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Como contabilizar el resultado del ejercicio con beneficios

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Explicamos los principales aspectos relativos a la contabilización del resultado del ejercicio y su aplicación.

  • El resultado del ejercicio es una parte esencial de cada uno de los estados contables que forman parte de las cuentas anuales.
  • La aplicación del resultado tiene consecuencias tanto jurídicas como contables.

Durante mucho tiempo se consideró la obtención de beneficios como el principal objetivo de las empresas. Hoy, se tiene mucha más conciencia de que pueden existir otros muchos, fundamentalmente vinculados a las aspiraciones personales de sus gestores y a diversos compromisos sociales y ambientales. Pero ello, no ha hecho que la contabilización del resultado haya perdido un ápice de su importancia.

¡Comparte! Averigua cómo se contabiliza el resultado del ejercicio con beneficios.

Todo emprendedor debe tener claros algunos aspectos clave de la mecánica de la contabilización del beneficio. De esta forma tendrá un mejor conocimiento de la evolución de su empresa. Además, entenderá mejor algunas obligaciones legales. Y no olvidemos la importancia del resultado contable en la proyección de la actividad de la empresa hacia terceros interesados.

El cierre contable y el resultado del ejercicio

A lo largo del ejercicio contable, habremos ido anotando en el libro diario las operaciones de la empresa. Ello habrá supuesto que las cuentas de ingresos vayan creciendo con saldo acreedor y las de gastos con saldo deudor.

Al cierre del ejercicio deberemos realizar una serie de asientos de regularización y cierre. Afortunadamente, las soluciones de gestión modernas nos permiten automatizar este y otros procesos.

Entre todos esos asientos, uno de ellos conducirá a la refundición de todas las cuentas de ingresos y gastos en una sola. Para ello:

  • Cargaremos las cuentas de los grupos 6 y 7 (normalmente de este último) que presenten al final del ejercicio saldo acreedor con abono a la cuenta 129 (resultado del ejercicio).
  • Abonaremos las cuentas de los grupos 6 y 7 (normalmente del 6) que presenten al final del ejercicio saldo deudor con cargo a la cuenta 129.

Con ello, habremos conseguido que, al cierre, todas las cuentas de ingresos y gastos queden a cero. El resultado quedará reflejado en la correspondiente cuenta, la 129. Un proceso semejante se producirá, paralelamente, con las cuentas de los grupos 8 y 9, pero en este caso se abonan o cargan con cargo o abono a cuentas del subgrupo 13.

El resultado del ejercicio en las cuentas anuales

Cuando formulemos las cuentas, el resultado del ejercicio será pieza clave de los diferentes estados contables. De hecho, su reflejo es uno de los principales objetivos que persiguen las cuentas anuales.

En el balance, aparecerá en el patrimonio neto y, dentro de él, en los fondos propios. Eso sí, la partida referida al resultado del ejercicio se emplaza entre las situadas más abajo de las referidas a los fondos propios. La razón es que, a pesar de formar parte de la financiación a largo plazo de la empresa, normalmente, durante el ejercicio habrá de aplicarse a unos u otros destinos.

Obviamente, es en la cuenta de pérdidas y ganancias donde el resultado del ejercicio es el protagonista. Constituye su saldo y la información contenida en ella viene a desglosar las categorías de ingresos y gastos que han contribuido a formarlo.

El resultado también es muy importante en el estado de cambios en el patrimonio neto. Juega el siguiente papel en los dos documentos que lo conforman:

  • En el de ingresos y gastos reconocidos, es una de las partidas que se tienen en cuenta para calcular esa cantidad.
  • En el estado total de cambios en el patrimonio neto se informa de todas las modificaciones habidas en el patrimonio neto derivadas de diversas fuentes, entre ellas el resultado del ejercicio y de ejercicios anteriores.

Por su parte, uno de los objetivos de la memoria es realizar ampliaciones de información y comentarios orientados, entre otros aspectos, a trasladar una imagen fiel de los resultados de la empresa.

Finalmente, el estado de flujos de efectivo también parte del resultado del ejercicio. Posteriormente, realiza una serie de ajustes que nos permiten ir comprendiendo el origen y la utilización de los activos monetarios representativos de efectivo y otros activos líquidos equivalentes.

La aplicación del resultado del ejercicio

Un aspecto clave es qué hacer con el resultado. A esa pregunta responde la aplicación del resultado, que es una acción con consecuencias tanto jurídicas como contables.

Repercusiones jurídicas del resultado contable

Desde el punto de vista jurídico, dependiendo de la forma jurídica que adopte nuestra empresa, pueden surgir obligaciones relacionadas con la aplicación del resultado. Por ejemplo, en las sociedades de capital es uno de los puntos sobre los que deberá resolver la junta general ordinaria de socios durante los seis primeros meses del ejercicio.

En cuanto a qué se pueden aplicar los resultados, las dos grandes partidas suelen ser:

  • La distribución de dividendos activos a los socios (en definitiva, el reparto de beneficios).
  • La dotación de reservas voluntarias. Estas últimas son constituidas libremente por la empresa y contribuyen a incrementar su financiación propia. Son la principal forma de retener beneficios dentro de la empresa.

La aplicación del resultado es uno de los momentos clave del ciclo mercantil y contable.

Además, pueden existir otros destinos a los que se puede aplicar el resultado; por ejemplo:

  • El saneamiento de pérdidas de ejercicios anteriores
  • La dotación de la reservas legal o estatutaria
  • La dotación de otros tipos de reservas
  • El pago de bonos de fundador y de retribuciones a los directivos o a los trabajadores con cargo a los resultados
  • Ampliación del capital

Por otro lado, si quedase alguna parte del resultado sin aplicar, esa cifra figurará en una partida denominada remanente.

Contabilización de la aplicación del resultado

En todos estos casos, lo que haremos será cargar la cuenta 129 (en la que tenemos reflejado el resultado del ejercicio) con abono a las cuentas representativas de la partida correspondiente del patrimonio neto o a cuentas de tesorería si la aplicación representa un pago a los accionistas, los trabajadores, los directivos, los fundadores, etc. En el caso de que el pago no se materialice en ese momento, se cargará con abono a una cuenta representativa de la deuda contraída.

Un caso especial se produce cuando se ha pagado o reconocido ya un dividendo activo a cuenta de ese ejercicio. Hasta la aplicación del resultado, figurará en el patrimonio neto, minorando los fondos propios en la cifra reconocida o pagada. En el momento de aplicarse, se abonará la cuenta que lo representa por el importe de su saldo con cargo a la cuenta 129.

Precisiones recientes en la aplicación del resultado

La Resolución del ICAC de 5 de marzo de 2019 tiene, entre otros aspectos, como motivación introducir ciertas precisiones en la contabilidad de sociedades. A tal fin, ha introducido algunas precisiones que han comenzado a aplicarse en las cuentas anuales de 2020 de las sociedades de capital, que son las que se presentan en 2021.

En concreto, introduce precisiones, como:

  • Si existe un dividendo obligatorio, debe contabilizarse en la cuenta de pérdidas y ganancias como un gasto financiero más.
  • No se puede repartir dividendos si, como consecuencia de ello, el patrimonio neto resulta inferior al capital social. Puede llegar a ser el caso, por ejemplo, cuando hay pérdidas de ejercicios anteriores acumuladas. Si se diese esa circunstancia, lo primero será aplicar el beneficio a la compensación de pérdidas. Después, se podría dotar la reserva legal.
  • Los beneficios imputados directamente en el patrimonio neto no pueden repartirse.
  • Tampoco se pueden distribuir dividendos cuando el patrimonio neto sea menor que el valor en libros del activo en concepto de investigación y desarrollo.
  • El dividendo a pagar se contabiliza por su valor actual y, posteriormente, a coste amortizado. No obstante, como suele ser una deuda que hay que pagar a corto plazo, en esos casos puede ser contabilizado por su valor nominal.
  • Puede darse que, a raíz de una evolución adversa de la empresa, el resultado fuera insuficiente para poder realizar una propuesta de aplicación del dividendo a cuenta. En ese caso, el importe contabilizado se reclasificará a las reservas.

Condiciones para el reparto de dividendos a cuenta

La Resolución del ICAC de 5 de marzo de 2019 también regula la distribución de dividendos a cuenta. Esta sólo puede acordarse por la junta general o por los administradores bajo las siguientes condiciones:

  • Los administradores formularán un estado contable en el que se ponga de manifiesto que existe liquidez suficiente para la distribución. Dicho estado se incluirá, posteriormente, en la memoria.
  • El reparto de un dividendo obligatorio a cuenta se contabilizará como un gasto financiero en la cuenta de pérdidas y ganancias.
  • En todo caso, el reparto del dividendo a cuenta está sujeto a las limitaciones generales para todo reparto de dividendo, considerando el beneficio devengado desde el fin del último ejercicio.

Comprender la contabilización del resultado nos ayuda a aprender cómo funciona nuestra empresa y a cumplir mejor nuestras obligaciones.

Nota del editor: Este artículo fue publicado por primera vez en 2018 y actualizado a 2021 por su relevancia.

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