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Ajustes en la contabilidad del IVA ante el cierre del ejercicio

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Sage

Te explicamos en este post con contenido actualizado qué ajustes en la contabilidad del IVA debes realizar antes del cierre del ejercicio. ¡Toma nota!

  • El reflejo de la liquidación del último modelo 303 es una parte importante del cierre contable.
  • Es útil aprovechar el cierre para realizar comprobaciones en la contabilización del IVA.

Al realizar el cierre contable y fiscal, uno de los ajustes clave tiene que ver con la contabilidad del IVA. Lo es, en principio, porque la propia mecánica contable del IVA obliga a reflejar la liquidación del último período (mes o trimestre) del año.

¡Comparte! Aprende a ajustar la contabilidad del IVA correctamente antes del cierre del ejercicio.

Más allá, el cierre es un momento muy trascendente para efectuar otros ajustes y algunas comprobaciones. En el caso del IVA el beneficio es doble: evitaremos errores tanto contables como fiscales.

Aplicación de la regla de la prorrata y su contabilización

Si realizamos actividades tanto exentas como no exentas, deberemos aplicar la regla de la prorrata. Con ella, se determina la parte del IVA soportado que es deducible en función de la proporción de actividades no exentas.

A lo largo del ejercicio, habremos aplicado la prorrata provisional. Y, con ella, aplicaremos un determinado porcentaje al IVA soportado. El resto, no deducible, habrá incrementado el precio de adquisición.

Si realizamos tanto operaciones exentas como no exentas, prestaremos especial atención a la prorrata.

Al cierre, al determinar la prorrata definitiva, el mayor o menor IVA deducible no modificará el precio de adquisición de los bienes y servicios adquiridos. Se procederá del siguiente modo:

  • Si la prorrata definitiva es más elevada que la provisional, cargaremos la cuenta ‘472. Hacienda Pública, IVA soportado’ con abono a las cuentas 6391 y 6392. Abonaremos la cuenta ‘6391. Ajustes positivos en IVA de activo corriente’ incluiremos el mayor IVA deducible en el activo corriente. Mientras, en la ‘6392. Ajustes positivos en IVA de inversiones’ incluiremos el mayor IVA deducible en inversiones.
  • Si la prorrata definitiva es más reducida que la provisional, cargaremos las cuentas 6341 y 6342 con abono a la cuenta ‘472. Hacienda Pública, IVA soportado’. En la cuenta ‘6341. Ajustes negativos en IVA de activo corriente’ anotaremos el menor IVA deducible en el activo corriente. En la cuenta ‘6342. Ajustes negativos en IVA de inversiones’ anotaremos el menor IVA deducible en inversiones.

Otros ajustes en la contabilidad del IVA al cierre del ejercicio

El IVA es un impuesto que puede estar sujeto a muchos ajustes. Algunos de ellos se realizan al cierre; otros, cuando se tiene constancia o cuando se da alguna circunstancia concreta. No obstante, esto último puede coincidir con el cierre porque es un momento propicio para realizar comprobaciones. Entre otros ajustes y regularizaciones, encontramos:

  • La regularización de bienes de inversión. Al cierre, puede que tengamos que practicar ajustes positivos o negativos en el IVA por diferencias importantes en la prorrata. Se valora la diferencia entre el IVA que prevaleció en el año de la adquisición y el de los años siguientes.
  • Errores tanto de hecho como de derecho de ejercicios anteriores. Pueden tener consecuencias en el IVA. Si así es, el cargo o abono de la cuenta ‘472. Hacienda Pública, IVA soportado’ o de la ‘477. Hacienda Pública, IVA repercutido’ lo haremos contra una cuenta de reservas.
  • Cambios en las circunstancias que motiven una modificación de la base imponible. También puede dar lugar a ajustes positivos o negativos.
  • Operaciones que han quedado sin efecto. Las contabilizamos en su momento, pero después el contrato se ha rescindido, se ha resuelto u otra circunstancia semejante. Pueden dar lugar a un menor IVA soportado o deducido.

Es una buena idea aprovechar el cierre para realizar comprobaciones y solucionar errores.

Sage

Poner en orden el IVA es necesario para un buen cierre del ejercicio contable.

El reflejo contable de la liquidación del IVA

En general, a lo largo del ejercicio, habremos ido reflejando las operaciones del siguiente modo:

  • El IVA deducible de las compras lo habremos reflejado cargando la cuenta ‘472. Hacienda Pública, IVA soportado’. La parte no deducible del IVA soportado habrá formado parte del precio de adquisición de los bienes o servicios.
  • El IVA que repercutimos a los clientes lo habremos reflejado abonando la cuenta ‘477. Hacienda Pública, IVA repercutido’.

Al terminar el ejercicio, debemos tener en cuenta que el cierre coincidirá con el devengo de la última liquidación (mensual o trimestral) del IVA del año. Por lo tanto, en ese momento, haremos un asiento en el que:

  • Cargaremos la cuenta ‘477. Hacienda Pública, IVA repercutido’.
  • Abonaremos la cuenta ‘472. Hacienda Pública, IVA soportado’.
  • La diferencia entre el IVA repercutido y el soportado la reflejaremos bien abonando la cuenta ‘4750. Hacienda Pública, acreedora por IVA’ (si es más el IVA repercutido que el deducible) o cargando la cuenta ‘4700. Hacienda Pública, deudora por IVA’ (si es más el IVA deducible que el repercutido).

Con este último asiento, por un lado, habremos saldado las cuentas 472 y 477 en las que contabilizamos las operaciones habituales. Además, quedará reflejado el importe a ingresar, compensar o devolver de la liquidación del IVA.

La contabilidad del IVA y la memoria de las cuentas anuales

En la memoria, tanto en el modelo abreviado como en el normal, hay un apartado referido a la información fiscal. Si bien el protagonista de este apartado es el impuesto sobre sociedades, también se incluye:

  • En el modelo normal, cualquier circunstancia significativa sobre otros tributos, en particular, se señala cualquier contingencia fiscal.
  • En el abreviado, cualquier otra información cuya publicación venga exigida por la norma tributaria.

Por tanto, no suele ser habitual encontrar en las memorias de las cuentas anuales demasiada información sobre el IVA y menos en las de las pymes. Lo más frecuente suelen ser:

  • Cuadros en los que aparecen los saldos acreedores o deudores que se mantienen por IVA frente a la Hacienda Pública.
  • Indicación de la prorrata, incluyendo, si es el caso, las de los sectores diferenciados.
  • Contingencias fiscales derivadas, por ejemplo, de cambios de criterio administrativos o jurisprudenciales relacionados con el IVA.

Cerrar bien el IVA ayuda a evitar errores contables, fiscales y de facturación. Para ello, lo mejor es contar con las herramientas tecnológicas adecuadas.

Nota del editor: Este artículo fue publicado por primera vez en 2012 y actualizado a 2021 por su relevancia.