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Estas serán las habilidades más valoradas por los departamentos de RRHH

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Todo indica que la inteligencia artificial y la automatización imperante en todo tipo de empresas van a cambiar radicalmente el perfil de empleados que demandarán en el futuro.

  • Se prevé que en una década tener un título universitario de letras tendrá más valor que un título en programación informática
  • Serán más importantes la habilidad para adaptarse al cambio y la capacidad para resolver problemas que los conocimientos profundos

Toda la vida, la mayoría de padres han preferido que sus hijos estudiaran una ingeniería o Derecho a que se aventuraran con la pintura, el teatro o la psicología. Y esto ha sido así porque las posibilidades de tener una carrera más consistente y un empleo mejor remunerado siempre han sido mayores en el ámbito de los estudios técnicos que en las humanidades.

Al día de hoy, poco han cambiado las cosas. Según datos recientes de la empresa de colocación Randstad, entre las carreras universitarias con mayores tasas de empleo están las ingenierías de electrónica, informática y telecomunicaciones, además de las carreras relacionadas con la rama sanitaria, como Medicina. En estos estudios, la tasa de desocupación siempre está por debajo del 10%. En el punto contrario se encuentran la Filología francesa, Bellas artes o Historia, con cuotas de desempleo de alrededor del 40%.

El mayor valor de las carreras de letras

Sin embargo, las cosas pueden cambiar mucho en los próximos años, a medida que la ola de automatización que va a traer la inteligencia artificial se afiance y se extienda a todos los ámbitos del tejido productivo.

En una charla a principios de este año, el inversor tecnológico y multimillonario Mark Cuban, también propietario del equipo del equipo profesional de baloncesto Dallas Mavericks, hizo un vaticinio provocador: en una década, tener un título universitario de letras -o lo que en Estados Unidos llaman “liberal arts”- tendrá más valor que un título en programación informática.

Según Cuban, la inteligencia artificial va a cambiar totalmente el mercado de trabajo. “La inteligencia artificial no necesitará tal o cual perfil, sino que por sí misma será capaz de aprender a automatizar tareas”, decía el inversor. Puestos de trabajo que hoy tienen una alta demanda y reconocimiento social, como los vinculados a la programación o las finanzas, se transformarán completamente. Y a los aspirantes a destacar en estas profesiones ya no les valdrá con ser buenos matemáticos y diseñadores, tener experiencia o conocer mejor que nadie la última versión del software, sino que necesitarán algo más.

La revolución de las habilidades de trabajo

Los expertos en recursos humanos hablan de la “skill’s revolution” o revolución de las habilidades en el trabajo. En su libro ‘El empleo del futuro’, el profesor Manuel Hidalgo descarta que la ola de automatización y robotización que vivimos vaya a provocar un tsunami de desempleo, pero sí advierte de que habrá un cambio profundo en las tareas a realizar.

Para resultar atractivos en este mundo cambiante, serán más importantes la habilidad para adaptarse precisamente al cambio y la capacidad para resolver problemas que los conocimientos profundos sobre una materia.

En ese trabajo, Manuel Hidalgo enseña una estadística interesante del Departamento de Trabajo de Estados Unidos sobre las habilidades que serán más valoradas en la próxima década y las que menos. En la parte alta de la tabla, aparecen el razonamiento inductivo, la sensibilidad a los problemas, la fluidez de ideas o la originalidad. En la parte baja, y como aspectos menos valorados en el futuro, aparecen la destreza manual, la visión periférica o la orientación espacial, aspectos importantes en el ámbito laboral prácticamente desde la revolución agrícola del Neolítico, pero irrelevantes en fábricas o en lugares de trabajo donde las máquinas se van a convertir definitivamente en las únicas protagonistas.

Se imponen, pues, las soft skills, vinculadas siempre a la comunicación, el trabajo en equipo y la inteligencia emocional, a las hard skills, o ese conocimiento o habilidad profunda, pero estática. El informe ‘The soft skills: jobseekers need now’, en realidad una encuesta realizada a más de 400 profesionales de los recursos humanos en Estados Unidos, revela un dato contundente: un 94% de los aspirantes con buenas “habilidades blandas” tienen más oportunidades de ser promocionados en las compañías que otros que les ganan en experiencia.

Las empresas punteras del mundo tecnológico, esas con las que millones de estudiantes de todo el mundo sueñan, han entendido el cambio de tercio y ahora están más interesadas en contar con profesionales eternamente curiosos, que con expertos acomodaticios. Se impone la learnability o la capacidad de aprender nuevas habilidades para mantenerse empleables a largo plazo.

Empleados que se adaptan vs. cualificados

Un estudio interno de Google llevado a cabo el año pasado reveló que los grupos más innovadores y productivos no eran los formados por científicos y técnicos puros, sino los interdisciplinares, más dados a la colaboración y la comunicación, más empáticos en definitiva. En el buscador no quieren al empleado más cualificado en los términos tradicionales, sino al que mejor se adapta a la cultura de la empresa –la llamada “googliness”-, al trabajo en equipo y las circunstancias cambiantes.

En Twitter, una encuesta interna entre los propios empleados de la red social también ha revelado la importancia del trabajo en equipo, la comunicación, el pensamiento público, la capacidad para hablar en público o la escritura persuasiva.

A la vista de las cifras de empleo que exhiben las diferentes carreras universitarias en España, hoy cuesta creer que las soft skills vayan a tener la importancia que le dan los expertos en recursos humanos, pero todo indica que la inteligencia artificial y la automatización van a cambiar radicalmente el panorama en el plazo de una década. Y todos -docentes, alumnos, empleados, empresas y sociedad en general- deberemos estar atentos para no perder la batalla por el empleo.