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¿Qué filosofía hay detrás del valor razonable? Un concepto clave en la contabilidad

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Explicamos los principios básicos sobre los que se asienta el concepto de valor razonable, sus principales aplicaciones y las previsibles modificaciones normativas que se aproximan.

  • La aproximación ideal hacia el concepto de valor razonable se hace a través de un valor fiable de mercado
  • El valor razonable es una referencia para la práctica de correcciones valorativas

La valoración es uno de los procesos más importantes que reclama el proceso contable. Con cada elemento, la normativa contable determina cómo realizarla tanto en el momento de la incorporación a nuestras cuentas como en cualquier otro posterior.

Para ello existen diversos criterios de valoración como, por ejemplo, el coste histórico, el valor neto realizable, el valor actual, el valor en uso, el coste amortizado, el valor contable o en libros o el valor residual.

En esta entrada analizaremos uno de los más relevantes: el valor razonable.

El concepto de valor razonable

El Plan General de Contabilidad (PGC) lo define como “el importe por el que puede ser intercambiado un activo o liquidado un pasivo, entre partes interesadas y debidamente informadas, que realicen una transacción en condiciones de independencia mutua”.

Por tanto, la filosofía que persigue el valor razonable es la propia de un valor de mercado, teniendo en cuenta todas las limitaciones que ello conlleva. Idealmente se busca la referencia de un mercado activo, en el que:

  • Los bienes o servicios intercambiados en el mercado son homogéneos. Por ejemplo, el precio medio por metro cuadrado de los locales de negocio no nos sirve como referencia ya que existen muchos tipos de locales con distintas características. Al contrario, los precios de una variedad muy concreta y acotada de materia prima que se negocia en un mercado de materias primas sí nos podrían servir para calcular su valor razonable.
  • Pueden encontrarse prácticamente en cualquier momento compradores o vendedores para un determinado bien o servicio. Ello aporta fiabilidad a los valores conocidos, impide que su valor responda a circunstancias forzadas y hace más realista que se pueda liquidar el elemento por ese importe entre partes independientes.
  • Los precios son conocidos y fácilmente accesibles para el público. Además, reflejan transacciones de mercado reales, actuales y producidas con regularidad. De este modo se logra una transparencia y objetividad que facilita posteriores procesos de comprobación como una auditoría contable o una inspección fiscal.

A falta de mercado activo del que tomar referencia, se recurre a modelos y técnicas de valoración.

El Plan General de Contabilidad menciona:

  • Referencias a transacciones recientes en condiciones de independencia mutua entre partes interesadas y debidamente informadas.
  • El valor razonable de otros activos que sean sustancialmente iguales.
  • Métodos de descuento de flujos de efectivo futuros estimados.
  • Modelos generalmente utilizados para valorar opciones.

Las reformas en el concepto de valor razonable

Existe un proyecto de real decreto que pretende abordar, entre otros aspectos, la revisión del concepto de valor razonable. Forma parte de una reforma que pretende dar respuesta a diferentes modificaciones normativas a nivel internacional.


En principio, se espera que, una vez se apruebe y se publique en el Boletín Oficial del Estado, entre en vigor al día siguiente de su publicación y que se aplique a partir del 1 de enero de 2020 con ciertas normas específicas para su primera aplicación.


Por lo que se refiere al propio concepto de valor razonable, no modifica la definición, pero sí algunos aspectos relacionados con los métodos y circunstancias que hay que tener en cuenta para su cálculo.

Por ejemplo, introduce la precisión de que ha de estimarse para una determinada fecha y que, por lo tanto, debería incluir las consideraciones que los participantes en el mercado tendrían en cuenta a la hora de fijar el precio y que pueden cambiar con tiempo como el estado de conservación, la ubicación o las posibles restricciones a su uso.

También precisa que debe atenderse al mayor y mejor uso que se daría a un activo. Ese empleo se lo puede dar la empresa o un hipotético tercero que lo adquiera, preferentemente en su principal mercado.

Además, el proyecto introduce otras modificaciones como una jerarquía en las variables utilizadas en la determinación del valor razonable o la regulación del tratamiento de los costes de transporte.

El valor razonable y las cuentas anuales

  • El impacto del valor razonable en las cuentas anuales se produce, en primer lugar, porque el valor razonable suele ser una referencia fundamental, aunque no siempre única, para la práctica de correcciones valorativas.
  • Por ejemplo, una caída del valor razonable de un inmovilizado material puede motivar una corrección valorativa porque el valor razonable es una de las dos referencias que hay que tomar para calcular el valor recuperable (la otra es el valor en uso). Si el valor recuperable es menor que el contable, entonces se habrá producido un deterioro que hay que reflejar en las cuentas.
  • Lo que se persigue es que, de observarse que el valor razonable de un activo se ha reducido, haya que analizar si procede anotar una pérdida en los resultados del ejercicio que puede, en muchos casos, ser reversible si cambian las circunstancias.
  • Por otro lado, algunos elementos patrimoniales han de ser valorados conforme a este criterio. Por lo tanto, al cierre habrá que proceder a reflejar los cambios que se hayan producido en su valoración.
  • Dentro de ellos existe una diferencia entre aquellos elementos a valor razonable cuyos cambios van a la cuenta de pérdidas y ganancias de aquellos otros en los que se anotan directamente en el patrimonio neto.

Novedades en los elementos que se valoran por su valor razonable

Por un lado, la reforma en proyecto del Plan General de contabilidad plantea una reducción de los casos en los que las variaciones del valor razonable se registran directamente en el patrimonio neto.

En concreto, en el caso de los instrumentos financieros el proyecto de reforma plantea la reducción del número de carteras a tres: los que se valoran a coste amortizado; los que lo hacen a coste menos, en su caso, deterioro y los que lo hacen a valor razonable con cambios en la cuenta de pérdidas y ganancias. Además, existen una serie de especialidades para algunos instrumentos financieros en particular.

Ello, por tanto, supone una reclasificación de cierta importancia. Hasta ahora, los instrumentos financieros que no se clasifican en ninguna de las otras categorías lo hacen en la de disponibles para la venta. Ello supone que se valoran por su valor razonable, pero que los cambios se reflejan directamente en el patrimonio neto hasta el momento de su baja o dotación de una corrección por deterioro. Con la reforma, desaparecerá esta categoría de disponibles para la venta.

Por otro lado, otra novedad que trae el proyecto de reforma del reglamento es la reforma de un supuesto muy particular de contabilización de existencias por su valor razonable. Se trataría del caso de las que comercialicen los intermediarios que traten con materias primas cotizadas.

Vemos, por tanto, que el valor razonable es uno de los conceptos contables claves. Sobre él se sustenta la valoración de muchos activos y pasivos y es una referencia en las correcciones valorativas por deterioro.

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