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6 tareas que hacer en el último empujón del año

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Describimos las principales tareas que pueden ayudar a las empresas a terminar bien 2019 y a comenzar con mejores fundamentos 2020.

  • Dar un paso atrás analizando el año nos dará un aprendizaje esencial para tomar decisiones futuras
  • En el último momento del año ya tendríamos que llevar adelantadas algunas tareas esenciales para 2020 como el cierre del presupuesto

El día a día de los negocios hace que, en muchas ocasiones, no demos un paso atrás para analizar lo que está ocurriendo en la empresa, qué está fallando, en qué podemos mejorar o qué podemos cambiar. Sumergidos en el último sprint antes de que acabe el año, debemos ralentizar un poco el ritmo para dedicar tiempo a algunas tareas que no pueden quedarse sin hacer antes de comenzar el 2020.

¡Comparte! ¿Tienes tareas pendientes del 2019? No acabarlas puede ser un lastre para un buen año.

Además, un empresario debe ponerse siempre una gran cantidad de sombreros para lidiar con un bombardeo constante de problemas, muchos de los cuales pueden evitarse con previsión y proactividad. Por ejemplo, dar pérdidas por un producto no rentable o un equipo no motivado por una cultura de trabajo muy estricta. Por ello, es importante esforzarse para que la empresa, clientes y trabajadores funcionen en sintonía en este último empujón del año. Veamos algunas acciones útiles para ello.

No cerrar bien todas las tareas pendientes de 2019 puede convertirse en un lastre para el año entrante.

1) Felicitar a los clientes

La Navidad es un buen momento para reforzar nuestra marca de cara a los clientes. Aunque los villancicos y postales se han perdido mucho como tradición, el mero hecho de felicitar a nuestros clientes nos permitirá reforzar el vínculo con ellos.

Primero tenemos que decidir qué presupuesto queremos destinar a esta acción. No es lo mismo tener un regalo inesperado que un email a través de una app gratuita…

El segundo paso es decidir a quién vamos a hacer partícipe de nuestra felicitación. ¿Clientes fidelizados? ¿Clientes potenciales? ¿Y los proveedores? Quizás sea muy arriesgado y nuestro bolsillo no esté preparado para tener en cuenta a todo el mundo. Por ello, podemos acotar por aquellos con más potencial, los que queramos recuperar, los que dispongan de tarjeta fidelización…

Una vez revisada nuestra base de datos y hecha la segmentación, es momento de elegir cómo queremos felicitar. Las posibilidades son muy variadas: grabar un video, una muestra de alguno de nuestros productos, una carta, vales descuento, una participación de lotería

2) ¿Es rentable el 100% de nuestro negocio?

A veces, con ver un beneficio a final de año en nuestra cuenta de pérdidas y ganancias nos damos por contentos. No obstante, de esta forma podemos estar manteniendo productos o servicios que minoran nuestros beneficios cuando, incluso sin ellos, el beneficio podría ser mayor.

Dar beneficios no es sinónimo de que todas nuestras líneas de negocio sean rentables

Por ello, analizar la rentabilidad dada de cada producto o servicio que ofrecemos es una inversión de tiempo y de futuro en nuestra empresa. Esto lo veremos muy fácil si hemos llevado una contabilidad analítica en la que veremos fácilmente cómo se han distribuido los ingresos y costes diferenciándose por factores como el cliente, el departamento o el producto.

Una vez hecho este análisis, será fuente de toma de decisiones como para:

  • Cerrar o abrir un determinado centro de costes.
  • Subir o bajar un precio final.
  • Lanzar un nuevo producto o retirarlo de nuestro mercado.

Recordemos que existen modelos estandarizados de contabilidad analítica que se pueden llevar a través de una sencilla hoja de cálculo. Aunque la base de esa contabilidad analítica debe ser una contabilidad financiera fiable, es esencial adecuar ese modelo a nuestro tipo de negocio. No obstante, será mucho más sencillo si adquirimos una solución de gestión contable que tenga integrada esta opción.

3) Emplear tiempo para la familia

Al final el recurso humano que compone nuestra empresa es el que más debemos cuidar y, en muchas ocasiones, al que menos tiempo le dedicamos. ¿Quién no ha dicho alguna vez que ve más tiempo a su compañero de trabajo que a su pareja personal?

Por ello, reunir al equipo y dedicarles unas palabras es una idea excepcional para dar cierre a un año. Pocas veces nos paramos a agradecer el tiempo y esfuerzo que dedican a que el trabajo salga. Además, podemos aprovechar para darles esa tradicional cesta de Navidad o pequeño detalle que tengamos para ellos. Recordemos que saber escuchar es tan importante como saber decir.

Es importante cuidar a las personas, el principal activo de cualquier empresa.

4) Cerrar el año contable correctamente

Cuanto antes hagamos el cierre contable, antes podremos dedicar todos los conocimientos obtenidos al año entrante. Pese a ello, muchas empresas alargan su cierre incluso hasta julio que es cuando tenemos la obligatoriedad de depositar las cuentas anuales.

¡Comparte! Descubre las tareas contables que no puedes dejar sin hacer antes de que termine el año.

Por ello, pueden venir bien algunas de las acciones para cerrar la contabilidad correctamente:

  • Revisión de saldos contables con el balance de sumas y saldos y verificar que todos los saldos muestran la cantidad correcta.
  • Reclasificar las deudas en corto y largo plazo.
  • Dotación de amortizaciones.
  • Provisiones de ingresos y gasto.
  • Verificar las partidas del inmovilizado.
  • Realizar el asiento del impuesto de sociedades.

5) Cerrar el presupuesto anual

Igual de negativo es cerrar el presupuesto anual en junio como dejarlo para febrero. Es imprescindible dejar revisado el presupuesto del año actual para ser conscientes de las desviaciones. Y, por supuesto, debemos haber dejado elaborado el presupuesto que disponemos para el ejercicio siguiente.

Anticipar presupuestos es ganar tiempo y capacidad de respuesta frente a los retos empresariales del futuro próximo

Pero no nos vale cualquier presupuesto. Hay que hacer un trabajo exhaustivo preparando el escenario en el que nos moveremos, las previsiones de tesorería adecuadas y las inversiones que se van a poder realizar para cumplir nuestros objetivos.  Además, no debemos usar el presupuesto del año anterior exactamente o aplicando un porcentaje de subida o bajada.

6) Establecer nuevos retos alcanzables

Igual que empieza el año y nos fijamos retos personales como el típico “aprender inglés”, es el momento de fijar nuevos objetivos y metas alcanzables. Por ello, hay que dar un paso atrás y preguntarse qué necesitamos para 2020.

Nuestros objetivos han de ser razonables, explicables y creíbles

No debemos fijarnos solo objetivos de producto o de inversión. Debemos ver más allá, ya que las posibilidades son infinitas:

Cerrar bien el año es algo más que hacer una lista de buenos propósitos. Implica tomar conciencia de que una buena parte de nuestro futuro depende de nosotros y hay que trazar planes creíbles y controlables para que los resultados sean satisfactorios.