Términos del Diccionario Empresarial

Asiento de cierre

El asiento de cierre contable, como su propio nombre indica, se realiza para cerrar la contabilidad de un ejercicio. Una vez realizado este asiento, pero ya en el siguiente ejercicio, se contabiliza el asiento de apertura con los saldos de las cuentas del balance.

Con este asiento, se separa un ejercicio económico de otro, siendo el asiento de cierre el último que se realiza en el Libro Diario de la contabilidad de ese periodo.

Mediante este apunte contable, se saldan todas las cuentas patrimoniales abiertas, quedando con saldo cero. Para ello, se cargarán las cuentas que tengan un saldo deudor, mientras que se abonarán las que tengan saldo acreedor.

  • El saldo de una cuenta es acreedor cuando el importe total anotado en su haber es superior al que hay en el debe.
  • Si el importe total anotado en el debe es superior al del haber, entonces su saldo es deudor.

Las cuentas patrimoniales son las cuentas de activo, pasivo y patrimonio neto, que se encuentran los grupos del 1 al 5 del plan general contable.

¿Cuándo se hace el asiento de cierre?

El asiento de cierre se realiza el último día del ejercicio contable, una vez se hayan contabilizado todas las operaciones de la empresa, se hayan realizado los ajustes contables de cierre de ejercicio y realizado el asiento de regularización.

La fecha exacta de su realización dependerá del momento de finalización del ejercicio de cada empresa, que no tiene por qué coincidir con el año natural.

  • En la mayoría de los casos el ejercicio económico coincide con el año natural, es decir, se inicia el 1 de enero y acaba el 31 de diciembre.
  • Pero en algunas entidades su ejercicio contable no coincide con el año natural, ya que, al realizar el cierre en otra fecha,  las cuentas anuales de la empresa reflejan mejor la imagen fiel de la sociedad. En estos casos, la fecha de cierre del ejercicio será el día que tengan establecido para ello.

Objetivos del asiento de cierre

La realización del asiento de cierre tiene los siguientes objetivos:

  • No permitir la posterior incorporación de movimientos contables.
  • Incorporar al balance de situación el resultado obtenido a la conclusión del ejercicio.
  • Eliminar o cerrar transitoriamente las cuentas de balance.
  • Cerrar la contabilidad de una empresa cuando esta cesa en su actividad.
  • Separar dos períodos económicos para permitir elaborar las cuentas anuales.

Traslado del beneficio o pérdida del ejercicio

Las cuentas de gestión (grupos 6 y 7) no se trasladan al asiento de cierre porque se cancelan con anterioridad en el asiento de regularización.

Con la realización del asiento de regularización el resultado del ejercicio queda reflejado en la cuenta contable 129.

  • Si la cuenta 129 tiene saldo deudor su importe refleja la pérdida producida en el ejercicio.
  • Si el saldo de la cuenta 129 tiene saldo acreedor su importe señala el beneficio obtenido en el ejercicio.

La cuenta 129 también se cancela en el asiento de cierre.

  • Si su saldo es deudor en el asiento de cierre se colocará en el haber.
  • Si su saldo es acreedor en el asiento de cierre se colocará en el debe.

Tu software de contabilidad debería realizar automáticamente el asiento de regularización, el asiento de cierre del ejercicio y el de apertura, de manera que los usuarios lo único que tienen que hacer es indicar el momento en que quieren realizarlo.

Subscríbete a la newsletter de Sage Advice

Recibe nuestros consejos más recientes directamente en la bandeja de entrada de tu correo electrónico.