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Mejora el empleo, pero no suben los salarios

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Explicamos las razones principales por las que la recuperación laboral se caracteriza por el incremento del empleo, pero no de los salarios.

  • En 2017, los salarios crecieron un 0,5% menos que los precios, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo.
  • La mejora salarial y de la productividad constituye uno de los retos importantes de la economía española.

Los mercados laborales son como un poliedro que, observado desde diferentes ángulos, puede aportarnos conclusiones desconcertantes. No siempre caminan en el mismo sentido las condiciones laborales, la conflictividad, la accidentalidad, las tasas de actividad de los diferentes colectivos, las disparidades territoriales y sectoriales, el desempleo, etc.

Sin embargo, existen dos “protagonistas” que acaparan mucha de nuestra atención sobre los mercados laborales. Son el empleo y los salarios. Parece lógico que una recuperación laboral se acompañe de una vigorosa creación de empleo y subidas de sueldo generalizadas. Sin embargo, los salarios se están rezagando. En 2017, crecieron un 0,5% menos que los precios, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo en un contexto de crecimiento. Veamos algunas de las principales causas.

El efecto composición

Durante la crisis, una proporción importante de los trabajadores que perdieron su empleo tenían sueldos bajos y condiciones precarias. Eso hizo que su peso dentro del conjunto disminuyese. Como resultado, el trabajador típico que conservó el empleo pasó a ser más mayor, más experimentado más formado… y, como consecuencia, con mayor salario. Aunque la crisis afectó a las remuneraciones de todos, el salario medio cayó menos porque se incrementó el peso de los que más ganaban.

¡Comparte el dato! En 2017, los salarios crecieron un 0,5% menos que los precios, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo.

A medida que se ha ido recuperando el empleo, está pasando lo contrario. Sí, hay nuevos perfiles que aportan gran valor a las empresas y que tienen una remuneración más elevada que la media. Sin embargo, una parte muy relevante de la creación de empleo se centra en trabajos precarios, lo que contribuye a que el salario medio no se recupere con fuerza.

Un aspecto importante es la recuperación del empleo joven y la incorporación de nuevas generaciones de trabajadores. Por lo general, cuentan con menos experiencia e, incluso, formación que los más veteranos. Eso explica una parte de sus menores salarios.

Por otro lado, los pluses de antigüedad contribuyen a aumentar la brecha entre salarios de jóvenes y veteranos. De hecho, muchas empresas tienden a pagar la antigüedad por encima de lo que sería normal en función de su contribución a la productividad. La razón es disciplinaria y de incentivo al esfuerzo. Con ello pretenden lograr que el trabajador cumpla con sus responsabilidades. De ser despedido (por ejemplo, por una sanción disciplinaria) perdería la antigüedad acumulada en la empresa y le sería difícil encontrar condiciones semejantes.

Además, muchos de esos jóvenes que se incorporan lo hacen en puestos y sectores de baja productividad. El resultado es que el incremento del peso de sus salarios dentro del conjunto de la masa salarial española está contribuyendo a contener el salario medio español.

La fase de la digitalización

La digitalización está, en la mayoría de las empresas, en fase de transición. El futuro habrá de pasar por un incremento de las propuestas disruptivas, un cambio organizativo y laboral y una mejora de la experiencia de los clientes que propicie un incremento de su valoración de los productos. El resultado ha de ser un importante incremento de la productividad que impulse los salarios.

Sin embargo, en esta fase, una de las características fundamentales de los canales digitales es la de ser altavoz de ventajas de precios. Precisamente, uno de los factores para conseguirlas suele ser el hecho de tener unos costes salariales reducidos.

Algunos líderes digitales han ganado tamaño, y peso en los mercados de trabajo, con este tipo de estrategias. Su poder en los mercados de trabajo es creciente y ello retroalimenta su capacidad para fijar salarios más bajos y sostener costes y precios reducidos que refuercen su posición competitiva.

Todo ello se produce, además, en un marco de cambio jurídico-organizativo. La digitalización está propiciando oportunidades para trabajar de otra manera. Por su parte, muchas empresas, buscan los marcos jurídicos más adecuados para pagar lo mínimo posible a sus trabajadores.

En definitiva, emplean el cambio organizativo como palanca para mover su actividad fuera del campo de aplicación de normas y convenios laborales que puedan restringir su capacidad para fijar remuneraciones reducidas.

El comportamiento de la productividad

La productividad es uno de los factores determinantes de los salarios que mayor importancia tiene. Los trabajadores ganan atractivo cuanto mayor es su capacidad de contribuir a incrementar la producción y la valoración por los clientes de lo que producen.

La economía de España (y la de muchos países de su entorno) arrastra varias décadas de estancamiento o crecimiento débil de la productividad. Fundamentalmente, crece por término medio durante las crisis debido a que los trabajadores menos productivos suelen ser los que tienen mayor probabilidad de despido llegados los malos momento.

Obviamente, la productividad depende de muchos factores políticos, culturales, tecnológicos, sociales, etc. No obstante, lo que sucede en las empresas es muy importante y, desde ese ámbito se pueden tomar muchas iniciativas:

  • Avances en la transformación digital.
  • Afrontamiento de procesos de internacionalización (incluso en las pymes).
  • Apuesta por el conocimiento y las actividades escalables.
  • Incremento del peso del I+D+i.
  • Aumento de tamaño de las pymes acompañado de creación de estructuras organizativas y departamentos especializados.
  • Perfeccionamiento de los programas de formación continua.
  • Acceso a las herramientas de trabajo y soluciones de gestión más modernas.
  • Realización de inversiones que incorporen tecnologías de última generación…

En su mayoría, no son retos sencillos. Sin embargo, de su superación no solamente dependerán los salarios de los trabajadores, sino también la capacidad de las empresas para generar beneficios y, en última instancia, para sobrevivir.