3. El balance de situación como parte de las cuentas anuales
  4. La composición del balance

La palabra “balance” es uno de los términos contables más conocidos por el público general. Suena familiar, pero lo cierto es que muchos emprendedores, cuando deciden poner en marcha su negocio, no saben muy bien qué es y para qué sirve.

Aunque se deje la formulación de las cuentas y su análisis a asesores o profesionales especializados, no deja de ser muy importante para todo emprendedor tener unas nociones mínimas.

1.¿Cuál es la finalidad de un balance?

El balance pretende mostrarnos una especie de “foto fija” de la situación financiero-patrimonial de una empresa en un momento dado. Al contrario que otros estados contables, como la cuenta de pérdidas y ganancias, no nos informa de lo que ha sucedido a lo largo de un período, sino sobre su situación en la fecha en la que se formula. De ahí que se emplee el término “balance de situación”.

Cuando hablamos de situación financiero-patrimonial, nos estamos refiriendo a una doble realidad. Por un lado, el aspecto patrimonial se relaciona con todas las inversiones (activos) que ha efectuado la empresa y con su valoración en el momento de formular el balance. Por otro, encontramos la financiación de la empresa.

2.¿Por qué el balance tiene un interés para terceros?

La obligación de formular, aprobar y depositar en el Registro Mercantil las cuentas anuales (de las que forma parte el balance) permite acceder a terceras partes interesadas en la empresa a información que les permite conformarse una idea sobre aspectos importantes de su funcionamiento, como su rentabilidad o su solvencia, al tiempo que facilita la realización de valoraciones.

Además, los balances sirven para efectuar comparaciones. En primer lugar, resulta interesante comparar los balances de dos o más empresas diferentes o, por ejemplo, los de una empresa con su sector. En ese sentido, son útiles los datos de la central de balances del Banco de España.

En segundo lugar, los terceros se asoman al balance para interesarse por la evolución de la empresa. Les puede interesar comparar su composición en dos momentos diferentes. Por ejemplo, querrán saber si ha aumentado o reducido su tamaño, si se endeuda cada vez más o cada vez menos, los cambios que se van produciendo en su capital circulante…

3.El balance de situación como parte de las cuentas anuales

El balance por sí solo muestra cierta información, pero forma un conjunto con otros documentos. Son las denominadas cuentas anuales, que comprenden, además del balance:

En el análisis contable es habitual tener que recurrir a información procedente de varios de estos estados contables. Por ejemplo, diferentes medidas de la rentabilidad de la empresa se suelen calcular como un cociente entre alguna cifra relacionada con los beneficios (información procedente de la cuenta de pérdidas y ganancias) y alguna cifra del balance como, por ejemplo, el activo total, el patrimonio neto u otra cantidad obtenida a partir de la información contenida en el balance.

4.La composición del balance

La composición del balance variará en función de la regulación que le sea aplicable. Por ejemplo, puede cambiar en alguna medida:

  • Antes y después de una reforma contable
  • Entre las cuentas individuales y consolidadas
  • En las legislaciones de diversos países
  • En función del tamaño de la empresa pueden existir formatos más extensos o abreviados

En líneas generales, existen tres elementos principales:

  • El activo comprende bienes, derechos y otros recursos controlados por la empresa.
  • El pasivo representa las deudas de la empresa.
  • La cifra del patrimonio neto resulta de la diferencia entre los dos elementos anteriores.

La composición del activo

El activo se clasifica en corriente (o circulante) y no corriente (también llamado fijo o inmovilizado). La distinción entre corriente y no corriente se basa en si se espera que los activos se vayan a consumir o vender en el transcurso del ciclo normal de explotación (activos corrientes) o en un tiempo más dilatado (activos no corrientes).

Ese ciclo de explotación se refiere al tiempo que pasa entre la adquisición de activos para la incorporación al proceso de producción y la realización de los productos en forma de efectivo. Si no se puede definir claramente, se considera que dura un año.

En el activo no corriente encontramos, por tanto, elementos que van a permanecer un tiempo más o menos largo en la empresa como, por ejemplo, los intangibles, maquinaria, vehículos, inversiones inmobiliarias, etc.

Por su parte, el activo corriente lo conforman elementos que están entrando y saliendo cada poco tiempo de la empresa y que son sustituidos por otros semejantes. Por ejemplo, las cantidades que nos deben los clientes, normalmente, nos las devolverán en el corto plazo, pero surgirán nuevos créditos. En el activo corriente destacan, entre otros, existencias, cantidades debidas por clientes, cantidades debidas por otros deudores como, por ejemplo, Hacienda u otra Administración Pública, o Tesorería.

Pasivo

En el pasivo aparecen diversas categorías de deudas y provisiones. Por un lado, encontramos las de largo plazo como, por ejemplo:

  • Provisiones a largo plazo (personal, medioambientales, reestructuraciones…).
  • Préstamos bancarios a largo plazo.
  • Empréstitos de obligaciones…

Por otro lado, encontramos diversas categorías de deudas y provisiones ligadas al ciclo de explotación de la empresa y, por tanto, al corto plazo, así como la parte de deudas a largo plazo que va a vencer en el corto plazo. Entre otras partidas encontramos deudas con proveedores, con Hacienda, la Seguridad Social, con el personal…

Patrimonio neto

Es la cifra que permite que cuadre el balance, es decir, la diferencia entre el valor del activo y el del pasivo. Sus componentes principales son:

  • El capital que resulta de la constitución de la empresa y las posteriores ampliaciones y reducciones de capital.
  • En las sociedades de capital puede haber una prima de emisión representativa de aportaciones de socios por encima del valor nominal de la participación o acción.
  • Diferentes categorías de reservas relacionadas, entre otros aspectos, con los beneficios que se han ido reteniendo, en lugar de repartirse en forma de dividendos y con el cumplimiento de obligaciones que marca la ley.
  • Resultados que todavía no han sido aplicados.
  • Determinados ajustes procedentes de la valoración de instrumentos financieros por su valor razonable.
  • Diversas categorías de fondos recibidos gratuitamente como una subvención, una donación, una herencia o un legado.

Entender mínimamente un balance es imprescindible para cualquier autónomo. Y no solamente se trata de aprender a leerlo o extraer información útil de él, sino también de comprender su importancia para terceros.

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