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Qué es una conciliación bancaria

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La conciliación bancaria es un proceso que realizan las empresas para asegurarse de reflejar una imagen real en sus cuentas.

  • No es un procedimiento obligatorio pero sí recomendable.
  • Garantiza la integridad de la información contable de las partidas contables: cuentas a pagar, cuentas a cobrar y cuentas de tesorería, así como la información obtenida de la cuenta de pérdidas y ganancias y el balance.

Cuando tenemos una empresa o actividad económica es imprescindible que las cuentas cuadren para que sean un fiel reflejo de la realidad de la empresa. Si los saldos mostrados por nuestra contabilidad no coinciden con los de nuestra cuenta bancaria… algo empieza a ir mal. La única forma que tenemos para cuadrar esta situación es llevar a cabo una conciliación bancaria.

Su finalidad es que los libros de contabilidad coincidan con los extractos del banco y que los saldos también cuadren. No es un procedimiento obligatorio, pero sí es lo más recomendable para controlar incluso la tesorería. Si no somos capaces de cuadrar nuestros números con el banco, ¿cómo vamos a ser capaces de saber qué nos deben nuestros clientes?

¿Qué es la conciliación bancaria?

La conciliación bancaria es el proceso que permite comparar los apuntes contables que la empresa ha anotado con los movimientos bancarios. Es decir, se trata de comparar los saldos del banco (préstamos, cuentas de ahorro, pólizas, etc.) con las operaciones que tengamos registradas de ingresos y gastos o simples movimientos de tesorería para asegurarnos de que coinciden.

Este proceso puede realizarse de forma manual e, incluso, de forma automática ya que existen soluciones que realizan este proceso sin costarnos el mínimo esfuerzo. Imaginemos que:

  • Tenemos un cargo de la empresa suministradora de electricidad por importe de 100 euros. Al verlo, deberemos contabilizar el cargo, así como la factura y puntear ambos movimientos.
  • Imaginemos que nos aparece un ingreso por valor de 1.000 euros por el cobro de unos servicios. Si tenemos contabilizada la factura, podremos ver si los importes coinciden.

¿Cuándo debo hacer una conciliación?

  • La conciliación bancaria suele hacerse cada mes. No obstante, depende del tipo de empresa y de quién lleve la contabilidad. Normalmente si la empresa cuenta con un departamento de contabilidad, seguramente que los saldos los lleve cuadrados con el banco casi semanalmente. Si la lleva alguien externo, quizás el control sea más a largo plazo.
  • No obstante, no existe nada que obligue a hacerlo cada cierto tiempo. Dependerá del propio ciclo de la empresa, del tiempo que dispongamos para ello así como el tipo de gestión que queramos llevar de las cuentas.

¿Cómo nos beneficia la conciliación bancaria?

  • Quizás la conciliación bancaria no sea lo más divertido del mundo y, a lo mejor, puede resultar un proceso un poco lento y tedioso, pero… merece la pena. ¿Por qué?
  • Vamos a poder tener un mayor control de los recursos económicos. Es decir, teniendo las cuentas conciliadas, sabremos al 100% que nuestra cuenta de pérdidas y ganancias y nuestro balance de situación muestra la imagen más exacta nuestra.
  • Además, cuanta más información se posee sobre el estado financiero de la empresa, mejores decisiones se podrán tomar, ya que tenemos datos fiables y actualizados.
  • Pero no solo eso. También evitaremos errores y cargos innecesarios. Con la revisión, por ejemplo, podremos ver que un cliente nos ha pagado una factura, pero que no está pagada en su totalidad.
  • E, incluso poniéndonos en la situación más “extrema”, tener la contabilidad al día y las cuentas cuadradas nos hará sentirnos más seguros de cara a un proceso de inspección fiscal.

¿Cómo hacer la conciliación de una cuenta bancaria?

  • Para poder realizar una conciliación bancaria, lo primero que necesitamos es tener a mano todos los movimientos bancarios, ya sea vía extracto que nos manda el banco u obteniendo los movimientos de forma online.
  • Acto seguido, es momento de registrar todas las facturas recibidas y emitidas, así como otros actos y contabilizar los movimientos que se produzcan en las cuentas bancarias. Si hemos registrado todo correctamente, los saldos bancarios coincidirán día por día con la contabilidad. Si no coinciden, cogeremos regla y lápiz y comprobaremos línea por línea, concepto por concepto y cantidad por cantidad.
  • No nos preocupemos si los saldos son diferentes. Nos pasa a todos. Los errores más comunes consisten en duplicar un registro u olvidar contabilizar un movimiento. También es habitual equivocarse al colocar una coma o invertir el orden de los dígitos.
  • No obstante, la diferencia no siempre es un error, en algunos casos puede deberse a la aplicación de un criterio de devengo diferente. Por ejemplo, la entidad bancaria no registra una operación hasta que no la contabiliza, pero como pyme es posible que ya hayas reflejado esa actividad en tus libros contables. En esos casos solo tendrás que realizar una anotación contable para dar un seguimiento a esa diferencia.

En caso de que utilicemos una partida conciliatoria en contabilidad, no vale cargarla y olvidarnos de cuadrarla. Si acumulamos partidas conciliatorias, terminaremos con una contabilidad alejada de la situación real de nuestra pyme y cada vez será más difícil cuadrar las cuentas.

Una buena conciliación bancaria facilita la optimización de los procesos contables y es una buena muestra de que se está realizando correctamente el trabajo contable.

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