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Calendario de vacaciones: cómo planificarlo sin generar conflictos y que la productividad no se vea afectada

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Esta semana empieza oficialmente el verano y muchas empresas aprovechan una bajada de la producción para comenzar con los calendarios de vacaciones.

  • Cómo planificar el calendario de vacaciones en las empresas tratando de cuadrar los turnos de descanso a gusto de todos
  • Cómo hacer que la productividad y los derechos de los trabajadores no se vean afectados

Cada vez es más raro que las empresas cierren un mes al año, algo muy habitual en el pasado y que permitía que todos los empleados se fueran de vacaciones a la vez. En la actualidad, organizar las vacaciones en quincenas, semanas o días laborables es lo más habitual en las empresas. Pero no es sencillo crear un calendario de vacaciones sin generar conflictos y sin que la productividad se vea afectada.

En verano, además de la jornada intensiva en muchas compañías, llega el momento de dar vacaciones. A la hora de elegir fechas, no es raro que haya tensiones o surja alguna disputa que la empresa deba resolver tomando partido por un trabajador u otro que aspiran a descansar en los mismos días. No obstante, según el Estatuto de los Trabajadores:

“El periodo o periodos de su disfrute se fijará de común acuerdo entre el empresario y el trabajador, de conformidad con lo establecido en su caso en los convenios colectivos sobre planificación anual de las vacaciones”

Derechos de los trabajadores para elegir sus vacaciones

La empresa, por motivos organizativos, suele tener la última palabra. Las vacaciones nunca abarcarán un periodo inferior a 30 días naturales por año. Un ejemplo claro sería el de las compañías que cierran un mes al año y obligan a cogerse las vacaciones en ese periodo. Si alguien no está de acuerdo y quisiera elegir otras fechas, primaría la necesidad de cubrir debidamente los servicios prestados por la empresa y no los deseos e intereses de los empleados. Esto ha sido reconocido en diferentes sentencias del Tribunal Supremo.

Por lo tanto, la empresa fijaría el número de trabajadores que pueden coincidir en sus vacaciones por departamento. A partir de aquí, lo habitual es establecer unas fechas donde se pueden coger vacaciones y determinados meses en el año en los que no es posible, que suelen coincidir con los meses de mayor acumulación de trabajo. Hay que tener en cuenta que:

  • El calendario de vacaciones debe estar publicado al menos con dos meses de antelación para que los trabajadores puedan planificarse, según el Estatuto de los Trabajadores.
  • Los trabajadores con hijos en edad escolar a su cargo tienen preferencia para elegir vacaciones en este periodo. Aquí se puede aplicar tanto al verano como a las vacaciones de Navidad, por ejemplo.
  • En el caso de tener dos empleados que sean pareja de hecho o matrimonio, suelen tener derecho al menos a disfrutar 15 días de vacaciones juntos, aunque es algo que depende del convenio colectivo.
  • En muchos convenios también se reconoce el derecho del trabajador a elegir la fecha de al menos 15 días de sus vacaciones, pudiendo la empresa fijar los otros 15 cuando estime oportuno.
  • Si antes del periodo de vacaciones se produce una baja laboral y se prolonga durante la fechas previstas para el descanso, el empleado tendrá derecho a disfrutarlas una vez finalizada dicha baja.

Libertad para elegir, la clave que ponga de acuerdo a todo el mundo

Para que un calendario de vacaciones funcione, es necesario que sea flexible. No siempre es fácil cuadrar el descanso que queremos o podemos cogernos con el resto de la familia. Es habitual seleccionar un periodo y, al cabo de un tiempo, realizar algún cambio. La empresa debe tener mano izquierda para que, siempre que sea posible y no comprometa la productividad, facilitar el movimiento de fechas.

También es clave fijar un criterio a la hora de adjudicar los días de vacaciones. Teniendo en cuenta lo que nos impone el Estatuto del Trabajador y los convenios, cada organización elige una alternativa. En muchos es la antigüedad la que rige, y los empleados más veteranos eligen primero sus fechas. En otras es simplemente el primero que sabe qué fechas quiere el que se las adjudica si están libres.

Por último, es fundamental ser justos en los conflictos. Muchas veces, los empleados no se ponen de acuerdo en las semanas de vacaciones y ambos quieren las mismas fechas. En muchas ocasiones, ambas partes creen tener razón y no dan su brazo a torcer. Es la empresa la que tiene que ejercer de árbitro, lo que implica que necesariamente una de las partes quedará descontenta.

Contratar más personal para mantener la productividad

Por último, en muchos sectores, el verano es una época de fuerte trabajo. Conjugar descanso de personal con la productividad, en ocasiones, es todo un problema. A veces, no queda más remedio que contratar más personal para que la productividad no se vea afectada. Lo ideal en estos casos es que el calendario de vacaciones de verano se alargue y no sea estrictamente julio y agosto. Es normal que sea de mayo a septiembre, incluso octubre, algo que se suele fijar en el convenio colectivo.

En otros convenios se establecen mecanismos compensatorios para aquellos trabajadores que quieran trasladar sus vacaciones de verano a otra época del año. Normalmente se establece una cantidad económica por semana que se mueva a un momento donde los picos de trabajo no sean tan elevados. Es una forma de incentivar el descanso fuera del periodo estival y de que ambas partes salgan ganando.

En todos los casos, es fundamental que el responsable de recursos humanos tenga mano izquierda y sepa mediar tanto en conflictos como que todas las partes, incluida la empresa, sepan ceder para que un periodo de vacaciones no se convierta en un problema que afecte a la convivencia el resto del año.

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