Playing now

Playing now

Lo que todo emprendedor debe conocer sobre la jurisprudencia del Tribunal Supremo

Volver a los resultados de búsqueda

Logotipo de Sage Advice
Sage AdviceConsejos útiles sobre gestión empresarial y actualidad legal
SubscríbeteSubscríbete
sage

La jurisprudencia constituye para los emprendedores una herramienta muy útil en la previsión de las posibles consecuencias jurídicas de su actividad.

  • En este post te explicamos como la jurisprudencia es algo distinto de una mera sentencia
  • Puede ser vista como un indicador de posibles conflictos jurídicos y de sus soluciones

La actividad del Tribunal Supremo suscita, últimamente, un mayor interés entre la población. No es que su importancia haya crecido. En realidad, siempre ha sido muy grande. Más bien ha resultado que se han acumulado muchos asuntos que acaparan la atención general, más allá de la de las partes afectadas. En todo caso, para los emprendedores, es una buena ocasión para acercarse un poco más a la jurisprudencia.

No es que el Tribunal Supremo sea una máquina de fabricar jurisprudencia, ya que tiene otras funciones trascendentes, pero sí es cierto que la jurisprudencia tiene una relevante repercusión empresarial por su generalidad.

¿Qué es la jurisprudencia?

Es importante evitar equívocos, ya que este término se emplea de formas diferentes. Por ejemplo, uno es el sentido coloquial recogido en el diccionario de la Real Academia Española, es decir, “conjunto de las sentencias de los tribunales, y doctrina que contienen”.

Por lo tanto, en ese primer sentido, cualquier sentencia puede formar parte de la jurisprudencia. Y, en particular, nos importan los criterios que manifiestan. Tiene un valor indudable, en tanto muestra la forma de resolver un conflicto jurídico por parte de un tribunal formado por personas con formación, experiencia y una dedicación al caso.

Otro sentido en el que se emplea el término jurisprudencia, que es al que nos referimos en esta entrada. es el recogido en el Código Civil.

En su artículo 1.6, la define como “la doctrina que, de modo reiterado, establezca el Tribunal Supremo al interpretar y aplicar la ley, la costumbre y los principios generales del derecho”.

Nos referimos, por tanto, a los criterios que ha podido manifestar el Tribunal Supremo en, al menos, dos sentencias y que han sido la razón fundamental para decidir los casos en uno u otro sentido.

Por otro lado, el término puede ser empleado en muchos otros sentidos, con significado semejante, para referirnos a la doctrina que se manifiesta en sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, del Tribunal Constitucional, de tribunales superiores de justicia, etc.

¿Dónde podemos consultar la jurisprudencia?

Existen muchos medios de acercarnos a la jurisprudencia. Por ejemplo, podemos acudir a publicaciones físicas u online que la comentan. Si lo que queremos es consultar el texto de una sentencia del Tribunal Supremo, podemos acudir a la web del Centro de Documentación Judicial, que nos ofrece un buscador en el que podemos acceder a la información de nuestro interés.

Si seleccionamos como tipo de resolución la sentencia y como tipo de órgano el Tribunal Supremo, podemos introducir los términos de nuestro interés en el campo denominado “texto libre”. Obtendremos las sentencias referidas al tema que buscamos.

La orientación en la toma de decisiones

En principio, actuar conforme a los criterios manifestados en la jurisprudencia puede aportarnos seguridad y reducir los riesgos de nuestra actividad. Lo normal es que nos den la razón en juicio y fuera de él.

Por ejemplo, en asuntos administrativos. si presentamos un recurso administrativo (de reposición o de alzada), apoyándonos en que la jurisprudencia nos da la razón, es probable que la propia Administración nos la dé también ya que. en último caso, si el conflicto llega hasta el Tribunal Supremo, es previsible que la sentencia nos sea favorable. De este modo, es posible que nos podamos evitar tener que presentar un recurso contencioso administrativo.

No obstante, es importante valorar el ritmo al que puede cambiar la jurisprudencia. Lo más habitual es que lo haga más o menos rápido en función de cómo afectan los cambios en la realidad social (que, según el artículo 3.1 del Código Civil, han de tenerse en cuenta al interpretar las normas) al campo de nuestro interés.

Por ejemplo, aunque no hay reglas exactas, suele ser habitual que cambie con mayor rapidez la jurisprudencia en los asuntos mercantiles o fiscales que en los civiles. La razón principal es que la vida empresarial busca con rapidez nuevas formas jurídicas a las que acogerse, condiciones diferentes, contratos que no están tipificados, formas innovadoras de estructurar las organizaciones, etc.

Lo normal es que, tarde o temprano, el Tribunal Supremo tenga que pronunciarse sobre las dudas y cuestiones que plantean las nuevas formas jurídicas que, permanentemente, van surgiendo en el mundo empresarial y sobre cómo repercuten esas novedades en la realidad social en la que debe interpretarse todo el derecho. Y, por lo tanto, finalmente, el efecto se notará en todo tipo de asuntos y, particularmente, en los más relacionados con las formas de proceder que se van introduciendo en el mundo empresarial.

No obstante, también es cierto que un cambio de jurisprudencia puede ser la antesala de uno legal. Hay una nueva realidad, se suscitan dudas y conflictos, los tribunales se tienen que pronunciar, existe una presión para que se regule y se acaban aprobando normas en uno u otro sentido.

La jurisprudencia dentro y fuera de juicio

Uno de los efectos más beneficiosos de la jurisprudencia es, precisamente, que es capaz de evitar muchos juicios innecesarios. Lo hace cuando alguna de las partes prefiere evitar acudir a los tribunales sabiendo que es previsible, a la luz de la jurisprudencia, que vaya a perder.

Y, por otro lado, la jurisprudencia, en otros casos, puede ser un argumento de peso para que termine una batalla judicial de forma negociada. En el mundo empresarial, el desgaste de este tipo de procesos es doble: externamente, en la relación con la parte en conflicto y por la repercusión en la visión que otras personas y entidades tienen sobre nosotros; internamente, por la tensión que pueda sufrir la propia organización.

¿Y qué pasa cuando no hay jurisprudencia?

La ausencia de jurisprudencia sobre una cuestión de nuestro interés suele deberse, principalmente, a dos motivos. Uno de ellos es que el tipo de asuntos que nos preocupa no sea muy conflictivo, lo que puede haber sido la causa de que no haya habido juicios. El otro es que aún sea demasiado pronto y no haya dado tiempo a que el Tribunal Supremo se pronuncie.

En cualquiera de los dos casos, debemos recabar informes y asesoramiento jurídicos que nos permitan saber los escenarios posibles, plantear nuestra línea de argumentación en los tribunales, estudiar la reacciones ante cada escenario, y valorar cómo comunicaremos nuestra posición a las diferentes partes interesadas.La reacción ante los cambios jurisprudenciales

La jurisprudencia aporta previsibilidad y seguridad. Sin embargo, también hay que estar preparados ante los posibles cambios, de modo que actuemos con rapidez y precisión, para evitar perder oportunidades o sufrir daños.

Planificación y flexibilidad son claves en la gestión de los cambios jurisprudenciales. La primera sirve para saber cómo hay que reaccionar, incluso antes de conocer las sentencias. La segunda es necesaria para afrontar los retos organizativos, técnicos y financieros que suponga la adaptación al nuevo entorno jurídico.

La jurisprudencia es un compañero de viaje del emprendedor. Orienta sobre el marco jurídico de sus actividades y sirve de guía para la toma de decisiones.