Cómo una asesoría puede ayudar en la presentación del Impuesto de Sociedades

Publicado · 4 minutos de lectura

Explicamos cuál es el valor que una asesoría o despacho profesional puede aportar a las pymes al asesorarles adecuadamente sobre el Impuesto sobre Sociedades.

  • En los 25 primeros días del mes de julio muchas pymes deberán presentar el modelo 200
  • Este asesoramiento no solamente es una recopilación sobre hechos fiscalmente trascendentes del ejercicio pasado, sino también una oportunidad para proyectar mejor el futuro

El Impuesto sobre Sociedades es uno de los hitos fiscales más importantes de las empresas. Como otros impuestos importantes, representa un conjunto de obligaciones no solamente de pago, sino también formales. De entre diversos modelos y obligaciones de pago, indudablemente una de las más destacadas es la presentación del modelo 200.

Precisamente, en los próximos días, muchas pymes se enfrentan a la confección y presentación de la declaración-liquidación del Impuesto sobre Sociedades. Las que tienen un ejercicio económico que coincide con el año natural tienen de plazo los 25 primeros días del mes de julio. Por este motivo, se trata de fechas especialmente marcadas en rojo en el calendario que implican acudir a su asesor.

Son fechas para resolver dudas

En primer lugar, es conveniente que el asesor se cerciore de que dispone de toda la información necesaria para la confección del modelo 200. Hay que prestar especial atención a aquellos supuestos en los que la normativa prevé la posibilidad de optar por diferentes opciones.

En segundo lugar, en muchos supuestos, la labor de presentación del modelo 200 exige un esfuerzo de interpretación jurídica. Eso es especialmente relevante ante la presencia de novedades tecnológicas y organizativas cuyo reflejo contable e impacto fiscal todavía esté rodeado de incertidumbre. Ha sucedido siempre, pero más en el contexto de la transformación digital de los últimos años.

En algunos supuestos, tener que decidir cómo se va a declarar reclama un esfuerzo especial de los asesores para explicar a los clientes las consecuencias. Por ejemplo, es posible que la Adminisitración Tributaria manifieste otros criterios distantes de lo que se ha declarado y la empresa se exponga a una investigación, con posibles sanciones.

En esos casos conviene que el cliente tenga una idea lo más completa posible de las opciones de prosperar de una hipotético recurso de reposición o de una reclamación económico-administrativa y del recorrido que, en su caso, pudiese tener un posterior recurso contencioso administrativo.

Por otro lado, es necesario un esfuerzo del asesor para explicar lo más importante de lo que supone la presentación del modelo 200. No es un mero trámite automático y el emprendedor ha de saber todos aquellos aspectos relacionados con dicho modelo que pudiesen condicionar su actividad.

El encaje de las tareas contables y fiscales

Existe un principio de inscripción contable, que trae como consecuencia principal que, en general, no sean deducibles fiscalmente los gastos que no han tenido un reflejo en la contabilidad, incluso cuando podrían haber sido deducibles de acuerdo con la normativa fiscal si se hubiesen contabilizado. Ello obliga a tomar decisiones en muchos casos. Por ejemplo, es posible que fiscalmente se pueda amortizar más rápido un activo de lo que nos interesa contablemente.

En esos supuestos, una de las principales preocupaciones es el reflejo de una imagen fiel en la contabilidad. No por ser posible obtener una mayor deducibilidad fiscal de gastos se deben distorsionar las cuentas. El asesor, por tanto, es una pieza esencial en la consecución de un equilibrio entre la información contable y su repercusión fiscal.

Además, es importante tener en cuenta el impacto que puede tener en la credibilidad de la empresa deducir contablemente gastos por encima de lo que representaría una imagen fiel con el fin de desgravar más o con mayor rapidez. Las cuentas anuales de la empresa son una pieza clave en la toma de decisiones de terceras partes interesadas en la empresa como, por ejemplo, potenciales socios o inversores, clientes, proveedores, etc.

El Impuesto sobre Sociedades y los proyectos empresariales

Es un buen momento también para realizar una planificación fiscal adecuada. La pyme, seguramente, tendrá proyectos que todavía no acaba de concretar y quiere conocer la repercusión que puede tener en el ámbito fiscal y, en particular, en el Impuesto sobre Sociedades decidirse por una alternativa u otra.

El modelo 200 es uno como una foto fija que representa una parte muy relevante de la situación fiscal actual de la empresa. Obviamente, habrá que tener en cuenta además otros tributos como el IVA o los que pueden recaer en otras personas o entidades con las que se relacione la empresa y cuya evolución puede acabar trasladándose a sus propios ingresos o costes.

El asesor es una pieza clave para clarificar cómo podría ir cambiando esa foto fija. Conviene realizar simulaciones de cómo podrían evolucionar las cargas impositivas que soporta la empresa en diferentes escenarios. Ello ayudará a comprender mejor cuáles pueden ser los flujos de caja esperables y los riesgos (fiscales y no fiscales) de cada alternativa.

El asesoramiento ante reformas fiscales

A diferencia de otros asesoramientos relacionados con operaciones puntuales, el asesoramiento sobre el Impuesto de Sociedades reclama mirar siempre hacia el futuro. Se presenta el modelo 200, pero no queda ahí la labor, hay que valorar lo que pueda pasar en los siguientes ejercicios.

Uno de los aspectos que más puede valorar una pyme es el asesoramiento ante reformas fiscales. Planificar proyectos exige tener una orientación sobre los riesgos y oportunidades que aporten los cambios normativos. Las empresas quieren conocer cuáles son los principales aspectos que podrían cambiar.

Obviamente, el asesor no conoce con certeza cuál será el marco normativo de cada uno de los próximos años. Sin embargo, sí es importante estar al tanto de proyectos y proposiciones no aprobados, de su estado de tramitación y las posibles enmiendas que puedan surgir en el camino.

Igualmente, es útil para la pyme un asesoramiento que le permita conocer de manera comprensible los principales puntos de controversia existentes en el debate fiscal entre los asesores, los tribunales económico administrativos y de justicia, las respuestas a las consultas a la Administración, la doctrina académica, la opinión que surge en el mundo empresarial y entre las fuerzas políticas e instituciones nacionales e internacionales.

Una expectativa de cambio jurídico fiscal puede hacer necesario replantearse un proyecto. Quizá la empresa deba organizar planes para sortear amenazas o aprovechar las ventajas de una posible reforma fiscal. Saber lo que puede cambiar o lo que es probable que no lo haga ayuda a realizar una planificación adecuada.

El asesoramiento en materia de Impuesto sobre Sociedades es uno de los hitos destacados en la relación entre una asesoría o despacho profesional y su cliente. No solamente es una recopilación sobre hechos fiscalmente trascendentes del ejercicio pasado, sino también una oportunidad para proyectar mejor el futuro.

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